El presidente Javier Milei decidió este jueves redoblar la apuesta en su enfrentamiento con un sector clave del establishment empresarial y utilizó sus redes sociales para lanzar una dura embestida contra el CEO del Grupo Techint; Paolo Rocca, el dueño de Fate y Aluar; Javier Madanes Quintanilla, y el titular de Neumen; Roberto Méndez.

La acusación fue al estilo Milei, directa y sin filtros: con distintos apodos, señaló a los ejecutivos por haber “dejado en evidencia al sistema corrupto” que, según su visión, imperó en la economía argentina durante las últimas décadas.

En su mensaje, el jefe de Estado argumentó que las recientes declaraciones y posturas de estos ejecutivos no hacen más que confirmar la existencia de un esquema que “hundió a los argentinos de bien” al bloquear la competencia para garantizar márgenes de rentabilidad artificiales.

“Muchas gracias por este gran aporte al despertar de un país que, pese a estos delincuentes, quiere ser grande nuevamente”, señaló, con ironía, el mandatario.

El origen de este nuevo capítulo de confrontación tiene raíces recientes y episodios de alto voltaje. El cortocircuito más resonante se dio luego del cierre de FATE y que trascendieran confesiones vinculadas al sector de los neumáticos, donde se reconoció que los precios en el mercado local estaban fuertemente inflados.

Fate cierre (NA)

Milei no tardó en reaccionar y calificó a los responsables de estas prácticas como “delincuentes del nacionalismo barato”.

En esa línea, las figuras de Madanes Quintanilla y de Méndez quedaron en el centro de los ataques oficiales. Para el Gobierno nacional, ambas empresas representan el ejemplo paradigmático de cómo el cierre de importaciones y el proteccionismo estatal sirvieron como escudo para monopolizar mercados.

Pero la ofensiva presidencial no se limitó a la industria del neumático y el aluminio. Días antes, los dardos también alcanzaron de lleno a Paolo Rocca, uno de los hombres de negocios más poderosos del país, a quien el libertario bautizó como “Don Chatarrín de los Tubitos Caros”.

La relación entre el líder de La Libertad Avanza y el gigante siderúrgico atraviesa un momento de profunda frialdad, marcado por reclamos cruzados sobre el rumbo de la gestión, la apertura de las importaciones de acero, los costos internos y las inversiones proyectadas que aún se hacen esperar.

La respuesta desde el lado de Rocca ya había tomado forma pública mediante una carta dirigida al mandatario. En ese texto, el titular de Techint buscó contestar las críticas libertarias defendiendo el rol de su compañía en la matriz industrial argentina y el esfuerzo del sector privado en un contexto macroeconómico que todavía presenta enormes desafíos.