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Los funcionarios ponen el auto

El Gobierno cree que “la única manera de que el paro de la CGT tenga algún efecto es parando el transporte”. “Si no obligan a la UTA a parar, todos iban a trabajar. Están desesperados”, dijo una fuente de la mesa chica libertaria.

“Son el tren fantasma, con una agenda que atrasa”, subrayó este miembro del Gabinete. A partir de la adhesión de los choferes de colectivos a la huelga general, los funcionarios se arremangan.

Fuente: BloombergTomas Cuesta

“Ya quedamos que, si paraba la UTA, ponemos los autos”, señaló un funcionario de la primera línea, quien precisó que se pusieron de acuerdo entre ellos para buscar a aquellos empleados que no pueden asistir por cuenta propia a la Casa Rosada por el paro de transporte. “No se nos van a caer los anillos por hacer de Uber. De esto se sale trabajando”, dijeron, sacando pecho.

La medida aplica también para los mozos y los cocineros, quienes tuvieron a disposición autos oficiales para su arribo a Balcarce 50.

Principio de revelación

Predomina el malestar en el Gobierno por la falta de un apoyo rotundo y generalizado del mundo empresario a las gestiones para que se logre la media sanción de la reforma laboral. “Es increíble que uno se peleó con medio mundo por una reforma que los ayude y se mantengan al margen”, sentenció un funcionario, con despacho cerca del presidente, mientras, al lado de él, entraban un flamante televisor de 86 pulgadas, con 4K y calidad oled.

El ministro de Economía, Luis Caputo, no ocultó su enfado en redes. También hizo lo propio Patricia Bullrich.

El Cronista habló con media docena de emblemáticos empresarios, que integran las entidades más poderosas del país. Todos ellos ponderaron el proyecto y le agradecen fervientemente a la gestión libertaria. No obstante, manifiestan varios reparos y aclaran que no redundará en inminentes nuevos empleos.

“Cuando la presión fiscal total sigue siendo muy alta, cuando hay incertidumbre regulatoria y cuando la competitividad estructural aún no está resuelta, es lógico que no haya euforia, sino prudencia”, planteó el titular de una organización empresarial, de familia agropecuaria.

Este empresario, que públicamente apoya a Milei, afirmó: “Las cámaras empresariales no están para aplaudir ni para confrontar. La confianza se construye con previsibilidad y continuidad, y no con un posteo en X”.

Por su parte, un empresario de la industria pesada, habitualmente vilipendiado por el Ejecutivo, opinó: “Nosotros hemos apoyado fuertemente la reforma laboral. La queja del ministro es porque no salimos a hablar bien de algunos artículos, pero es mentira que no apoyamos”.

En tanto, un supermercadista, referente de su federación, indicó que “no se puede pretender que la reforma cambie la decisión de inversión”. “Es un primer paso, hay una lucecita al final del túnel. Caputo pensaba un apoyo extraordinario, pero esto es paso a paso”, consideró.

Resquemores con “El Coloso” y Patricia

Todavía predomina el enojo en los pasillos en torno a cómo se dio la eliminación del artículo 44 del proyecto de reforma laboral, que establecía cambios en el régimen de licencias por accidente o enfermedad.

“Fue un tiro en el pie, está claro que fue un error”, subrayan colaboradores de la máxima confianza del líder libertario, quienes señalan que “no era necesario abrir un debate nuevo cuando todo venía acordado”.

Si bien sostienen que “no hay que dramatizar porque la ley sale igual”, algunos alfiles de Milei todavía se muerden los labios cuando el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, despertó a la oposición enalteciendo, en radio, los presuntos beneficios de los descuentos a quienes sufran algún contratiempo para concurrir a sus trabajos. “Estuvo de más, no hacía falta. Ya estaba todo cocinado y avivó a medio mundo con algo que encima no estaba hablado. Se embaló, pero ya está”, comentó un secretario, que no olvida cómo accionó la jefa del bloque libertario en el Senado, con la abrupta incorporación del cuestionado artículo a minutos antes de que se vote.

“Empresaurio”

Así lo califican en Casa Rosada a Javier Madanes Quintanilla, dueño de Fate, la empresa que cerró ayer la conocida planta de neumáticos. Los asesores que responden al mandatario aseveran que “la empresa viene mal desde 2019” y que “tiene problemas hace muchos años con un combo explosivo”.

“Nunca contuvo a las organizaciones troskas que le vivieron tomando la fábrica y nunca tomó recaudos para competir. Acá no es un problema de la economía. En algún momento el mal manejo de la empresa iba a estallar”, analizaron.

Fate cierre (NA)

“No vamos a cambiar la apertura de importaciones. Hay que decirle a ese empresaurio, que extraña horrores al kirchnerismo, que había que amputarse un brazo para comprar un neumático. Eso se terminó y se ve que no quiere competir”, recalcaron desde el primer piso de la Rosada, donde se rieron en más de una oportunidad por los aranceles que le impuso Donald Trump a la exportación de aluminio, siendo la principal actividad de Aluar, la otra compañía que encabeza Madanes Quintanilla.