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Con la expectativa del dato de inflación que se conocerá este jueves, el economista Juan Carlos de Pablo fue consultado sobre la cifra que podría arrojar el IPC de agosto. Fiel a su estilo, restó dramatismo a las proyecciones: “Vamos a los números. Todas las estimaciones privadas dan 1,6%, 1,7%. ¿Qué estás esperando? Que dé 1,6%, 1,7%”, planteó.
Para el economista, el jueves habrá una confirmación de lo previsto, no una sorpresa. “Moraleja, el jueves la vas a tener, es una noticia, pero no una novedad. Una novedad sería que diera 0,4% o que diera 6%. Entonces me llamás y hacemos una nota. Fuera de eso, ya está”, sostuvo en el streaming de La Voz.
IPC: por qué la diferencia entre las proyecciones no es relevante, según de Pablo
De Pablo relativizó el peso de esas décimas de diferencia entre las distintas proyecciones. “En economía, la diferencia de 1,4%, 1,5%, 1,6% no es importante, por eso te digo, en economía importan los órdenes de magnitud, ¿entendés?”, explicó.
Según su lectura, lo que debería mirarse no es el número puntual de cada mes, sino la ausencia de sobresaltos en la serie. Esa estabilidad relativa, dijo, es el dato central detrás de la discusión sobre la cifra del jueves.
La clave no es el número
Para el economista, lo más relevante no pasa por el resultado puntual del índice, sino por la conducta del Poder Ejecutivo frente a la inflación. “No tenés ni un desplome así en la tasa de inflación y tampoco tenés desesperación por parte del Poder Ejecutivo para generar un mejor resultado. Esto último es importante”, afirmó.
De Pablo advirtió que la desesperación oficial por mejorar los números suele derivar en medidas distorsivas. “Cuando el Poder Ejecutivo en un gobierno se desespera en mantener la inflación, se le ocurre prohibir las exportaciones, congelar los precios, dibujar los índices, nada de esto”, señaló, en referencia a la ausencia de ese tipo de intervenciones en la actualidad.
La baja de impuestos y el gasto público
Consultado sobre si existe margen para una reducción de impuestos antes de fin de mandato, De Pablo fue tajante: cualquier baja de alícuotas depende directamente de cuánto recorte adicional se aplique al gasto público. “La baja de impuestos es la contrapartida de la baja de gasto público. Así que cualquier persona que esté pensando en bajar alícuotas tiene que pensar en eso”, sostuvo.
El economista aclaró que, si existiera ese espacio fiscal, la discusión pasaría a ser qué impuesto bajar y no si bajar impuestos en general. “Si hay algún espacio para bajar, después viene la cuestión, bajo esto, bajo el otro, bajo esto. Es decir, equilibrio fiscal es compatible con varias cosas, no con una sola cosa, pero no con cualquier cosa”, explicó.
Ante el planteo de que parte de la carga impositiva —como el impuesto al cheque— excede lo que las empresas pueden resolver por su cuenta, De Pablo coincidió en que hay factores fuera del control de los productores, pero insistió en diferenciar responsabilidades según el nivel de gobierno. “Tu problema son los impuestos nacionales, hablar con Milei. Impuestos municipales, hablar con el intendente, del otro con el Gobernador”, afirmó, y remarcó que distraerse en lo que no se puede cambiar “es no pensar”.