Enviada especial a Bangkok, Tailandia
El encuentro anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) tiene múltiples significados, según la óptica. Argentina buscará, tras la última revisión, analizar los resultados del programa con Kristalina Georgieva. El ministro de Economía Luis Caputo y el Presidente del BCRA Santiago Bausili encabezarán la delegación local bajo el calor y la humedad en Tailandia.
Para los anfitriones y el G20, que se reúne en paralelo a nivel de ministros en el sudeste asiático, es la oportunidad de discutir cómo seguirá el sendero del desarrollo de la Inteligencia Artificial y para analizar cómo se ajustan los países al shock energético.
Para Tailandia y oriente en general, es una oportunidad para mostrar una alternativa de desarrollo, con sus hubs de servicios y manufacturas.
La agenda argentina comenzará el 13 de octubre en Bangkok, donde se espera que Caputo y Bausili mantengan encuentros con los directivos del FMI y el BM. En el medio, el staff del FMI todavía mantiene la evaluación por la tercera revisión del programa.
Si bien la agenda local gira en torno al riesgo país, la revisión del programa con el FMI, la velocidad de la expansión de la economía y el tipo de cambio en un anticipado clima pre electoral, desde Tailandia mantienen los elogios a la receta argentina e incluso se inspiran en ella.
La propia Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, dijo que en el encuentro anual el foco estará puesto en la gestión de la deuda de los países y de sus niveles de gasto, cómo enfrentan un shock energético que se extendió más de lo esperado y cómo se adaptarán a la Inteligencia Artificial. El Banco Mundial, mientras tanto, desarrolla alternativas de financiamiento.
Las delegaciones oscilan entre la IA como el gran disruptor del momento (algunos incluso hablan de una “nueva era”), y el shock energético que se convirtió en su principal problema de política interna por el aumento en los costos de vida de la población.
Financiamiento
El frente de financiamiento fue más ampliamente abordado por el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, quien se refirió en extenso al financiamiento de los mercados emergentes, en particular sobre la posibilidad de encontrar oportunidades de financiamiento para la Corporación Financiera Internacional (IFC), pero también adelantó que esperan que el MIGA (la Agencia Multilateral de Garantía de Inversores).
El presidente del organismo habló sobre los problemas de liquidez que enfrentan los países y que reasignan recursos para administrar necesidades, pero que en el neto el resultado es negativo. En este sentido, puso como ejemplo el uso de garantías que aplicaron con Argentina, para ilustrar su uso con el objetivo de aliviar las deudas más costosas de los países, aunque detalló que buscan hacerlo con la condición de que ese ahorro se vuelque a esquemas productivos o de educación. Respecto del MIGA, anticipó que la división del Banco Mundial llevó su financiamiento de u$s 6000 millones a u$s 25.000 millones, y espera duplicarlo en los próximos años.
Tal es la relevancia que se le dio a la Inteligencia Artificial que el primer panel de los anfitriones giró en torno a cómo puede hacer la inteligencia artificial para mejorar la productividad pero también para crear empleos.
El mensaje impulsado, en medio de las controversias de los CEOs de las principales compañías de IA para pedir mayores controles, fue trabajar en una inteligencia artificial más chica, que se adapte a los países en desarrollo.
En el panel, fue el presidente de Singapur, Tharman Shnmugaratnam, quien se refirió a un concepto que parecía muy propio de la Argentina: la economía en K. Según expuso, el desarrollo de la inteligencia artificial plantea un desafío sobre la velocidad con la que se crean los nuevos empleos ante trabajadores que fueron desplazados por el uso de la tecnología.
Según expuso el mandatario, el crecimiento es crítico para los empleos, pero no es suficiente en sí mismo para crearlos. “Los países crecen, pero la creación de empleo es lenta. Tenemos una economía en forma de K, pero no podemos tener una población en forma de K”, en referencia a los sectores y puestos de trabajo de rápido crecimiento estándares de calidad, que conviven con otros en decadencia.
Lecciones de industria
El presidente de Singapur, un país marcado por la gran incidencia que tienen los servicios en su PBI y por la industria de avanzada (en particular refinación de hidrocarburos y semiconductores), pidió “no abandonar la manufactura”, en particular porque muchos polos aún plantean costos más competitivos que los de China e incluso de la fabricación con robots, y citó a India como ejemplo de ello.
En medio de un shock internacional de precios del petróleo que parece no encontrar topes, el mandatario planteó que la energía renovable supone una oportunidad ya que genera tres veces los puestos de trabajo que generan los combustibles fósiles, y advirtió por una tercera oportunidad: la creación de puestos de trabajo de servicios para la comunidad. En particular, se refirió a la posibilidad de aumentar los empleos en salud para “acercarse a los estándares de países desarrollados”. “La proporción de enfermeras per cápita en el mundo en desarrollo es de entre un quinto y un décimo el nivel de los países avanzados”.
Por su parte, Georgieva se refirió al impacto económico que puede tener el desarrollo de la IA sobre el PBI. La directora del Fondo planteó que la adopción de la IA puede ser democrática “si trabajamos duro para tener lo básico para ella”, tan democrático como el celular.
Sobre su impacto, destacó que, según las proyecciones del organismo en los países más desarrollados de Asia, podría implicar hasta un punto de crecimiento adicional del PBI, mientras que en la Asia emergente, oscilaría entre 0,2% y 0,8% adicionales. “Si Asia avanzada, que envejece rápidamente, crece 1% más, eso compensaría con creces la pérdida por envejecimiento poblacional”.