El canciller Pablo Quirno participó en Estados Unidos del encuentro ministerial de minerales raros organizado por el secretario de Estado, Marco Rubio. Donald Trump anunció el lanzamiento de una reserva de minerales raros para “incentivar las inversiones” y controlar la volatilidad de los precios.

Allí, firmó un acuerdo marco para “el fortalecimiento del suministro en minería y procesamiento de minerales críticos” para “el desarrollo de un suministro seguro, resiliente y competitivo”.

Según la Cancillería, la iniciativa “apunta a consolidar cadenas de valor más sólidas y diversificadas, generar un entorno favorable para la llegada de inversiones”.

El presidente estadounidense Donald Trump anunció el martes el lanzamiento de un proyecto de acumulación de minerales críticos, similar a las reservas de petróleo que tiene el país, para “asegurar que los negocios y trabajadores norteamericanos nunca se vean afectados por la escasez”.

El proyecto contempla un financiamiento de u$s 10.000 millones del Banco de Exportaciones e Importaciones de Estados Unidos y u$s 2000 millones de capitales privados.

Los minerales incluidos en la reserva, entre los que están el cobre y el litio, son insumos fundamentales para el desarrollo de vehículos, artículos electrónicos y otros bienes.

El vicepresidente JD Vance contó que se trata de una estrategia para incentivar las inversiones en estos minerales, contener la volatilidad de precios y evitar las disrupciones en el mercado.

Vance invitó a los presentes, entre los que estaba Argentina, a integrar una zona comercial segura que fije pisos para los precios de los minerales en cada etapa de su producción.

“Al regular las importaciones para preservar la competencia libre y justa dentro de la zona comercial preferencial, impulsaremos a las empresas mineras y refinadoras de nuestro país, a nuestros inversores y a nuestros productores por igual”, agregó el vicepresidente estadounidense.

Con esto buscan “frenar la inundación de minerales baratos que perjudican” a la fuerza laboral y las compañías que producen en el país.

Los adherentes, agregó Vance, tendrán las bases necesarias para el financiamiento privado y formarán parte de una cadena de suministros que buscará protegerse de disrupciones sobre las que los países no tienen mayores controles.

Rubio agregó que buscan dar un marco para el desarrollo de las inversiones y destacó a Argentina como un socio estratégico en este mercado, tanto por sus recursos naturales como por el expertise en el procesamiento de los minerales.

El secretario de Estado subrayó que las capacidades de producción con los minerales críticos hoy “están fuertemente concentradas en un solo país. Eso se presta, en el peor de los casos, a ser usado como herramienta de presión geopolítica, pero también para cualquier tipo de perturbación, como una pandemia o inestabilidad política”.

En este marco, Quirno se reunió con Gary Nagle, CEO de Glencore, que trabaja en dos proyectos de minería de cobre, El Pachón y MARA, en San Juan y Catamarca, presentados en el RIGI y que implican una inversión de u$s 14.000 millones entre ambos.

El ingeniero Eduardo Gigante, especialista en litio, reveló que los precios de los minerales críticos hoy no se encuentran en mínimos, sino que oscilan pero en niveles altos. El desafío está en la capacidad productiva y de refinación.

“Hubo un consumo grande por las baterías de las redes eléctricas y China consumió sus stocks y empujó el precio al alza. Para desarrollarse, el mercado necesita que se ubique entre los u$s 15.000 y u$s 20.000 la tonelada. Y en Argentina el precio de extracción es bajo (ronda los u$s 6000), pero el precio no alcanzaba para ampliar las minas”, dijo Grande.

Litio, uno de los minerales críticos que Argentina puede aportar tanto a China como a Estados Unidos

También marcó un faltante en la producción de cobre de 10 millones de toneladas al año por la proyección de producción de vehículos eléctricos y el desarrollo de la inteligencia artificial. “La demanda es impresionante y las minas requieren muchos años de desarrollo”, agregó.

Sobre el acuerdo, destacó que “va a ser difícil de implementar. Principalmente porque China tiene una capacidad tan grande de refinación que hace que pueda mover el precio. Si lo empuja hacia abajo, desincentiva el desarrollo de nuevos proyectos”.