El Gobierno de Donald Trump comenzó los preparativos para organizar una visita de su vicepresidente, J.D. Vance, a la Argentina. La intención de que el funcionario llegue a Buenos Aires el próximo mes está sobre la mesa y el viaje se analiza como parte de una gira regional, aunque en la Casa Rosada todavía evitan darlo por confirmado: “Hubo una primera avanzada, la intención de que venga está, pero todavía no está confirmado en la agenda”, sostuvieron fuentes oficiales.
La posibilidad de la visita aparece en un momento de fuerte profundización del vínculo entre Washington y Buenos Aires. La administración Trump y el gobierno de Javier Milei vienen ampliando la agenda bilateral en comercio, inversiones, energía, minerales críticos, infraestructura y defensa, con una coordinación política que también se proyecta sobre la agenda hemisférica.
Vance, de 42 años, es uno de los principales dirigentes de la administración Trump. Nacido en Ohio, fue integrante del Cuerpo de Marines, estudió en Ohio State y Yale Law School, trabajó como inversor y ganó notoriedad como autor de Hillbilly Elegy. En 2022 fue elegido senador por Ohio y dos años después Trump lo eligió como compañero de fórmula. Desde enero de 2025 ocupa la vicepresidencia de Estados Unidos.
Su vínculo con Milei comenzó incluso antes de que Trump regresara a la Casa Blanca. En noviembre de 2024, cuando todavía era vicepresidente electo, Vance recibió al Presidente argentino en Mar-a-Lago durante la visita de Milei a Florida. Después de su encuentro con Trump, ambos mantuvieron un intercambio en la residencia del magnate republicano.
La relación volvió a quedar expuesta en octubre de 2025, cuando Milei fue recibido por Trump en la Casa Blanca. Vance participó del almuerzo de trabajo junto al secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario del Tesoro, Scott Bessent; el secretario de Guerra, Pete Hegseth; y otros funcionarios de la administración estadounidense.
Desde entonces, el vínculo entre ambos gobiernos pasó de la sintonía política a una agenda económica y estratégica más amplia. En febrero de este año, Estados Unidos y Argentina firmaron el Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocas, destinado a reducir barreras comerciales y ampliar el acceso de productos estadounidenses al mercado argentino.
El último capítulo se abrió durante la visita de Milei a Nueva York por la Asamblea General de la ONU. Argentina y Estados Unidos lanzaron allí el Corredor Andes-Atlántico, una iniciativa para conectar las zonas de producción de minerales críticos y Vaca Muerta con los puertos del Atlántico mediante inversiones en ferrocarriles, rutas navegables, puertos, oleoductos, energía e infraestructura digital.
El acuerdo incluye además un marco de EXIM para movilizar hasta u$s 7.000 millones hasta 2027 en proyectos de minerales críticos, energía, modernización de redes, conectividad digital y tecnologías avanzadas. Dentro de ese esquema también aparece un potencial financiamiento de hasta u$s 6.000 millones para Argentina LNG, el proyecto de gas natural licuado de YPF.
La cooperación también avanzó en Defensa. En junio, ambos países firmaron cartas de intención para ampliar la cooperación logística y tecnológica, incluyendo mecanismos de apoyo recíproco de combustible y acceso argentino a un mercado internacional de tecnología para sistemas aéreos no tripulados y capacidades defensivas.
En ese contexto se inscribe la eventual gira de Vance. Washington todavía no difundió públicamente las escalas ni una fecha para su viaje, y la Casa Rosada tampoco quiere anticipar una agenda que aún está en armado. Si finalmente se concreta, el vicepresidente estadounidense llegaría a Buenos Aires con una relación bilateral que ya tiene varios frentes abiertos y con Milei como uno de los interlocutores centrales de la estrategia de la administración Trump para el hemisferio.