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A menos de dos meses que culminen las sesiones ordinarias en el Congreso, las diferencias dentro de la Mesa Política se acumulan y la negociación con aliados -que ata tanto los acuerdos electorales con gobernadores como las reformas pendientes- sigue encontrándose con obstáculos internos.
Los episodios de cruce últimamente los protagonizan la senadora Patricia Bullrich, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, el ministro de Economía, Luis Caputo, y los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem, las espadas armadoras de la secretaria general, Karina Milei.
La gran batalla: los acuerdos
El eje transversal de la principal disyuntiva en el Gobierno gira alrededor de los acuerdos con gobernadores de cara al 2027. La división de roles en ese sentido siempre fue clara, pero no por eso más coordinada. Bullrich, por un lado, se ataja de no tener los votos en el Senado para aprobar la reforma política que, por otra parte, Santilli está encargado de negociar con los mandatarios provinciales.
En línea con el jefe de Gabinete, “Toto” también empuja por esos acuerdos desde la órbita económica y después los Menem, que son los que definen la lapicera de Karina Milei en el armado, todavía se resisten a acordar sin antes tener asegurada la suspensión de las PASO.
La idea del oficialismo es conseguir destrabar ese nudo en las próximas semanas para poder tener la aprobación del Presupuesto 2027 en Diputados y la sanción de la reforma política para noviembre. El reloj también corre por fuera de la política: en septiembre la Cámara Nacional Electoral le pidió al Congreso, a través de una acordada, que cualquier reforma esté sancionada antes del inicio del año electoral.

En paralelo, el Presupuesto comenzó a debatirse esta semana en la comisión que preside Alberto Benegas Lynch. El proyecto, que funciona como moneda de cambio con las provincias en la negociación por las PASO, apunta a obtener dictamen a fines de octubre.
A hoy día, aún con los legisladores de los gobernadores que acompañan la suspensión, el oficialismo no llega a los 37 votos frenado por el PRO y por un sector del radicalismo. Del lado de las provincias aliadas, el obstáculo es la desconfianza: los gobernadores temen que La Libertad Avanza compita contra ellos en sus distritos una vez que entreguen los votos. Ese recelo choca con la línea de los Menem, que piden condiciones más rígidas para cualquier acuerdo.
“Quiero ser claro con qué estamos pensando para adelante, el tema del armado político es muy complejo porque tiene que ver con qué es lo que queremos: ¿Queremos ganar una elección o queremos un país para los próximos 40 años? Ahí aparecen las tensiones. Sería mucho más fácil avanzar y cerrar acuerdos rápidamente con cuanto gobernantes se nos cruce, pero que si queremos que esto dure y perdure lo que tenemos que hacer es tener agendas programáticas similares", planteó Martín Menem el viernes pasado.
La intención de Karina es negociar cada caso provincia por provincia, en vez de hacer un acuerdo macro con todos los gobernadores aliados como pide el ministro Luis Caputo. La Libertad Avanza buscará presentar candidatos en la gran mayoría de las provincias, y muchos casos los acuerdos van a tener que ver con si van a apuntar a figuras de peso para competir, o más bien candidatos simbólicos. El termómetro de la alianza tiene que ver con quiénes apoyaran la suspensión o eliminación de las PASO.

Pruebas de fuego
El ala económica ya chocó nuevamente con el ala política en el marco del Presupuesto 2027 desde que se presentó, primero, con el capítulo que modificaba el sistema de prestaciones por Discapacidad. Bullrich fue quien públicamente criticó la falta de comunicación interna sobre esa maniobra mientras que Menem y Santilli salieron a armar un proyecto aparte con aliados -lejos del que quería Economía y Salud- para que no vuelva a prorrogarse la emergencia en Discapacidad.
A ese episodio se sumó que esta semana la Justicia apuntó contra Santilli con multas diarias de $100.000 (aproximadamente $3 millones por mes) por el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. Si bien este jueves hubo un fallo de la Cámara que abrió la puerta a suspender dichas multas, el jefe de Gabinete busca poner sobre la Mesa Política una alternativa de negociación con las Universidades. Economía por ahora se resiste en tocar un ápice del equilibrio fiscal ya planteado.
Los vaivenes en las negociaciones con los gobernadores va a tener un próximo desafío en las próximas semanas, en relación con la maniobra del oficialismo en Diputados para salvar el DNU 70/23. Como contó El Cronista, La Libertad Avanza llegó a un acuerdo con los aliados para incluir en el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada un artículo que “deja sin efecto” la derogación de la Ley de Tierras en el mega-decreto de Javier Milei, y así evitar que se rechace en su totalidad.
Las ausencias que inclinaron la balanza llegaron de los gobernadores aliados, cuyos legisladores amagaron hasta último momento con bajar al recinto. Osvalo Jaldo retiró a los tres diputados de Independencia (Gladys Medina, Elia Fernández y Javier Noguera), que estuvieron en la reunión de Labor Parlamentaria pero no se sentaron en sus bancas. Por Jujuy faltaron los radicales Carlos Rizzotti y María Inés Zigarán, que habían firmado el pedido de sesión.
Desde Santa Fe, los diputados de Pullaro Gisela Scaglia y José Núñez tampoco bajaron, igual que Yolanda Vega, de Salta, y Daniel Vancsik, de Misiones. Se sumaron Jorge “Loma” Ávila, de Chubut; Karina Maureira, de La Neuquinidad, que responde a Figueroa; y José Luis Garrido, de Por Santa Cruz, que responde a Claudio Vidal.

Los dos diputados de Producción y Trabajo, del sanjuanino Marcelo Orrego, se ausentaron el mismo día en que el gobernador tenía previsto un encuentro con Santilli. Completaron la lista Sergio Capozzi, Lourdes Arrieta y Alejandra Torres, además de Karina Banfi, los exlibertarios Gerardo González y Claudio Álvarez y el bloque MID de Oscar Zago.
De conseguir dar el paso de reponer Tierras en Propiedad Privada en la sesión convocada para el 21 de octubre el proyecto deberá volver al Senado con esa modificación, donde la jefe de bloque de LLA, Patricia Bullrich, había acordado meses atrás quitar del texto el capítulo vinculado con Tierras. Ahora, trascendió que el bloque no está bien predispuesto a volver a dar esa discusión para blindar la negociación de Menem y Santilli, aunque es poco probable que los aliados rechacen la convalidación de la Ley de Tierras.
El factor Bullrich
La senadora, quien mantuvo la semana pasada en encuentro cara a cara con el Presidente en Olivos para plantearle sus diferencias, tuvo varios gestos que cayeron mal en el equipo de Karina Milei. Además de las negociaciones electorales, hace pocos días Bullrich volvió a agitar la interna al oponerse públicamente en la audiencia de la comisión de Acuerdos sobre el pliego de la fiscal Susana Pernas, por la actuación de la fiscal en el caso Chocobar.
El Ejecutivo propuso a Pernas para renovar su cargo como fiscal general ante los Tribunales Orales de Menores de la Capital Federal. Tras la audiencia del 7 de octubre, la senadora anticipó en X que votará en contra aunque el pliego consiga dictamen. En su posteo cerró con una consigna propia: “Del lado de la gente, siempre”.
Cerca del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, recriminaron la jugada de la senadora por no haberle acercado al ministro primero su postura. “Hablan todo el tiempo y esperó hasta el momento de la audiencia para oponerse”, se quejaron.
VOY A VOTAR EN CONTRA DEL NUEVO NOMBRAMIENTO DE LA FISCAL SUSANA PERNAS
— Patricia Bullrich (@PatoBullrich) October 7, 2026
Esta fiscal pidió cárcel para Chocobar, un policía que se jugó la vida para frenar a un delincuente que había apuñalado a un turista. Y cuando anularon esa condena, salió a defenderla otra vez.
Ellos están… pic.twitter.com/0O8ItjePp2
La resistencia volvió a exhibirse cuando los Menem, tras el fallecimiento de Juan Carlos Pagotto -muy cercano a Lule-, quisieron impulsar a otro alfil de confianza, Nadia Márquez, para presidir la comisión que trata los pliegos judiciales. No hubo quórum y esa designación quedó, por ahora, en la nada, a la espera de conseguir el apoyo de los aliados que pegaron el faltazo en esa reunión de comisión.
Está el antecedente de que Karina Milei puenteó a Bullrich para negociar con los aliados la presidencia de Acuerdos que, entre pasillos, no descartan que sea la propia jefe de bloque quien tuvo y mantiene intención de presidir. “Ella quiere volverse relevante en la negociación por los jueces”, ya acusaban desde el karinismo tiempo atrás, tras su primera intervención por el pliego de Verónica Michelli -que Milei había ordenado retirar-.
Pese a todo, dentro de la Mesa Política no corren de lado la posibilidad de que Bullrich sea una “buena candidata” -así lo califican cerca de Karina- para el año que viene. Algunos esperan a medir el humor social del momento, puesto que no hay ánimos de abrir una interna entre ella y Milei para la presidencia. En el medio, el núcleo libertario no descarta que sea su compañera de fórmula o candidata para jefe de Gobierno.
Santiago Caputo, en otra cancha
El asesor presidencial Santiago Caputo quedó al margen del armado político y de la negociación legislativa. El corrimiento en el armado se consolidó en 2025, cuando promovió acuerdos con gobernadores mientras Karina Milei y los Menem sostenían listas propias de La Libertad Avanza.
Esa estrategia terminó con el triunfo libertario sobre varios de esos mandatarios en las legislativas de octubre, y desde entonces la negociación con las provincias quedó en manos de Santilli y los primos riojanos.
Su agenda pasa hoy por otro lado, aunque no por eso con menos protagonismo. Caputo fue el cerebro detrás del proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, junto con la secretaria Legal y Técnica, María Ibarzábal Murphy, que responde a él.

Ya acumuló cuatro plenarios sin dictamen en Diputados y quedó fuera del temario de la sesión del 21 porque la oposición se rehúsa a aceptar todo lo referido a las facultades que se le da al Poder Ejecutivo y solo quiere aprobar el capítulo primero, exclusivamente sobre Malvinas.
“No va a pasar, es un proyecto hecho para crear un Estado Paralelo”, se quejaban ya desde un sector del oficialismo a penas se había presentado el texto.
Los alfiles de redes que le responden, como el “Gordo” Dan y el legislador Agustín Romo, mantienen la misma línea que el asesor, quien últimamente también se volvió más activo en X. El miércoles vinculó el reclamo por Malvinas con lo que describió como la colonización del Reino Unido por el islam y definió la recuperación de las islas como “una causa de Occidente”. Milei replicó el mensaje con un “Tomar nota”.
A sus dichos se suma que “El Gordo Dan” hace semanas que promueve una ola de publicaciones en contra de la religión. El tema del Islam no es neutro dentro del Gobierno: la familia Menem desciende de inmigrantes sirios que llegaron a La Rioja a comienzos del siglo XX, y algunos de sus integrantes profesan el islam.

Los cuestionamientos a esa religión desde el entorno de Caputo no es un frente nuevo contra los Menem. En junio de 2025, Lucas “Sagaz” Luna, referente del espacio del asesor, publicó que “no odiamos lo suficiente al islam”, y la respuesta llegó de Sharif Menem, sobrino de Lule Menem y colaborador de Martín Menem en Diputados: “Borrá esto pelotudo”.
El cruce se reeditó este mes. El Centro Islámico de la República Argentina denunció penalmente a Daniel Parisini, el “Gordo Dan”, referente de Las Fuerzas del Cielo, por una publicación que asociaba al islam con delitos. Milei respaldó a Parisini con un mensaje sobre la inmigración musulmana.
Más allá de estos cruces sugestivos, en los pasillos hoy se replantean si la famosa interna del “triángulo de hierro” volverá a estar en el centro de la escena en el 2027, como fue en las elecciones de medio término. Desde las altas esferas creen que es un asunto terminado.

Por Daniela Romero
Redactora de Economía y Política
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