En 1963, el meteorólogo estadounidense Edward Lorenz estaba realizando simulaciones climáticas cuando decidió ahorrar tiempo. Al reingresar un número en su computadora omitió algunos decimales. Esperaba obtener prácticamente el mismo resultado. Pero ocurrió algo inesperado: el sistema evolucionó hacia un escenario completamente distinto.
Ese pequeño episodio dio origen a lo que hoy conocemos como teoría del caos o “efecto mariposa”. La idea es simple y poderosa: el aleteo de una mariposa en un lugar del mundo puede desencadenar efectos del otro lado del planeta.
La economía global funciona de manera sorprendentemente parecida. Y el comercio marítimo es uno de los mejores ejemplos. Un conflicto localizado —como el que hoy sacude a Medio Oriente— puede terminar impactando en el precio del petróleo, en el costo de los fletes y hasta en las exportaciones argentinas, aunque nuestros barcos jamás pasen por esa región.
Las 6 claves para entender el impacto de la guerra en Medio Oriente
Para entender por qué ocurre, vale la pena mirar cómo funciona realmente la red marítima mundial.
- Primera clave: el comercio mundial viaja principalmente por mar
“La tierra es piedra de color azul”, cantaban Los Piojos, y así es. Más del 80% del comercio mundial por volumen se transporta en barcos. Desde petróleo y gas hasta autos, alimentos, maquinaria o electrónica, buena parte de la economía global circula por rutas marítimas.
Pero lo verdaderamente interesante no es solo el volumen, sino la forma en que está organizada esa red. El comercio marítimo no funciona como trayectos aislados entre dos países, sino como un sistema global de rutas, puertos y barcos que se reconfigura permanentemente.
- Segunda clave: un sistema concentrado en pocos pasos estratégicos
Un estudio reciente de investigadores de la Universidad of Oxford —publicado en la prestigiosa revista científica Nature Communications bajo el título “Systemic impacts of disruptions at maritime chokepoints” (Verschuur, Lumma y Hall, 2025)— analizó la red marítima global y encontró algo clave: el comercio mundial depende de un número muy reducido de corredores estratégicos conocidos como “maritime chokepoints”.
Entre ellos se destacan el Estrecho de Ormuz, el Canal de Suez y Bab el-Mandeb, el Estrecho de Malaca, el Canal de Panamá y el Estrecho de Gibraltar.
El estudio estima que interrupciones en estos puntos pueden poner en riesgo hasta unos u$s 190.000 millones del comercio mundial cada año, porque obligan a desviar rutas, encarecen los fletes y reducen la capacidad logística del sistema marítimo global.
- Tercera clave: Ormuz, el cuello de botella energético del planeta
Dentro de esos chokepoints, el Estrecho de Ormuz ocupa un lugar particularmente sensible.
Por allí circula cerca de una quinta parte del petróleo que se comercializa en el mundo. Eso significa que cualquier tensión militar, amenaza de cierre o aumento del riesgo en la zona tiene consecuencias inmediatas en el mercado energético global.
Incluso antes de un cierre formal, el simple aumento del riesgo puede provocar que navieras, aseguradoras y operadores logísticos comiencen a modificar rutas o suspender operaciones.
- Cuarta clave: cuando un paso estratégico se complica, el sistema entero se reorganiza
El trabajo de Oxford muestra que cuando un chokepoint se vuelve inseguro, la red marítima global suele reaccionar de tres maneras.
La primera es el desvío de rutas. Por ejemplo, cuando aumenta el riesgo en el Mar Rojo o en la zona del Canal de Suez, muchos buques optan por rodear África por el Cabo de Buena Esperanza, lo que puede agregar entre diez y quince días de navegación.
La segunda es la reconfiguración logística: más transbordos en puertos intermedios y reorganización de servicios marítimos.
La tercera es el aumento de costos. Más distancia recorrida implica más combustible, mayores seguros y menor disponibilidad efectiva de barcos en el sistema.
El resultado final suele ser el mismo: fletes más caros y cadenas logísticas más tensas.
- Quinta clave: por qué esto también termina afectando a Argentina
Argentina no depende directamente del Estrecho de Ormuz. Nuestros barcos no pasan por allí. Pero eso no significa que estemos aislados de lo que ocurre en esa región.
El transporte marítimo funciona como una red global interconectada donde las navieras rotan sus buques entre distintas rutas. Cuando una parte del sistema se vuelve más larga, más cara o más riesgosa, el efecto se transmite al resto de la red.
En opinión de este autor, ese es el verdadero canal de transmisión hacia Argentina: el encarecimiento general de la logística marítima global y la menor disponibilidad de barcos, algo que termina impactando tanto en nuestras importaciones como en nuestras exportaciones.
Un contenedor que viaja desde Asia hacia Sudamérica puede volverse más caro aunque nunca haya pasado cerca del conflicto.
- Sexta clave: el petróleo, entre el riesgo global y la oportunidad local
El segundo canal de impacto es el precio del petróleo.
Si el conflicto restringe el flujo energético del Golfo Pérsico, el mercado global reacciona con subas del crudo. De hecho, cada vez que el riesgo geopolítico se instala en torno al Estrecho de Ormuz, el petróleo se convierte en uno de los principales termómetros del conflicto.
En opinión de este autor, para Argentina el impacto tiene dos caras.
Por un lado, el país está aumentando sus exportaciones de petróleo gracias al desarrollo de shale de Vaca Muerta. Un precio internacional más alto implica mayores ingresos por exportaciones, más inversión y mejores términos de intercambio.
Pero por otro lado Argentina todavía importa gas en invierno. Si el conflicto se prolonga y encarece la energía global, el costo de esas importaciones puede subir y trasladarse a precios internos.
Por eso el resultado final dependerá del tipo de shock que enfrente el sistema energético mundial. Si el conflicto es breve y el precio del petróleo sube moderadamente, el balance podría ser favorable para Argentina. Si la crisis se prolonga y termina desordenando la economía global, el efecto podría ser muy distinto. En el fondo, el comercio mundial funciona como el sistema caótico que descubrió Lorenz hace más de sesenta años.
Pequeños cambios en puntos muy específicos —un estrecho marítimo, una ruta comercial, una decisión de seguridad de una naviera— pueden desencadenar efectos globales.
Diego Dumont es Magister en Economía Aplicada (Austral). Especialista en Comex (UNR). CPN. Despachante de Aduana