Un par de toques en el celular alcanzan. Una remera, un pantalón o una campera aparecen en la pantalla a precios que hace apenas unos años parecían imposibles. Temu, Shein y las compras internacionales puerta a puerta cambiaron hábitos de consumo y alimentaron una nueva lógica en el mercado de la indumentaria: más oferta, más competencia y precios cada vez más difíciles de igualar para la producción local.
Del otro lado de esa misma escena las empresas de indumentaria siguen lidiando con ventas en caída, márgenes cada vez más ajustados y una demanda que no termina de recuperarse.
Esa es la fotografía que surge de la última encuesta de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), correspondiente a mayo y junio, en un sector que acumula cierres de fábricas, concursos preventivos y recortes de personal.
El relevamiento, realizado entre empresas asociadas a la entidad durante el tercer bimestre de 2026 (mayo-junio), muestra que las ventas de indumentaria registraron una caída interanual de 6,9% en unidades.
Aunque, según el informe, algunos indicadores muestran una menor tensión que meses atrás, especialmente en materia de stocks y cadena de pagos, la mejora está lejos de ser interpretada por los empresarios como el inicio de una recuperación.
El 55% de las firmas consultadas reportó bajas en sus ventas, frente a un 27% que registró aumentos y un 18% que informó estabilidad. Se trata del séptimo relevamiento consecutivo en el que las empresas con caídas superan a las que logran crecer.
La falta de demanda volvió a ubicarse como la principal preocupación del sector. El 85% de las compañías la señaló como su problema más importante, el porcentaje más elevado de los últimos relevamientos.
La encuesta se conoce en momentos en que la industria textil y de la indumentaria acumula una larga lista de señales de deterioro. En las últimas semanas y meses se sucedieron anuncios de cierres de plantas, concursos preventivos y recortes de personal en distintas compañías del sector, en un escenario donde las empresas atribuyen las dificultades a la combinación de consumo deprimido, costos elevados y mayor competencia importada.
De hecho, aunque el tema no aparece entre las preguntas específicas del relevamiento, desde la propia cámara reconocen que la discusión sobre las importaciones forma parte del trasfondo que atraviesa al sector.
“Están completamente vinculados ambos”, afirmó Gustavo Ludmer, asesor económico de la CIAI, al referirse a la relación entre el desempeño de las empresas y el crecimiento de las compras de indumentaria del exterior.
Según explicó a este diario, las importaciones realizadas directamente por consumidores mediante servicios de courier “vienen volando” y generan un doble impacto. “No solo en la industria, obviamente, porque no se vende producto nacional y no se fabrica producto nacional, sino también en el canal comercial, porque se saltea el canal comercial”, señaló.
La preocupación del sector se apoya también en los datos del propio monitor económico de la cámara.
Entre enero y mayo de este año las importaciones de prendas de vestir alcanzaron los u$s 369 millones, con un crecimiento interanual de 39% en dólares y de 73% en cantidades.
En paralelo, la producción de ropa acumuló diez meses consecutivos de caída y retrocedió 15% interanual en abril.
La magnitud del deterioro también aparece cuando se compara al sector con el resto de la actividad manufacturera.
Mientras la industria en general mostró una caída interanual de 3,2% a comienzos de año, en indumentaria y textil las bajas de producción llegaron a superar el 20%, con niveles de utilización de capacidad instalada ubicados entre los más bajos del entramado fabril.
| Indicador | Indumentaria/Textil | Industria gral |
|---|---|---|
| Producción | Caída acumulada de 23% interanual en abril de 2026; capacidad instalada en mínimos históricos (36–42%). | Retroceso más moderado: -3,2% interanual en enero de 2026. |
| Empleo | Pérdida de 24.097 puestos entre 2023 y 2026; caída del 20% del empleo registrado. | La industria en su conjunto muestra descensos menores, con contracciones en ramas específicas, pero no tan profundas. |
| Precios | Indumentaria subió 12% interanual en mayo de 2026, muy por debajo del IPC general (33%). | Inflación general acumulada entre enero y mayo de 2026: 14,7%. |
| Importaciones | Crecimiento explosivo: +97% en 2025; récord histórico en 2026 en prendas y confecciones, con un aumento de 166% en volumen. | En otros sectores industriales, las importaciones crecieron, pero con menor impacto relativo. |
La diferencia también se observa en el empleo: la cadena de indumentaria perdió más de 24.000 puestos de trabajo desde 2023, una contracción significativamente más profunda que la registrada por el promedio industrial.
La presión sobre las empresas también se refleja en otro dato que aparece en la encuesta: la creciente dificultad para trasladar costos a los precios finales. El 55% de las compañías aseguró que no pudo trasladar ninguno de los aumentos de costos salariales, mientras que otro 33% afirmó haber trasladado menos de la mitad. Apenas el 10% logró compensar más de la mitad de esos incrementos.
Esa dinámica ayuda a explicar por qué los precios de la indumentaria vienen aumentando muy por debajo de la inflación general.
Según datos de la CIAI, entre mayo de 2025 y mayo de 2026 la ropa subió 12%, frente a un incremento de 33% en el nivel general de precios.
La tendencia también aparece en las estadísticas oficiales. Según el último informe del INDEC, el rubro “Prendas de vestir y calzado” registró una suba interanual de 13% en junio, menos de la mitad del 33,5% que avanzó el índice general de precios. En el mismo período, otros capítulos del IPC como Vivienda (43,3%), Transporte (42,5%), Educación (39,3%) o Restaurantes y hoteles (35,1%) mostraron incrementos muy superiores.
Algunos indicadores muestran una situación menos tensa que meses atrás. El porcentaje de empresas con exceso de stock disminuyó siete puntos porcentuales y más de la mitad de las firmas declara ahora niveles equilibrados de inventario. También se observó una mejora relativa en la cadena de pagos: crecieron las compañías sin atrasos significativos y disminuyeron los retrasos ocasionales y frecuentes.
Sin embargo, Ludmer rechaza que esos datos puedan interpretarse como señales de recuperación. “No podría decir que son brotes verdes que se disminuya el porcentaje de caídas”, sostuvo.
Y agregó: “Pensá que ya estás comparando contra un mercado bastante deprimido. Que en vez de estar cayendo 15% estés cayendo 7% o 6%, de ninguna manera puede confundirse con un brote verde. Es parte de una situación de una recesión profunda”.
Para el economista, el problema central es que el sector todavía no encuentra un piso claro. “No es que el año pasado ya fue el piso y ahora estás recuperándote un poquito”, explicó.
El mercado laboral del sector también refleja esa fragilidad. Los despidos representaron el 27% de las medidas adoptadas sobre la dotación de personal, siete puntos más que en el relevamiento anterior.
Aunque aumentó la proporción de empresas que mantuvieron sin cambios sus plantillas, la reducción de puestos de trabajo continúa formando parte de las estrategias de ajuste.
Los datos de la Cámara acompañan ese diagnóstico. Según la CIAI, la confección perdió 4.371 empleos registrados entre marzo de 2025 y marzo de 2026, mientras que la plantilla industrial del sector se redujo 11% en ese período.
Pese al escenario adverso, las expectativas empresarias no muestran un derrumbe adicional. El 53% de las empresas espera una situación económica “regular” para lo que resta de 2026, mientras que el 37% mantiene una visión negativa.
A su vez, el 63% considera que las ventas permanecerán estables durante los próximos tres meses.
La palabra que mejor resume el estado de ánimo del sector, según la propia encuesta, es “incertidumbre”. Entre empresarios que hablan de cerrar, resistir o reinventarse, la industria de la indumentaria sigue buscando señales de una recuperación que, por ahora, no termina de aparecer.