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La guerra en Medio Oriente puso bajo la lupa el precio del barril de petróleo, que se mantiene por encima de los u$s 100 —en su variedad Brent— en un contexto donde crece la expectativa ante un posible “alto al fuego” entre Estados Unidos e Irán.
El shock externo repercute en Argentina, dado que la dinámica de los combustibles en el país responde, en parte, al traslado del costo internacional del crudo. En este marco, el valor de la nafta súper ya superó los $ 2000 en algunas jurisdicciones, lo que implica un incremento de alrededor del 20% desde el inicio de la guerra en Medio Oriente.
Ante este escenario, el Gobierno tiene un llave para aliviar el impacto en precios pero el costo fiscal no es menor en un escenario donde la recaudación acumula siete meses consecutivos de caída real interanual de la recaudación.
Los impuestos a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono (CO₂) inciden en el precio de la nafta. Debido al aumento del precio internacional del petróleo, el Gobierno decidió postergar parte de la recomposición impositiva el mes pasado y ahora pateó también hasta el 30 de abril el diferimiento de los aumentos pendientes, cuya aplicación efectiva pasará al 1° de mayo.
“Junto con la medida oficializada de especificaciones técnicas de mayor porcentaje de bioetanol [el contenido máximo de oxígeno permitido en las naftas pasó a 5,6%], se toman medidas para mitigar el impacto del precio de la suba de petróleo en el surtidor y acompañar al consumidor”, explicaron desde la Secretaría de Energía.
Recientemente, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, instó al Gobierno a cuidar el bolsillo de la gente. “Para eso tenemos YPF nacional, para tener una política en torno al precio de los combustibles internos, sobre todo cuando ya logramos el autoabastecimiento”, apuntó.
En el plano impositivo, la postergación de los ajustes es una práctica que diversas administraciones arrastran desde hace años. Entre marzo de 2018 y marzo de 2021, el tributo se actualizó trimestralmente según la variación del Índice de los Precios al Consumidor (IPC), lo que permitió mantener su valor real relativamente estable. Desde allí, las actualizaciones comenzaron a demorarse y, en un contexto de inflación sostenida y creciente, el rezago derivó en una significativa caída en el valor real del gravamen.
El valor real de la nafta y la incidencia del impuesto a los combustibles
Según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), el impuesto se ubica hoy en torno a los $ 367 por litro. Aunque representa un incremento real del 15% respecto a octubre de 2025, todavía está un 38% por debajo de los niveles de marzo de 2018.
Según la organización dirigida por el economista Nadin Argañaraz, hoy el litro de nafta en CABA cuesta $ 2000 (un valor real similar al de julio de 2021); descontando la carga impositiva de $ 367, queda un precio neto de $ 1633. “Si el impuesto, suponiendo el resto de las variables constantes, volviera al valor de marzo de 2018 ($ 592), la nafta valdría $ 2225, es decir, un 11% más que lo que hoy vale”, señalan.
Expresado a valores constantes de marzo, el litro de nafta promediaba los $ 1657 en febrero, antes del inicio de la guerra en Medio Oriente, lo que implica que el conflicto generó un incremento real del 21% en el surtidor.
“Si el Gobierno redujera el impuesto de monto fijo en un 93,5% (de $ 367 a $ 24 por litro), el precio de la nafta debería retornar a los niveles observados en febrero de 2026. No obstante, en ese mes la recaudación de este tributo coparticipable representó el 3,3% de los ingresos tributarios nacionales, por lo que su virtual eliminación implicaría una pérdida significativa de recursos tanto para el Gobierno Nacional como para las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”, advierten desde el IARAF.
Si bien la actualización impositiva permite equilibrar las cuentas públicas y moderar el impacto en el surtidor, la postergación de los ajustes tiene consecuencias directas en las arcas del Estado. De hecho, la consultora Economía y Energía (EyE) calculó que la administración de Javier Milei resignó u$s 2326 millones en 2025 al posponer parte de la actualización del impuesto a los combustibles (ICL y CO₂).
Esta decisión no solo evitó un mayor traslado a las pizarras, sino que también limitó la incidencia sobre el Índice de Precios al Consumidor. El peso de los combustibles en la inflación es de 3,8%; esto significa que por cada 10% de aumento en el precio final, el impacto en la inflación es de 0,38 puntos porcentuales.
La incidencia de la carga tributaria en el precio de la nafta
El precio de los combustibles en Argentina soporta una carga impositiva asfixiante, producto de una superposición de gravámenes nacionales, provinciales y tasas municipales.
A nivel nacional impactan el Impuesto a los Combustibles Líquidos, el Impuesto al Dióxido de Carbono y el Impuesto al Valor Agregado (IVA). A estos se suma el impuesto a los Ingresos Brutos, considerado uno de los tributos más distorsivos por su efecto acumulativo en cascada.
Asimismo, Daniel Ricardo García, socio de LexTax Advisory y especialista en derecho tributario, explicó que “hoy el precio de los combustibles en Argentina no refleja solo costos de producción, logística e impuestos nacionales: también está cargado de tasas locales”.
La presión sobre el surtidor no solo es nacional o provincial: la “Tasa Vial” que aplican los municipios gana terreno. Según el Portal de Transparencia Tributaria Municipal, un total de 46 jurisdicciones (distribuidas entre la provincia de Buenos Aires, Jujuy, Neuquén y Río Negro) perciben actualmente este concepto.
Buenos Aires lidera ampliamente el ranking con 30 municipios, de los cuales 12 —principalmente en el Conurbano— aplican una alícuota del 2% sobre el precio de cada litro de combustible. En este grupo se encuentran Almirante Brown, Avellaneda, Berazategui, Ezeiza, Florencio Varela, Ituzaingó, Lanús, Lomas de Zamora, Luján, Pehuajó, Presidente Perón y Quilmes. Por encima de esa cifra, los municipios de Colón, General Pueyrredon y Pinamar cobran una tasa del 3%.
Por su parte, en Neuquén, ocho municipios aplican una tasa del 4,5%: Centenario, Cutral Co, Junín de los Andes, Neuquén capital, Plaza Huincul, Plottier, San Martín de los Andes y Senillosa.
En diciembre de 2025, el municipio de Neuquén justificó el espíritu de la tasa: “Este tributo aplicado desde 2024 permite ejecutar obras de asfalto y sostener el funcionamiento de un sistema de transporte de colectivos de jerarquía evitando que las y los vecinos deban afrontar un alto costo en el pasaje y compensando la falta de fondos por parte de Nación”.
En definitiva, Daniel Ricardo García estima que la carga tributaria consolidada entre los distintos niveles de gobierno “suele representar entre el 40% y el 50% del precio final en el surtidor”.