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Emmanuel Álvarez Agis no suele andar con rodeos. En una reciente entrevista en el streaming Ahora Play, el titular de la consultora PxQ combinó anécdotas con un análisis exhaustivo sobre el rumbo del programa económico de Javier Milei y Luis Caputo.

Desde la presión de las corridas cambiarias hasta el impacto silencioso del desempleo encubierto en las aplicaciones de movilidad, Álvarez Agis dejó una serie de definiciones que encienden alertas en el sector industrial y en el mercado financiero.

Álvarez Agis: de la trinchera y la “memoria de perro” del mercado

Para el otrora funcionario, la función pública en Argentina es un deporte de alto riesgo. “Yo te voy a dejar un título: yo he abrazado los inodoros del Ministerio de Economía en corridas cambiarias. He ido a vomitar mirando la pantalla”, confesó, para luego añadir que, independientemente de la ideología, quien acepta el cargo está “arriesgando su prestigio y su profesionalismo para un país que es un toro muy difícil de domar”.

Sin embargo, el economista matizó la desconfianza actual de los inversores hacia el país. A diferencia de quienes ven un estigma permanente, el especialista sostiene que “el mercado tiene la memoria de un perro: se olvida rápidamente de las historias malas para comprar historias buenas”. Para él, el problema no es el pasado, sino la consistencia del presente. Citó el caso de Perú, que pese a su volatilidad política, mantiene un riesgo país bajo gracias a un volumen de reservas netas que Argentina hoy no tiene.

Uno de los puntos más álgidos de la charla fue la crítica al discurso oficial que señala a ciertos sectores industriales, como el textil, como “cazadores de zoológico” o ineficientes por naturaleza. “Para mí hay un error del Gobierno que es moralizar la discusión. Cuando uno dice ‘los textiles no son competitivos’, está cometiendo un error”, disparó.

El especialista contrastó la realidad local con la de competidores globales como Malasia. Mientras en el país asiático el Estado facilita maquinaria mediante leasings con tasas del 3,5% a diez años, en Argentina un industrial debe lidiar con la falta de crédito y pagos anticipados “en negro” para conseguir repuestos. “No sos improductivo porque vas a la fábrica y te rascás. Costo de capital, costo laboral, estructura impositiva e historia de la Argentina te dejan en condiciones muy débiles”, analizó.

Del “Costo País” al termómetro del Uber

A través de un relevamiento diario de 14 millones de precios en diversos países (incluyendo EE.UU., Brasil y México), el economista confirmó que la brecha de precios en marcas internacionales se ha acortado, pero sigue siendo alta por causas macroeconómicas. “Hace tres años, las marcas de deporte eran 80% más caras acá que afuera; hoy son un 28% más caras”, detalló.

Este fenómeno se explica, según el consultor, por el movimiento pendular de la política argentina: de no poder importar nada a una apertura acelerada. “Milei abre y qué dice intuitivamente todo el mundo: ‘Traé stock para los próximos 150 años porque esto dura poco’. Es un negocio financiero”, explicó. Al achicarse la demanda, esos importadores se ven obligados a bajar precios nominales en pesos para rotar el stock, incluso con márgenes negativos.

Pero lo que más preocupa a Álvarez Agis es el mercado laboral. Citando al economista mexicano Jaime Ros Bosch, rescató la idea del “desempleo encubierto”, que hoy no se mide en taxis, sino en aplicaciones de transporte. “Hoy en el siglo XXI, para mí el próximo desempleo encubierto es cuánto tarda el Uber. Hace 3 o 4 años te dejaban clavado; hoy siento que estacionan a la vuelta. Lo pido y a los 7 minutos está en casa. Hay más choferes que gente; hay un exceso de oferta”, advirtió. Según su visión, si el plan económico destruye empleo industrial, no hay otros sectores capaces de absorber esa masa de trabajadores: “Un chofer de Uber no va a ir a hacer minería a Catamarca”.

Por otro lado, cuestionó la velocidad de la apertura comercial en un contexto global donde las potencias giran hacia el proteccionismo. Mencionó que tanto Donald Trump como la Unión Europea están cerrando sus economías para proteger la tecnología y el empleo frente a China.

“No condenemos el picking the winners (elegir ganadores) porque acá unos desfachatados en vez de elegir ganadores dijeron ‘I am the winner’”, ironizó en referencia a casos de corrupción local que desprestigiaron la política industrial. Sin embargo, defendió la necesidad de una estrategia de Estado: “Los funcionarios en Japón generaron Toyota. Estados Unidos dice: ‘La única manera de generar tecnología es fabricando en mi país. Entonces sí, consuman más caro porque si no los chinos nos van a vender todo’”.

Para el exviceministro, Argentina está forzando una apertura “un año antes” de lo recomendado para intentar bajar la inflación a través de la competencia con productos importados, pero con un tipo de cambio apreciado. “A veces, por más liberal que seas, en este contexto internacional es un combo malo. Es una visión de más largo plazo sobre a qué sociedad quiero ir”, concluyó, dejando una pregunta abierta sobre el futuro del entramado productivo nacional de cara a 2026.