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Nadie esperaba, este último jueves, que el Tedeum se prolongara en Casa Rosada en una improvisada reunión de Gabinete con Javier Milei al frente. No estaba en agenda actividad alguna luego de la ceremonia. Para el caso, hasta 24 horas antes, tampoco estaba confirmada la mudanza del rito religioso de su lugar original, en Tucumán, a la Catedral Metropolitana de Buenos Aires.
El pedido se lo formuló el propio Gobierno a las autoridades de la Iglesia católica, que debieron reprogramar la celebración de la misa a contrarreloj. El arzobispo de Tucumán, Carlos Sánchez, es conocido por sus homilías de fuerte impronta social pero así y todo ha recibido a representantes de La Libertad Avanza en su provincia. Su par metropolitano, Jorge García Cuerva, tampoco se caracteriza por mostrarse condescendiente en sus mensajes públicos. El 25 de mayo lo probó.
Ambos fueron designados por el Papa Francisco y en las dos homilías que se brindaron en esa jornada hubo exhortaciones directas al Gobierno nacional. García Cuerva tomó como base la parábola del buen samaritano para subrayar, en la cara del Presidente, que no hay trabajadores que “sobren” en los centros de Discapacidad, sometidos al ajuste de la motosierra. También hizo referencia a las “cuevas de la corrupción”.
En Tucumán, sin la presencia del Gabinete nacional, Sánchez se mostró igual de incisivo sobre la responsabilidad del Estado para proveer el bien común, citando a León XIV. “Todos tienen derecho a gozar de condiciones equitativas de vida social. La responsabilidad de edificar el bien común compete en primer lugar al Estado, porque es la razón de ser de la autoridad política”.
También enfatizó el imperio de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial, frente a la liberalización extrema que promueve la Casa Rosada. Parte de las leyes económicas que el Ejecutivo quiere priorizar en las semanas por venir apuntan a convertir a la Argentina en una zona franca de regulaciones para este tipo de inversiones.
En el Gabinete se bajó la línea de no contestar los cuestionamientos de la Iglesia, sino centrarse en lo más optimista de toda la homilía: la imagen de Messi y el espíritu de equipo. No es inocente: las gestiones para consolidar la visita del Papa a la Argentina siguen su curso y la expectativa está puesta, en una parte de las autoridades, en conseguir esa foto del Presidente con el máximo líder católico.
De acuerdo con un informe de junio de este año del Observatorio de las Creencias en Argentina, de la UBA, el mapa religioso en Argentina atraviesa una transformación sostenida, caracterizada por el quiebre de la hegemonía católica, el crecimiento de las opciones evangélicas y del segmento que nuclea a la población sin filiación religiosa. Con todo, el catolicismo sigue siendo mayoritario: 57,7%, lejos del 90% que marcaba el Censo Nacional de Población de 1960.
El segundo grupo en magnitud es el que reúne a la población sin filiación religiosa, con el 22,4%, lo que confirma cierto alejamiento de las instituciones aunque no siempre de la fe religiosa, sobre todo en nuevas generaciones. En otras palabras, la iglesia a la que hablan Sánchez y García Cuervas tiene hoy una voz menos fuerte desde lo institucional que en el pasado.
La sociología ubica a estos creyentes en el conjunto del “creer sin pertenecer”: prevalecen prácticas pero desvinculadas de la Iglesia y sus representantes. Esto se hizo notorio con el recambio generacional. Por último, el campo evangélico, por su parte, consolida su posición como segunda identidad religiosa organizada con el 17,4%.
No es casual tampoco que, en ese contexto, quien haya oficiado de vocera paraoficial no haya provenido del Ejecutivo sino del Congreso. Sin pruritos, Lilia Lemoine tildó de “peronista” a García Cuerva y dijo que sus discursos eran “hipócritas y aburridos”. En Casa Rosada, se ocuparon de aclarar que cualquier formulación de la diputada era a título personal.
Aunque elijan poner la otra mejilla en este contexto, dentro del núcleo libertario leen estos mensajes de la Iglesia en clave política. Saben que en el fondo rivalizan con algunos de sus principios de acción cuando cuestionan el ajuste discrecional o ubican en puntas opuestas el individualismo que pregona el Gobierno frente al concepto de lo colectivo.
Sobre esa grieta se posan ajenos pero también viejos referentes propios, para construir un discurso de cambio de cara a 2027.
Presupuesto en la Era Milei: el nuevo mapa del gasto público y el debate que asoma hacia 2027
Durante los primeros meses de la gestión de Javier Milei, el ajuste fiscal estuvo asociado a una idea de emergencia. El objetivo era alcanzar el equilibrio de las cuentas públicas mediante una reducción acelerada del gasto. Dos años y medio después, la discusión ya no pasa únicamente por cuánto se recortó, sino por qué Estado terminó emergiendo después de ese proceso.
La ejecución presupuestaria del primer semestre de 2026 ofrece una de las primeras fotografías suficientemente amplias para responder esa pregunta. Comparada con el mismo período de 2023 —el último año completo antes del cambio de gobierno— muestra que el gasto nacional continúa 34% por debajo en términos reales. Incluso frente al mismo semestre de 2025 la ejecución volvió a reducirse, aunque de manera más moderada.
Pero el dato más relevante no está solo en la magnitud del ajuste. Está en la distribución. Porque el Estado no sólo gasta menos que hace tres años. También destina sus recursos de una manera diferente.
De acuerdo con el relevamiento del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la inversión pública sigue siendo la gran variable de ajuste. Y la obra pública continúa siendo la principal fuente de ahorro fiscal. Los programas vinculados con infraestructura, transporte, energía, industria y desarrollo económico muestran las mayores reducciones de ejecución respecto de 2023. El conjunto de los llamados Servicios Económicos registra una caída cercana al 72%, la más pronunciada entre todas las funciones del Estado.
Ese cambio se refleja tanto en los grandes programas nacionales como en los organismos encargados de ejecutarlos. La construcción de infraestructura municipal, las obras viales, los proyectos hidráulicos y distintos programas de inversión muestran reducciones que, en varios casos, implican ejecuciones prácticamente nulas frente a las registradas tres años atrás.
El informe menciona caídas totales en Infraestructura en Municipios, Obras Viales fuera de la Red Vial Nacional y Obras de Seguridad en Rutas Nacionales, además de bajas del 98% en Desarrollo de Obra Pública, del 97% en la Cuenca Matanza-Riachuelo, del 96% en Rutas Nuevas y Obras de Pavimentación y del 85% en Desarrollo de la Infraestructura Hidráulica.
Y en ese marco, las provincias también cambian de lugar en el Presupuesto en lo que refiere a la relación financiera con Nación. La ejecución presupuestaria muestra un retroceso casi total de buena parte de los programas de asistencia financiera a gobiernos provinciales y municipales. A esa reducción se suma un fenómeno paralelo: la fuerte caída de la inversión nacional sobre el territorio, consecuencia de la menor ejecución de obras públicas.
Los programas de asistencia financiera a provincias y municipios retroceden 99%, mientras que la cooperación y asistencia técnica a municipios cae 97%. El Fondo de Fortalecimiento Fiscal de la Provincia de Buenos Aires registra una reducción total frente a 2023.
Los números no pasan desapercibidos entre los gobernadores que se prestan para las fotos mientras sopesan la incidencia de sus votos en el Congreso con sus propios planes electorales y los de Milei en 2027. “Los gobernadores siempre van de fiado. Nos piden cosas y nos ofrecen algo a cambio pero todavía no nos pagaron lo anterior”, desliza, en tono de broma pero no tanto, un referente directo de la postal en la Casa Histórica tucumana.
De ahí que las provincias busquen imprimir su velocidad a las leyes que quiere el Gobierno. Y dos de esas leyes urgentes difícilmente registren movimientos sustanciales hasta la vuelta del receso, en agosto: Zonas Frías, tal como lo había anticipado este medio, y la reforma política.
“A ningún gobernador le sirve renunciar a sus bancas en el Congreso nacional por cerrar un acuerdo con la Rosada para 2027: ¿con qué capacidad de negociación se quedan hacia adelante?”, se pregunta un segundo interlocutor federal, en referencia a la eliminación de las PASO y la posibilidad de incluir listas colectoras en la BUP nacional.
La comparación en los números del gasto público también permite observar un cambio menos visible, pero igualmente profundo, que se fue consolidando con el paso de los meses: la composición interna del gasto. La Seguridad Social continúa concentrando la mayor parte de los recursos nacionales, aunque pierde participación dentro del Presupuesto. En sentido inverso, los servicios de la deuda incrementan su peso relativo y representan una porción mayor del gasto ejecutado que tres años atrás.
Al mismo tiempo, distintas funciones vinculadas con educación, ciencia, desarrollo social, vivienda y producción muestran reducciones sostenidas. No se trata únicamente de programas específicos. El patrón atraviesa ministerios, organismos y políticas públicas, configurando un Estado con menor presencia relativa en infraestructura, desarrollo productivo, investigación científica y asistencia social que el observado antes del cambio de gobierno.
El último capítulo en el nuevo mapa del gasto público exhibe a los ganadores dentro de un escenario dominado por caídas. Los incrementos aparecen concentrados en un número muy reducido de organismos donde sobresalen la SIDE, el INCUCAI, el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas —en contraste con las bajas en otras áreas de las fuerzas— y el Ministerio de Justicia, con niveles de ejecución superiores a los registrados durante el primer semestre de 2023.
La campaña de Victoria Villarruel y el debate que incomoda a la Casa Rosada
La presencia de Victoria Villarruel en Tucumán fue un recordatorio incómodo para el Gobierno que las diferencias con este paradigma de Estado conviven en su interior, aunque ni la Vice ni Milei pierdan tiempo y selfies ya en disfrazar su divorcio. Las dudas respecto a los tiempos que tomará la recuperación prevalecen incluso entre los más fieles.
A diferencia del Presidente, Villarruel se trasladó a la provincia en vuelo de línea y se quedó al día siguiente para asistir al Tedéum original y visitar un emprendimiento azucarero, donde se comprometió a trabajar por una nueva ley de biocombustibles, otra mora del oficialismo. Incluso sufrió la demora en el avión que la llevaba a destino, el miércoles por la mañana. “No volamos como la casta”, desafían desde el entorno de la Vice.
Veinticuatro horas antes, en la reunión de Labor Parlamentaria de cara a la próxima sesión del Senado, este jueves, también marcó sus diferencias respecto a la reforma de Propiedad Privada, el único proyecto de ley concreto que podría conseguir la media sanción esta semana. Uno de los puntos que forzó a nuevas reelaboraciones —El Cronista contó trece desde su dictamen en comisión— gira en torno a los cambios en la propiedad de la tierra en manos de extranjeros, que el peronismo rechaza de forma tajante.
El Gobierno decidió no responderle a la Iglesia. En el Gabinete prefirieron quedarse con la imagen de Messi, el espíritu de equipo y el tramo más optimista de la homilía. Pero la misa, la foto de Tucumán, los movimientos de Villarruel, la negociación con los gobernadores y el mapa que devela la ejecución presupuestaria terminaron dejando sobre la mesa una discusión que excede el episodio religioso.
Ya no se trata solo del ajuste como emergencia fiscal. El Presupuesto empieza a mostrar qué áreas perdieron peso, cuáles lograron sostener o aumentar recursos y cómo cambió la relación financiera entre la Nación y las provincias.
La Iglesia habla del bien común. Los gobernadores miran obras, transferencias y votos. Villarruel se mueve sobre una agenda productiva propia y no es la única que se perfila por ese carril. Mientras, Milei ordena su gestión alrededor del equilibrio fiscal, las reformas y delega el armado electoral de 2027 mientras predica a su equipo y a quien quiera oirlo que, al final, el plan funcionará.
Todos orbitan alrededor de una misma pregunta: qué Estado quedó después del ajuste y en qué situación llegará a 2027.