La apertura comercial y el impacto sobre la coyuntura local son dos factores centrales de la discusión económica: mientras el Gobierno nacional acentúa la llegada de las importaciones para priorizar precios bajos, especialistas advierten sobre los costos de la estrategia oficial y que se traduzca en una profunda pérdida de empleos.
Al respecto, Javier Milei brindó una extensa entrevista concedida a Bloomberg tras su participación en el Foro Económico de Davos, donde respaldó su política de apertura económica. Allí, cuestionó la legitimidad de obligar a los argentinos a pagar precios más elevados por bienes nacionales de menor calidad cuando podrían acceder a productos importados más baratos.
En esa misma línea, sugirió que si los ciudadanos ahorran dinero comprando productos importados más baratos, ese excedente se volcaría a otros sectores del consumo local, lo que ayuda a preservar el nivel de empleo.
“En Argentina una remera se pagaba u$s 40 y sale u$s 5. Bueno, esos u$s 35 que se ahorran lo van a gastar en otro sector y va a generar puestos de trabajo en otro lado de la economía, donde los donde los individuos quieren y además tienen productividad más alta”, afirmó.
Sin embargo, el economista Martín Rapetti puso bajo la lupa la idea de que la apertura comercial y el abaratamiento de productos importados benefician al mercado interno.
En diálogo por Radio con Vos, el director de la consultora Equilibra argumentó que el dinero ahorrado no se está quedando en la economía local sino que se dirige a la compra de más bienes importados o el consumo de servicios en el exterior, como el turismo internacional.
“No es que esa plata que te ahorrás gastando menos se vuelca necesariamente al mercado interno y entonces aumenta la producción. Los números no muestran eso. Es una hipótesis la de Milei, un mecanismo que podría operar pero no está operando”, afirmó Rapetti.
Dos de cada tres áreas de la economía producen menos que en el tercer trimestre de 2023
En otro tramo de la entrevista, Rapetti presentó un informe de su consultora que arrojó un alarmante dato: solo 19 de 55 sectores productivos se expandieron desde el tercer trimestre de 2023 hasta el mismo periodo de 2025.
Si bien el Producto Bruto Interno (PBI) total se encuentra en niveles de estancamiento similares a los de hace dos años, el estudio dice que 36 sectores retrocedieron, principalmente a raíz de aumento de las importaciones.
Entre los “ganadores” de este nuevo esquema se encuentran los servicios financieros, los servicios profesionales vinculados a la exportación de software y el sector agropecuario. Asimismo, el sector energético mostró una fuerte expansión, impulsada en gran medida por el desarrollo de Vaca Muerta. También se registró un crecimiento en los servicios públicos, un fenómeno que Rapetti vinculó directamente con la recomposición de tarifas.
La otra cara de la moneda tuvo entre los más afectados a la construcción, el consumo masivo y el turismo. El análisis incluyó un procesamiento de datos de producción con estadísticas de importación de bienes terminados. Los resultados indican que, de los sectores que caen, 20 son productores de bienes que compiten directamente con productos extranjeros.
“Perdieron participación de mercado en relación a las importaciones. Es decir, el grueso del estancamiento económico y de la caída del nivel de actividad está asociado a que el poco poder de gasto se inclinó más hacia la producción extranjera que la producción local, que cayó junto con el nivel de actividad y empleo”, concluyó.