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Enviado especial a Río de Janeiro - A menos de 48 horas de que Brasil elija presidente, la pelea entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro se reparte entre las calles y los algoritmos. Mientras la militancia empieza a ganar espacio para traccionar entusiasmo y votos, la ofensiva cruzada entre ambos candidatos abrió un frente que excede los actos, los debates y la propaganda tradicional y vuelve a involucrar a la Justicia.

El Tribunal Superior Electoral (TSE) quiere saber ahora cómo deciden las grandes plataformas qué contenido muestran, amplifican, restringen o eliminan y, en particular, si una inteligencia artificial responde de la misma manera cuando la consulta menciona a uno u otro candidato. Las denuncias corren en ambos sentidos: tanto el campamento de Lula como el de Bolsonaro acusan al rival de hacer campaña sucia en esa arena.

En las calles se perciben dos climas distintos: el de los militantes que buscan contagiar entusiasmo y el de los transeúntes que pasan a su lado casi abstraídos. Los petistas del Comité de Lucha Popular, en pleno Centro carioca, se hacen oír con música a todo volumen y un micrófono abierto que pasa de mano en mano en el mediodía de la última jornada laboral antes del fin de semana que definirá todo. Recorren las calles y regalan pegatinas con el rostro de Lula y la Lista 13.

De repente, desde un camión que circula por la avenida contigua, irrumpe un vozarrón ronco que repite una y otra vez con toda la capacidad de sus pulmones: “¡Viva, Bolsonaro!”. Los seguidores de Lula le responden con más ahinco y la vida continúa alrededor. No hay mucho más cruce entre ambos bandos que esas escenas ocasionales.

Los motoqueros que respaldaron al expresidente en el pasado no volvieron a hacer una demostración de fuerza en este territorio como en la primera vuelta desde el campamento de Flavio ya convocaron a una caravana mañana a las 14, en su centro geográfico: Barra da Tijuca. Por la mañana temprano marcharán los petistas por Copacabana.

Las simpatías conviven en las calles incluso a metros de distancia. Del otro lado de la plaza seca donde funciona el comité pro-Lula, una vendedora de comida al paso hace campaña por el Partido Liberal con un afiche de Flávio y la leyenda “Para cambiar a Brasil”.

Una vendedora ambulante hace campaña a favor de Flavio Bolsonaro en Río de Janeiro
Una vendedora ambulante hace campaña a favor de Flavio Bolsonaro en Río de JaneiroMariano Beldyk (El Cronista)

“¿Por qué voy a apoyar a Bolsonaro? Porque ya no quiero a Lula en la presidencia; Lula es un ladrón sinvergüenza, un sinvergüenza, ¿entiendes? Y si resulta que Bolsonaro no hace nada, bueno, esta gente tampoco hace nada. Solo quiere llenarse los bolsillos. No le importan nada los pobres. Lamentablemente, la gente está ciega. Yo soy realista”, se despacha ante la consulta de El Cronista.

En el comité, enumeran los derechos conquistados durante los gobiernos de Lula que hoy están bajo peligro. Cuando saben que hablan con un medio argentino, consultan por lo que pasa en sur. “Este es un mensaje para Cristina Kirchner y Argentina. Brasil te ama”, dice uno de sus militantes, levantando la L que fue el símbolo de la campaña “Lula Libre”

Mientras tanto, las propagandas de la recta final se reproducen durante todo el día en las pantallas y cargan con toda la negatividad posible contra el adversario. El bolsonarismo advierte que con Lula “todo va a ser peor”, acompañado por imágenes de pobreza, desnutrición y muerte infantil, mientras desde el PT alertan que Flávio viene para “triturar” a Brasil. Sutilezas, al margen.

Un militante a favor de Lula da Silva, al frente de un Comité de Lucha Popular en el centro de Río de Janeiro
Un militante a favor de Lula da Silva, al frente de un Comité de Lucha Popular en el centro de Río de JaneiroMariano Beldyk (El Cronista)

De las calles a las redes y los tribunales: denuncias cruzadas en vísperas de la votación

Con el reloj corriendo hacia el domingo 25 de octubre, el TSE dio 24 horas a X y Meta para presentar informes técnicos sobre inteligencia artificial, distribución de contenidos políticos, anuncios electorales y remoción de publicaciones. La decisión fue adoptada por el corregidor general electoral, Ricardo Villas Bôas Cueva, quien fijó una multa diaria de R$ 500.000 para cada compañía ante un eventual incumplimiento injustificado.

La medida surgió a partir de una acción impulsada por la coalición que sostiene a Lula contra Flávio Bolsonaro y su candidato a vicepresidente, Alfredo Gaspar. El oficialismo denuncia que algunos mecanismos habrían restringido contenidos favorables al actual mandatario o beneficiado a su rival. El magistrado aclaró, sin embargo, que la apertura de la investigación no prueba que esas irregularidades hayan ocurrido ni atribuye todavía responsabilidades.

El capítulo más novedoso apunta directamente a Grok, la inteligencia artificial integrada a X. El TSE quiere conocer qué filtros aplica ante consultas políticas, si responde de manera diferente frente a pedidos equivalentes sobre Lula y Flávio y si puede generar contenidos político-electorales sin que el usuario lo solicite expresamente. En otras palabras, busca dilucidar si la misma IA actúa igual cuando se le pregunta por uno u otro candidato.

X también deberá informar sus reglas para distribuir contenidos políticos, publicidad electoral y remover publicaciones. Mientras que Meta tendrá que explicar mecanismos de recomendación, traducciones automáticas, búsquedas de GIF, hashtags y anuncios, además de someter a revisión humana un video crítico de Flávio retirado de Instagram bajo el argumento de que utilizaba inteligencia artificial.

Ese reclamo tiene un antecedente concreto. Usuarios y medios brasileños probaron comandos equivalentes en Meta AI para producir piezas electorales: la herramienta llegó a generar imágenes con el nombre y el número de Flávio Bolsonaro, pero rechazó pedidos similares vinculados a Lula. La campaña oficialista llevó el caso al TSE. Meta reconoció después una falla técnica, negó cualquier sesgo político y dijo haber ajustado los filtros para aplicar el mismo criterio a ambos candidatos.

La inteligencia artificial ya había llegado antes a los tribunales. El 8 de octubre, el TSE ordenó retirar tres publicaciones realizadas por Flávio Bolsonaro en X; una utilizaba IA para simular a Lula en una situación inexistente y, según la Corte, no estaba identificada de manera expresa como contenido artificial. Cinco días después, la Justicia volvió a intervenir sobre otro material divulgado por el Partido Liberal que asociaba al Presidente con una organización criminal mediante un video que recreaba incluso un encuentro dentro de una cárcel.

Hubo, sin embargo, casos en los que el criterio fue distinto. En septiembre, el TSE rechazó sancionar a Flávio por utilizar durante una convención partidaria un video que recreaba mediante IA la imagen y la voz de Jair Bolsonaro. Esa resolución sirvió para fijar criterios destinados a determinar cuándo un contenido sintético puede ser considerado un deepfake electoral irregular.

RÍO DE JANEIRO (BRASIL), 04/10/2026.- El candidato a la presidencia de Brasil, Flavio Bolsonaro se dirige a los medios tras votar en una escuela de la zona norte de Río de Janeiro, Brasil, durante la primera vuelta de las elecciones. Más de 158 millones de brasileños están convocados este domingo a las urnas en unas elecciones que no solo decidirán la permanencia de Luiz Inácio Lula da Silva o el ascenso del ultraderechista Flávio Bolsonaro, sino que redefinirán el equilibrio de poder en la región frente a la presión de Washington. EFE/ Antonio Lacerda
RÍO DE JANEIRO (BRASIL), 04/10/2026.- El candidato a la presidencia de Brasil, Flavio Bolsonaro se dirige a los medios tras votar en una escuela de la zona norte de Río de Janeiro, Brasil, durante la primera vuelta de las elecciones. Más de 158 millones de brasileños están convocados este domingo a las urnas en unas elecciones que no solo decidirán la permanencia de Luiz Inácio Lula da Silva o el ascenso del ultraderechista Flávio Bolsonaro, sino que redefinirán el equilibrio de poder en la región frente a la presión de Washington. EFE/ Antonio Lacerda Fuente: EFEAntonio Lacerda

La contraofensiva de Flávio y el “Exército do Lula” bajo la mira de la Justicia

La tensión digital corre también en sentido opuesto. En otro expediente, la campaña de Flávio Bolsonaro apuntó contra el canal de WhatsApp “Exército do Lula”, administrado por el diputado André Janones y seguido por más de 8 millones de usuarios.

La denuncia sostiene que desde allí se habrían coordinado acciones en otras plataformas, como la multiplicación de hashtags en X o búsquedas simultáneas en Google, para empujar determinados términos hacia las tendencias y alterar artificialmente la percepción sobre los temas que concentraban la atención pública.

Por ese expediente, el presidente del TSE, Kassio Nunes Marques, pidió a Meta información sobre sincronización de actividades, replicación de mensajes, patrones de alcance, publicidad paga y eventuales mecanismos de amplificación artificial. También requirió datos a Google y X para determinar si detectaron acciones coordinadas sobre búsquedas y tendencias entre el 18 y el 20 de octubre.

El canal de Whatsapp "Ejército de Lula" que promueve la militancia digital entre los seguidores de Lula quedó bajo estudio judicial
El canal de Whatsapp "Ejército de Lula" que promueve la militancia digital entre los seguidores de Lula quedó bajo estudio judicialEl Cronista

La seguidilla de acusaciones abrió, además, otro foco de tensión: el propio TSE discute hasta dónde debe llegar su intervención durante las horas finales de la campaña. El canal “Exército do Lula” ya había sido suspendido y rehabilitado, mientras distintos magistrados marcaron posiciones diferentes sobre la posibilidad de disponer ese tipo de medidas por vía administrativa.

El tribunal aclaró que las intimaciones actuales no equivalen a una condena y que buscan obtener elementos técnicos antes de resolver eventuales medidas adicionales. En el expediente impulsado por Lula, incluso quedaron pendientes decisiones sobre solicitudes más amplias hasta que X y Meta entreguen sus respuestas.

A menos de 48 horas de abrir las urnas, Lula y Flávio siguen disputándose los votos, pero una parte de la batalla final se libra sobre algo bastante menos visible: quién decide qué ve cada brasileño cuando abre su teléfono.