El ministro de Economía, Luis Caputo, dice que la propia dinámica en la que está lanzada economía llevará a un despegue del crédito, actividad y empleo, que fortalecerá al Gobierno y despejará la incertidumbre sobre la reelección presidencial. Dice que el punto de quiebre empezará a verse nítidamente en junio, “cuando entren en construcción los kilómetros de ruta y la bonanza se empiece retroalimentar: inocencia fiscal empiece a prender, más la ley laboral en marcha que hará que los empresarios empiecen a contratar gente...”.

Es lógico que el ministro ubique el punto de quiebre en junio, cuando los datos de actividad y empleo empezarán a compararse con las pobres cifras de la segunda mitad de 2025, como consecuencia de la corrida electoral. En junio del año pasado, por ejemplo, el EMAE se ubicaba abajo del pico de febrero de ese año, y desde mayo 2025 hasta enero último se perdieron 105.000 empleos asalariados privados registrados, según el SIPA.

Hoy los datos de actividad todavía vienen en serrucho: en marzo, mejoraron industria y construcción. Pero la morosidad crediticia de las familias llegó al récord desde 2004: 11,5% --casi se quintuplicó en un año— mientras que la mora fuera del sistema bancario superó el 30% promedio. En abril, ventas de cemento, autos y el comercio minorista que mide CAME fueron para abajo.

Caputo, en diálogo con Luis Majul, confesó el problema de fondo, el iceberg a esquivar, que todos visualizan en el horizonte del plan económico.

“En los próximos 18 meses viene un círculo virtuoso (se entusiasmó), por eso yo imagino un 2019 totalmente diferente...eeh 2027” --corrigió rápido, con la ayuda del entrevistador—“absolutamente diferente de lo que se imagina la gente, e incluso el mercado. La mayoría espera un 2027 como fue siempre en Argentina en un año electoral, con volatilidad cambiaria. Yo creo que va a ser al revés”.

El 2019 fue la debacle final de la gestión Macri, tras perder categóricamente las PASO en agosto, y desatarse una huida histórica del peso y de todos los activos financieros argentinos. Caputo se enredó en los últimos días en explicar por qué él cree que el “riesgo Kuka” no existe más, pero como la gente y el mercado sí creen que existe el “riesgo Kuka”, el riesgo país no baja lo suficiente. Aún con la baja de los últimos días, el riesgo país en 500 puntos está en niveles similares a enero 2025 y es el mismo nivel de enero último, cuando Ecuador y Bolivia competían con Argentina como los países de mayor riesgo de la región: hoy tienen 400 y 320 puntos, respectivamente.

El gobierno sabe que enfrenta un “trilema” de difícil gestión: recuperar la actividad, retomar la desinflación y acumular reservas en el Banco Central. Sin confianza, es una frazada corta.

El Banco Central compra dólares desde principio de año, emitiendo pesos, para engrosar las reservas. En el primer cuatrimestre compró u$s 7200 millones, pero no hay más pesos en la calle. Todos los pesos que emitió el Central (unos $ 9,5 billones) fueron retirados de circulación, en parte porque el Tesoro le dio pesos al Central para comprar dólares para pagar vencimientos de deuda, en parte porque el Tesoro emitió deuda en pesos por arriba de los vencimientos que afrontaba. Preocupado la inflación, el Banco Central acumula reservas sin monetizar aún la economía.

Aún con esa restricción, el Gobierno tomó medidas para reactivar el canal del crédito --que se paró desde julio pasado cuando se dispararon las tasas de interés- y darle así aire al consumo y la actividad. El Banco Central habilitó una ventanilla de liquidez para los bancos con tasas de 20/25%, además de reducir gradualmente los encajes de crisis, forzando una baja en las tasas pasivas, que todavía no se tradujo en baja significativa en las tasas de préstamos personales: promedian 68% (TNA), nivel similar al de enero/febrero.

Jorge Vasconcelos, de la Fundación Mediterránea, explica que para que esas tasas reales negativas que ofrece el BCRA y pagan los bancos a los ahorristas se mantengan en el tiempo, hasta que se traduzcan en una baja del costo del crédito, es clave que el dólar se mantenga planchado y el dólar futuro alineado. ¿Por qué el BCRA bajó el ritmo de compras de dólares de los u$s 138 millones diarios en abril a los u$s 66 millones en la primera semana de mayo? En especial, cuando el dólar mayorista está abajo de los $ 1400 pesos (20% abajo del techo de la banda) y la liquidación de agro dólares vienen en mayo muy por encima de los meses anteriores. Recién en los últimos días, el Central volvió a comprar más de u$s 100 millones diarios. El “trade off” de la gestión artesanal de la política económica.

Caputo dice que el tiempo juega a favor, a medida que se consoliden los buenos indicadores. Sin embargo, la mayoría de los economistas creen, al revés, que si la economía y la recaudación no repuntan, el ajuste necesario del gasto público para mantener el superávit fiscal elevan la tensión social y política, como se vio con la protesta universitaria. Dicen que al Gobierno se le abre una ventana de oportunidad en el segundo trimestre y que debe salir del “piloto automático”, antes de que, pasado el Mundial, se largue la maratón electoral.

Algunos, como Miguel Kiguel o Vasconcelos, le recomiendan a Caputo salir al mercado internacional para colocar deuda antes de julio, y apostar a que la refinanciación de los vencimientos en dólares, baje fuerte el riesgo país como ocurrió con Ecuador.

Domingo Cavallo fue más drástico en su propuesta de liberar completamente de cepos el mercado cambiario, junto con un nuevo régimen monetario, y pronosticar que esa flotación libre del dólar, ingresarían capitales, el riesgo país se hundiría y se destrabaría la economía. “Un amigo mío, que también habla mucho con el presidente, me dijo: pero si hacen eso que vos decís Mingo, el dólar va a bajar...Entonces, qué mejor para llenar el Banco Central de reservas”, comentó al pasar el ex ministro de Menem y De la Rúa. El amigo en común podría ser el economista Juan Carlos De Pablo.

Eso es lo que algunos empresarios también escucharon decir a Federico Sturzenegger --elogiado por Cavallo para mortificar a Caputo— en reuniones privadas.