El debate sobre la verdadera naturaleza del plan económico del Gobierno concentra la atención de los mercados. Mientras el discurso oficial aún levanta las banderas de la desregulación, la operatoria diaria y la prolongada pax cambiaria muestran un pragmatismo mucho más arraigado.

En este escenario, el economista Fernando Marull desmenuzó la actualidad financiera durante su participación en Cuentas Claras, el programa emitido por El Cronista Stream. Lejos de observar una economía regida únicamente por la oferta y la demanda, el especialista apuntó a la fuerte presencia oficial.

“Me gusta que hagan algo de keynesianismo, intervienen un poquito para fomentar un poco la demanda”, ironizó al aire, para luego sentenciar: “No hay libre mercado en el dólar. Hace ocho meses que no está libre”.

Para sustentar esta postura, el director de FMyA remarcó que las intervenciones son decisiones deliberadas de un equipo que prefiere no dejar las variables al azar.

“La prueba más fácil para ver esto es que si el BCRA no compraba, el dólar iba a bajar a $ 1100. Intervinieron para que el dólar no baje, eso es keynesianismo explícito, una intervención donde el BCRA se llevo 14 mil millones de dólares que, de esta manera, no quedaron en el mercado”, apuntó.

Y concluyó: “Todo este año se intervino, el año pasado se intervino, y el año que viene es probable que también se intervenga”.

En esa misma línea, Marull diferenció las distintas velocidades del programa oficial. Por un lado, destacó que aplicaron “un plan ortodoxo mucho más duro de lo que se imaginaba” en materia fiscal, cuyas consecuencias aún se pagan con una actividad floja. Sin embargo, aclaró que en lo cambiario fueron más moderados debido a la frágil herencia de noviembre de 2023: “Si dejaban todo libre, el dólar no se iba a ir a $ 800, se iba a ir a mucho más”.

Sobre la dinámica de los precios, el analista marcó un pequeño contrapunto con el optimismo generalizado que hoy se respira en la City. “El dato de inflación hoy me da 1,8%, pero está todo el mercado con menos”, anticipó. Explicó que, si bien los alimentos suben al 1,6% mensual, el problema radica en las tarifas, que viajan al 2,5%. “Todo lo que es regulado está indexado a dos meses atrás, entonces es muy difícil que vaya a cero ahora con esa indexación”, advirtió.

El nivel del tipo de cambio actual es, según reveló el economista, objeto de debate puertas adentro del propio oficialismo. Tras asegurar que la cotización hoy es “el precio que es, con un poquito de ayuda”, reconoció que el atraso no favorece a toda la matriz productiva. “En términos de sectores, hay algunos a los que no les sirve este dólar: construcción, turismo, algunas economías regionales”, enumeró.

Al proyectar el panorama de acá a un año, visualizó una coyuntura traccionada por una paulatina recuperación salarial, con una actividad estable o rebotando, pero con variables muy parecidas a las actuales: “Un poco mejor, pero no volando como imagina el Gobierno ni en crisis como fantasea la oposición”.

Finalmente, ató la suerte de la estabilidad cambiaria de largo plazo de manera estricta al termómetro electoral. Al ser consultado sobre los futuros del tipo de cambio y la posibilidad de un eventual salto de la divisa, fue tajante. “No creo que el dólar llegue a la banda superior de $ 2200 el año que viene, salvo que en las encuestas Axel Kicillof tenga 50% de chances de ser electo”, concluyó.