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La reciente aceleración en la compra de divisas por parte del BCRA despertó el optimismo tanto en el mercado local como en organismos internacionales, con el FMI calificando la tendencia de “muy positiva”. Para la economista María Castiglioni, directora de C&T Asesores Económicos, este fenómeno no es casual, sino parte de un esquema de normalización que busca sanear definitivamente la hoja de balance de la autoridad monetaria.

En diálogo con El Observador, Castiglioni explicó que el cambio de postura del BCRA tiene como trasfondo la necesidad imperiosa de respaldar los pesos en circulación, tras heredar una situación crítica.

“Cuando asumió este gobierno, el Banco Central tenía menos de 11.000 millones de dólares de reservas brutas y un montón de deuda con importadores; si hubieran pagado, las brutas quedaban en negativo”, detalló, subrayando que la acumulación actual es vital para “tener la mínima cantidad de pesos posible” sin respaldo.

Sin embargo, la economista advirtió sobre la mecánica monetaria detrás de estas operaciones: “Comprar reservas implica emitir pesos”, subrayó.

La diferencia fundamental respecto a la primera parte de 2024, indicó, radica en la demanda de dinero. Mientras que en el inicio de la gestión el BCRA debía esterilizar esa emisión o vender dólares en el mercado financiero para evitar una disparada inflacionaria, hoy el escenario es diferente. “El Banco Central mira que esos pesos la gente realmente los demande y que no sean para comprar dólares”, señaló.

La paradoja actual, según Castiglioni, es que el BCRA está comprando divisas agresivamente y, aun así, las cotizaciones financieras tienden a la baja. “Lo que está pasando es que incluso en ese contexto de compra de dólares, el tipo de cambio está tendiendo a la baja. Hay evidentemente más oferta que demanda de dólares”, afirmó.

Esta sobreoferta se atribuye a un mix de factores: el superávit comercial, el ingreso de divisas por el blanqueo y un flujo de inversiones financieras y reales.

María Castiglioni Cotter, de C&T

Un punto crucial en este esquema es la solvencia fiscal. Castiglioni destacó que el Tesoro ya no actúa como un factor de desestabilización monetaria. Al tener equilibrio fiscal, el Tesoro compra los dólares al BCRA para pagar los intereses de la deuda en lugar de exigir emisión sin respaldo. “Es menos grave emitir pesos para financiar al Tesoro contra dólares que tienen su activo, que emitir contra nada”, diferenció la economista.

La normalización del balance del Central también pasó por la eliminación de los pasivos remunerados, como las Leliq y los pases. “Se normalizó bastante el balance del Banco Central, también con el acuerdo con el Fondo y la eliminación de las LeFi, que era el último resabio de pesos que quedaban”, explicó Castiglioni.

“La economía no terminó de arrancar totalmente”

Respecto a la actividad económica, la directora de C&T reconoció que la recuperación aún no es homogénea. “La economía no terminó de arrancar totalmente”, admitió, señalando que si bien el PBI general recuperó lo perdido a fines de 2023, la realidad sectorial es dispar.

Rubros como la construcción siguen rezagados, mientras que otros sectores industriales muestran mayor dinamismo. “Cuando lo analizamos por sector, es bastante heterogéneo”, puntualizó.

Castiglioni también se refirió al costo de la incertidumbre política vivida durante el proceso electoral del año anterior. Ante la consulta sobre cómo estaría la economía sin la inestabilidad que se vivió en septiembre y octubre, fue contundente: “Claramente todo ese miedo de la gente, que se tradujo en comprar dólares y no gastar, tuvo un costo en inflación y en actividad”.

Según su análisis, el temor a un cambio de reglas de juego frenó decisiones de consumo e inversión que ahora comienzan a destrabarse lentamente.

De cara al futuro inmediato, la economista se mostró optimista sobre la reactivación, impulsada por la reaparición del crédito y la estabilidad macroeconómica. “Este año las licitaciones de obra pública y privada van a empezar a arrancar”, proyectó, haciendo hincapié en que la baja de la inflación y la estabilidad cambiaria son condiciones necesarias para que las empresas se animen a invertir en maquinaria y capital de trabajo.

El desafío, no obstante, sigue siendo la consolidación de este modelo. Castiglioni remarcó que Argentina carga con una historia de incumplimientos que obliga a sobreactuar la prudencia fiscal para ganar credibilidad. “Los mercados siguen exigiendo a la Argentina más, porque tenemos una historia muy compleja”, advirtió.

Finalmente, concluyó que la estrategia cambiaria y de reservas del Gobierno está empezando a alinear a la Argentina con el funcionamiento de otros bancos centrales del mundo, aunque todavía queda camino por recorrer en cuanto al levantamiento total de las restricciones cambiarias. “De a poquito el Banco Central argentino se está empezando a parecer a lo que hacen otros bancos centrales”, sentenció.