En esta noticia

“Cuando uno mira el nivel de actividad que tiene Argentina hoy, es récord histórico. O sea, no es una Argentina que tiene un nivel de un dígito de pobreza como todos quisiéramos, o que eliminó la indigencia como todos quisiéramos, o que tiene una moneda sana con una inflación del 2% anual, como exigen los objetivos de muchos Bancos Centrales. Estamos a mitad de un camino largo porque recibimos una Argentina quebrada, pero nos encaminamos a una Argentina ordenada”, expresa Adrián Ravier, el vocero del presidente Javier Milei, en un mano a mano con El Cronista.

El economista de la Escuela Austríaca recibió a este medio en su despacho de Casa Rosada. En junio del año pasado, dejó su banca de diputado por La Pampa para convertirse en la voz de Javier Milei, en medio de un momento convulsionado para la gestión por la crisis que se desató en torno a Manuel Adorni. Acaba de cumplir cien días desde que reactivó las conferencias de prensa en Casa Rosada.

Pese a su alejamiento de la función pública, la sombra de Adorni sigue sobrevolando al Gobierno a medida que se desarrolla la causa judicial por las denuncias sobe su patrimonio. Ravier le pone punto final a cualquier posible injerencia en el Gobierno con una frase terminante: “Está totalmente superado”.

Como portavoz, participa además de las reuniones semanales de Gabinete, donde consulta a los ministros antes de hacer públicas las respuestas oficiales. De ahí que distinga entre “informar” y “opinar”. De hecho, antes de llegar a Balcarce 50, Ravier publicaba columnas semanales en medios como El Cronista, un antecedente que explica su trato con la prensa pese a las tensiones que arrastra el Gobierno desde el primer día. Así y todo, no es la excepción a los rumores de renuncia.

El vocero responde a ese interrogante e incluso revela un comentario que la secretaria general, Karina Milei, le hace en privado cada vez que vuelve a circular su posible salida de la vocería.

En el plano económico, vincula la suba de la inflación en el inicio del año -con el pico del 3,4% en marzo- con el aumento de la pobreza en el primer semestre, pero responsabiliza a la oposición. Pero proyecta una nueva baja y se muestra optimista sobre el resguardo del Gobierno ante el escenario electoral del 2027.

De ahí que descarta de plano un nuevo salvataje financiero pese al ofrecimiento del secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent: “No lo vemos”, asevera.

Las definiciones legislativas en la entrevista llegan de la mano del DNU 70/2023, que la oposición busca derogar. “Perder el decreto sería un problema”, reconoce Ravier, si bien se siente optimista de que la oposición no logrará bajarlo.

También hace referencia al último fallo a favor de la Ley de Financiamiento Universitario y desliza que, al cierre de esta nota, la apelación todavía no estaba decidida. Pese a ello, defiende el aumento proyectado para las universidades en el Presupuesto 2027 y subraya que no se pondrá en jaque la línea roja del equilibrio fiscal pese a que la oposición consiguió insistir sobre la ley de Discapacidad.

A@PINTA_Foto

-El secretario de Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, dijo que ayudaría de vuelta a la Argentina de ser necesario. ¿Podría haber otro salvataje financiero?

-El Gobierno está haciendo todo para construir solidez macroeconómica, para que shock externos -como, de hecho, está pasando en este momento- no nos impacten en el dólar, no impacten en la inflación, que eventualmente no impacten negativamente sobre la pobreza y tengamos un problema social serio. No por lo político, porque nos importa la gente. Ahora, si vamos a la cuestión de cómo construimos esta solidez macroeconómica, se puede ver el tema de las reservas. Se han comprado más de u$s15.000 millones en el último año, superando los pedidos del Fondo Monetario Internacional. Hay un swap chino por u$s 20.000 millones, hay un swap de Estados Unidos por u$s 20.000 millones, futuros por otros u$s 15.000 millones de dólares. Hay una proyección de balanza comercial favorable para el año que viene de alrededor de u$s 20.000 millones más, proyectos de RIGI que van a generar entrada de capitales por otros u$s 4.000 o u$s 5.000 millones de dólares. Tenemos una cantidad de dólares para enfrentar un contexto de mayor demanda de divisas en algún escenario especulativo que nos hacen pensar que es suficiente para estar tranquilos. Por una decisión del propio Bessent, él planteó que los Estados Unidos han acompañado a Argentina en un momento difícil, como fue hace un año atrás. Y ahora que Argentina tiene estos números para mostrar de crecimiento, de dinamismo exportador, de un país que tiene tanto para ofrecer en materia de minería, litio, energía, alimentos, que es un amigo, un socio estratégico importante para Estados Unidos, ¿cómo le va a soltar la mano? Es un planteo en el cual está diciendo, “nosotros en los Estados Unidos estamos aquí para acompañar”. Esto debería dar tranquilidad a los mercados, y nosotros lo tomamos como eso. De ahí a requerir ayuda, no lo vemos.

-¿Y el esquema de bandas cambiarias, estima que se va a mantener o piensa que debería cambiar en 2027?

-Es un milagro lo que hemos logrado en dos años y medio en materia de mercado cambiario. Recuerdo en dónde estábamos, con brechas cambiarias de 100% o 200%, con decenas de tipos de cambio. Este es un año en el cual podemos notar que el giro de dividendos está en récord en más de una década. Muchas empresas invirtieron en Argentina y cuando querían pagar dividendos o repatriar capitales a sus casas matrices, no lo podían hacer. Hoy esta puerta se abrió. Y, en relación con las bandas, empezaron a abrirse, y es el modo en el cual otros países también han ido eliminando restricciones cambiarias. Vamos camino a una total libertad cambiaria para que el tipo de cambio sea libre, flexible, flote, y creo que es el camino correcto.

- ¿Piensa que este es un precio de equilibrio o hay atraso cambiario?

-La pregunta ahí es, ¿hay o no hay atraso cambiario? Y la pregunta es, ¿con respecto a qué? ¿Cuál es la respuesta del ministro (Luis) Caputo, que lo ha dicho varias oportunidades? Esta Argentina es más competitiva, es una Argentina más ordenada, con una moneda más sana, ¿por qué tiene que tener el tipo de cambio de una Argentina rota, desequilibrada y destruida? En este tipo de cambio tenés superávit gemelos, superávit fiscal, superávit de cuenta corriente, un balance comercial de más de u$s 21.000 millones proyectado para el año que viene, más de u$s 100.000 millones de exportaciones. No es compatible todo esto con un tipo de cambio que está atrasado. Es cierto que está un poco abajo de la media del tipo de cambio real multilateral, pero para nosotros esto no es un problema. Y es un tipo de cambio que además se puede sostener, porque no es que lo estamos haciendo a base de deuda. Lo estamos sosteniendo con un dinamismo exportador y por vías genuinas, no con deuda como ha pasado en gobiernos de otro tiempo.

- ¿Cómo concilia los datos positivos que maneja el Gobierno con las dificultades que vive la sociedad, la foto con la película? Los números macro mejoraron, pero en la micro no termina de derramar...

-Hay una correlación entre inflación y pobreza. Teníamos 211% de inflación en 2023, teníamos 50 y pico por ciento de pobreza. Bajamos la inflación mensual del 25% a cerca del 2%, y la pobreza bajó a la mitad. Después tuvimos un problema de un ataque político al Presidente en el escenario preelectoral, donde un Congreso trató de romper el equilibrio fiscal, que es una piedra central de este modelo, y logró con proyectos de gasto que no tenían financiamiento, imponer todo tipo de incertidumbre que impactó en la inflación y en el tipo de cambio. De hecho, a marzo de 2026, la inflación había subido de 1,5 a 3,4%. Obvio, si sube la inflación, eso va a tener un impacto negativo en la pobreza. Efectivamente, pasamos de haber bajado del 57% al 28%, y del 28% subió al 32%. Eso ocurrió en el primer semestre de este año, pero hoy la inflación está en 1,7% acorde al último dato, con lo cual estamos abajo del 2%. Esa baja en inflación, creemos que proyecta hacia adelante en una nueva baja de pobreza, incluso por debajo del 28%. No quiere decir que el mes que viene el IPC no pueda dar un poco más que 1,7%, puede pasar. Pero la tendencia a largo plazo, si nosotros controlamos los agregados monetarios, es que el IPC siga bajando. Si sigue bajando, va bajar la pobreza.

-¿De qué manera se mide, en ese sentido, el impacto del contexto internacional?

-Es cierto que el problema del Medio Oriente impacta en el precio del petróleo y eso en el índice de precios al consumidor de muchos países. Estados Unidos está tomando decisiones donde la Reserva Federal sube las tasas de interés. Y siempre que sube las tasas de interés, los emergentes pierden inversiones. No es lo mismo decir que estamos en recesión técnica, que no lo estamos. Sí tuvimos un trimestre negativo en este contexto internacional y eso desacelera un poquito la proyección de crecimiento, como pasa también en Uruguay, en Chile y en otros países. Pero creemos que Argentina en 2026 va a crecer. Ahora, la tasa de crecimiento económico del 2% no es lo que más nos gustaría, pero hay pocas economías que en la región crecen más que nosotros. Venimos de crecer arriba del 4%, y proyectamos que en los cuatro años de Javier Milei la economía va estar creciendo entre 15 y 20%, lo cual supera a Europa, Estados Unidos, supera lo que crecen los países de la región, la mayoría. O sea, no es despreciable lo que estamos logrando, especialmente por dónde empezamos, y, además, con solidez macroeconómica para adelante.

A@PINTA_Foto

La polémica por Tierras, qué pasará con el DNU 70/23 y la pulseada por Discapacidad y Universidades

-La oposición quiere derogar por completo el DNU 70/2023, la primera gran medida de Milei. ¿No se evalúa dentro del Gobierno darle fuerza de ley para dar más previsibilidad y que no quede siempre a un tiro de ser cancelado?

-Primero, creemos que no va pasar (la derogación del DNU). Se podría evaluar esto, convertirlo en proyecto de ley. Eso es una decisión de la Mesa Política. Hoy hay muchos otros proyectos que están en agenda, el momento de cada cosa lo decide la Mesa Política, y nosotros lo vamos comunicando. Es cierto lo que dicen, este decreto podría convertirse en un proyecto de ley, es algo que hay que evaluar, pero, por lo pronto, hay que decir que la derogación de esas leyes en este decreto nos trajo soluciones inmediatas y urgentes en un montón de problemas. Y perder el decreto es un problema.

-¿La modificación trunca de la Ley de Tierras fue otro error no forzado del Gobierno? Es un tema que ahora se reabrió por la Justicia pero que está dando vueltas desde antes del Mundial con resistencias entre aliados...

-Ha habido tanta confusión que hasta nos han confundido a nosotros, digamos. Nuestra ley proponía que esto no puede ser comprado por un estado extranjero, no puede venir Brasil como estado y comprar tierras en Argentina. Ni Brasil ni nadie, ningún país del mundo. Ahora, que un extranjero, una persona o una empresa, compre una tierra en Argentina, de ninguna manera pone en duda la soberanía de la Argentina. Esa persona que compró la tierra en Argentina tiene que respetar nuestras normas, tiene que pagar impuestos, como cualquier argentino. Supongamos que debajo de la tierra hubiera petróleo o minería, en Argentina la propiedad del subsuelo es de los argentinos, tiene que ser administrado por el Estado. Y acá hay un mensaje que el doctor Alberto Benegas Lynch (hijo), lo ha dado cantidad de veces en sus clases: el capital no tiene patria. Si le imponemos riesgos de expropiación o riesgos de violación de la propiedad privada, el capital va buscar un lugar más seguro.

-Hay otro tema, el de Discapacidad, que también generó rispideces internas. Empezó como un reclamo de Patricia Bullrich alegando que Economía no había avisado que pensaban insistir con modificar la ley y ahora hay un dictamen del oficialismo distinto a la propuesta original. ¿Cómo se lleva eso al Presupuesto?

-Este Gobierno trabaja con equilibrio fiscal. Nosotros no vamos a tener déficit fiscal, ese es el punto central. Si el gasto para personas con discapacidad fuera mayor, eventualmente, hay que hacer reasignación en el Presupuesto, con lo cual hoy todavía el Presupuesto no está aprobado. Y en el debate del Congreso hay que ver cómo se llega a ese nuevo Presupuesto. Y el otro punto importante tiene que ver con Patricia Bullrich, que lo vengo manifestando. Los liberales, como dice el Presidente, no somos manada. Puede haber diferencias de opinión sobre un tema o muchos temas, pero todas las personas que conforman este Gobierno trabajan para que Milei sea reelecto. Patricia Bullrich apuesta a este proyecto de país. En las reuniones de Gabinete lo manifiesta de manera privada, y en muchas entrevistas lo ha dicho públicamente: el líder de este proyecto es Javier Milei, y ella apuesta a esto.

-La última semana, la Justicia falló otra vez a favor de la ley de Financiamiento Universitario, esta vez declarando inconstitucional el decreto que la frenaba. Y el jueves hay una nueva marcha convocada. ¿El Gobierno va a apelar?

-Se está evaluando qué va a ocurrir a partir del fallo, no está decidida esa apelación hasta donde yo tengo información. Para este Gobierno, la educación universitaria es prioridad. Ha habido toda una campaña negativa cuando Milei fue electo Presidente de que, si ganaba la elección, iba a cerrar las universidades. No cerró las universidades. Y, por el contrario, en 2026 le dio a los profesores universitarios un 24% de aumento y para el Presupuesto 2027 hay una proyección de 55% de suba en los fondos de las universidades, muy por encima de la inflación, lo que muestra la voluntad del Gobierno. A pesar de que hace correcciones para llegar al equilibrio fiscal, pone más dinero en las universidades consciente de que es importante recuperar salarios.

-Los fondos en el Presupuesto 2027 alcanzarían para poco más del 60% del monto que reclaman desde el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) para poder funcionar...

-En ciertos momentos se emitía mucho dinero para poner dinero en las universidades. Hoy no queremos ese camino, porque la inflación nos come los ingresos a todos. Y se ha vivido también una ilusión monetaria y no queremos volver a la a la inflación, no queremos volver al 2023. Entonces, con equilibrio fiscal, este Gobierno hace esfuerzos enormes por reasignar partidas y mejorar la situación de las universidades. El deseo de ciertas personas, de querer que se gaste más en ciertas partidas, tiene la contrapartida de decir: “Bueno, decime ¿de dónde voy a tomar ese dinero para poder reasignártelo? ¿Qué hacemos? ¿Creamos un nuevo impuesto? ¿A quién castigamos? ¿Subimos los derechos de exportación de nuevo para castigar al campo, que está pagando una presión tributaria récord histórica en cualquier país del mundo? ¿O queremos tener un país que produzca, que progrese?“ En 2026, ha habido una discusión sobre un Presupuesto que fue aprobado, y ese Presupuesto establece cuánto dinero se asignan a las universidades y se está cumpliendo. Para adelante, hablará la Justicia, en todo caso, se verá qué acción toma el Ejecutivo, y, de nuevo, se evaluarán estas reasignaciones presupuestarias para siempre cumplir con la ley. Pero quiero que quede claro que nunca este Gobierno ha incumplido la ley. De hecho, ha logrado sacar a la Argentina del abismo sin romper ningún contrato. Esto no pasó nunca en la historia argentina, considerando la gravedad de la situación argentina. Cuando a un Gobierno como el de Javier Milei le dicen que no cumple con la ley, para nosotros es muy grave que se nos diga esto. No está pasando. La ley estuvo interrumpida por un fundamento y, en todo caso, se está cumpliendo con la cautelar. Hoy ocurre un nuevo hecho, con la pronunciación del juez, y habrá que ver qué acciones se toman, pero no estamos incumpliendo la ley.

-¿Caen mal las recurrentes críticas de la Iglesia sobre el contexto socio-económico a lo que se sumó otro pronunciamiento contra la reforma a la Ley de Tierras, en la víspera de la llegada del Papa?

-Para nada, lo vemos con mucha naturalidad. La Argentina tiene un tercio de su gente en la pobreza. No es una situación feliz ni para la Iglesia ni para cualquiera de nosotros pensar que una de cada tres personas están debajo de la línea de la pobreza. Ahora, que una persona en la Iglesia manifieste preocupación social, nos parece totalmente natural. Nosotros con la Iglesia tenemos muchos puntos en común. En primer lugar, defender el derecho a la vida. En segundo lugar, defender los principios judeocristianos. Y en tercer lugar, este es un Presidente que está preocupado por los más humildes. Si bien es un modelo liberal libertario, con el Ministerio de Capital Humano, con el trabajo de Sandra Petovello, se pone mucha energía y presupuesto en lo social, en los más humildes.

-¿Es inevitable la politización de la visita del Papa en una sociedad tan polarizada?

-Creo que todos queremos al Papa en un país católico. Con esto no digo que todos los argentinos sean católicos, está claro. Pero transcurrieron 39 años desde que no pasaba esto y es una fiesta. En ese contexto, la Vicepresidente va a cumplir el rol institucional que debe cumplir. Los distintos signos políticos van a estar presentes. Los legisladores de todos los partidos van a estar representados. Pero no vamos a llevar a confrontaciones políticas la visita del Papa León XIV, no es la idea.

A@PINTA_Foto

Los rumores sobre su renuncia, la sombra de Adorni y la broma recurrente de Karina Milei

-Concentrémonos en su rol. Su nombre circulaba en las semanas previas al anuncio pero se informó de forma algo inesperada, tras una reunión en Olivos del Presidente con Manuel Adorni, entonces jefe de Gabinete. ¿En qué momento se enteró que iba a asumir ese rol?

-Era diputado nacional, regresaba a La Pampa, en donde vivo, con mi familia, y, a los poquitos minutos que había bajado del avión, me escribió el Presidente, me pidió conversar y me comentó la idea. La decisión era difícil porque implicaba renunciar a ser diputado nacional, pero el pedido era ese, y la realidad es que era un desafío por todo lo que venía pasando en esta función. Asumir el desafío me gustó.

-Las causas que involucraron a Adorni desgastaron mucho al Gobierno y pusieron largo tiempo en pausa a la agenda oficialista. ¿Cómo vivió ese proceso?

-Paralizaba los medios. De hecho, hasta nos parecía una falta de respeto, a mí personalmente, ir a una nota en un medio donde podíamos hablar de cantidad de proyectos de ley, y lo único de lo que querían hablar era de Adorni durante meses. No teníamos mucho para contar porque era algo por lo que tenía que responder el propio Manuel. Nosotros no teníamos nada más para agregar. Era algo que, en todo caso, tiene que pasar por la Justicia y la Justicia hablará.

-En sus primeros días en la función habló de la necesidad de darle una impronta distinta a la comunicación, ¿considera que se logró pasado el tiempo?

-Bueno, no había conferencias de prensa en ese momento, pero creo que se destacó mucho, y lo hicieron los medios, lo hizo mi entorno, también el Presidente. Destacar los buenos modales, destacar el respeto con el que me conocen muchos en los medios también, porque yo ya venía haciendo muchas notas. En El Cronista publicaba notas casi semanalmente, en otros medios también y destacaban las buenas formas.

-¿Se puede decir a la distancia que la meta era construir un perfil opuesto al que tenía Adorni?

-Bueno, yo no vi nunca a Manuel Adorni insultar el periodismo ni tener malos tratos. La realidad es que lo que pasó en la sala de prensa en esos tiempos, bueno, es parte de lo que todos conocen, pero destacaban eso en mí y creo que lo tomaron en cuenta a la hora de quererme, ¿no?

- ¿Cómo convive con las críticas que surgen por el grado de exposición del cargo y los reiterados rumores de renuncia?

-La realidad es que, al principio, sorprenden las operaciones, ¿no? ¿Cuántas veces me echaron de Casa Rosada, cuántas veces Karina Milei me echó en tapa de grandes diarios de Argentina? Nada, es convivir. Nos reímos en reuniones de Gabinete. “Che, te eché de nuevo”. Pero ahí uno ve esa operación mediática que tanto enoja al Presidente, porque realmente hay mucha mala fe de ciertas personas. Que a veces son unas son especulaciones, pueden ser opiniones. Pero hay veces que realmente dicen tener una información que no tienen y sugieren cosas que realmente le afectan a individuos, a personas, a familias, a la carrera laboral de una persona, a la reputación. Y esto el periodismo muchas veces no lo tiene en cuenta. Por eso tanto enojo. El Presidente, justamente respalda a sus ministros, me respalda a mí también en esta función de vocero. Y muchas veces, cuando ve esto, lo que considera es: si este periodista opera y le impone un costo a la persona, bueno, vamos a poner un costo también al periodista que está generando esta operación mediática, está generando esta mentira. Porque son mentiras, no es una opinión.

-¿Se ve con proyección en el cargo o habló sobre la posibilidad de ser candidato por La Pampa?

-Yo le dije al Presidente que donde él considere que puedo sumar al proyecto, estoy. Si le pude dar una mano en su momento como diputado nacional, representando a La Pampa, hoy, como vocero, y en un futuro, en otra función, él va a contar conmigo.

-En una entrevista en El Cronista Stream remarcó que el país todavía estaba lejos de ser liberal. ¿Qué le falta a la Argentina para serlo a su juicio?

-Creo que el gasto público sobre PBI, que ha bajado del 45 al 30, todavía es elevado. El Presidente, cuando hizo el ajuste fiscal, mencionó un 25% como algo sustentable a largo plazo. ¿Y esto por qué? Porque queremos bajar impuestos. Hay que llevar adelante una reforma tributaria importante. Para poder llevar adelante esa reforma tributaria, tenemos que mantener el equilibrio fiscal, porque esta es la caja de herramientas con la que se maneja este gobierno. Para mantener el equilibrio fiscal y poder bajar impuestos, primero tenemos que bajar más el gasto. Por eso es importante este mensaje de la motosierra, que algunos lo ven como que va en contra de la gente. Yo insisto: la motosierra es la herramienta con la cual bajamos la pobreza y la indigencia, la herramienta con la cual bajamos la inflación, la herramienta con la cual ya no tenemos que tomar deuda que nos conduce a otra crisis de deuda. En este sentido, hoy nos queda pendiente bajar impuestos. Y si queremos bajar impuestos, la contrapartida es bajar el gasto. Si no vamos a perder el equilibrio fiscal. Ya lo vivimos con Mauricio Macri, que el primer día de gobierno eliminó retenciones a las exportaciones. Eso lo llevó a perder o incrementar el déficit fiscal, y después tuvo que tomar deuda y terminamos en una crisis de deuda. Pero para ser una economía liberal, en la cual la gente tenga la calidad de vida que tienen los países liberales, estándar de vida mucho más alto, pobreza mucho más baja, para ganarle la batalla a la pobreza, la indigencia y demás, hay que seguir trabajando en esta línea.