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El sistema financiero argentino cerró 2025 con un deterioro significativo en la calidad de su cartera crediticia, impulsado principalmente por el segmento de los hogares. De acuerdo con el último Informe sobre Bancos del Banco Central (BCRA), la morosidad de las familias trepó al 9,3% al cierre de 2025.
El salto marca un cambio de tendencia: un año atrás, en diciembre de 2024, el ratio de irregularidad del sector se ubicaba en 2,5%. En términos interanuales, la tasa de incumplimiento se triplicó.
Cuando aparecen los compromisos financieros urgentes, muchas familias evalúan desprenderse de sus ahorros en dólares para cancelar deudas. Sin embargo, según el analista económico Damián Di Pace, en dialogo con El Cronista, la decisión debe analizarse con cuidado y, sobre todo, se debe comparar el costo de las tasas de interés con la posible evolución del tipo de cambio.
El especialista explicó que en la práctica muchas personas realizan ese cálculo de manera intuitiva, lo que él denomina “manual de almacenero”: una comparación directa entre cuánto cuesta endeudarse y cuánto podría depreciarse el peso frente al dólar.
Qué hay que mirar antes de vender dólares
De acuerdo con Di Pace, el primer punto que debe analizar cualquier persona antes de vender sus ahorros en moneda extranjera es el nivel de las tasas de interés de la deuda.
“El análisis que hace la gente es comparar la tasa con la depreciación del peso frente al dólar”, señaló.
El economista explicó que, en la actualidad, muchos créditos personales presentan tasas efectivas muy elevadas. En algunos casos, las tasas pueden superar el 120% o incluso el 130% anual.
En ese contexto, el cálculo que suelen hacer los hogares es simple: evaluar si conviene pagar esa tasa al contraer un préstamo para pagar su deuda o utilizar dólares ahorrados frente a una eventual suba futura del tipo de cambio.
Dólares vs. préstamos: cuál conviene elegir para pagar deudas
“Si la depreciación del peso frente al dólar fuera, por ejemplo, del orden del 30%, frente a una tasa mucho más alta, muchas veces termina siendo más conveniente usar los dólares”, explicó.
Según Di Pace, la mayoría de las personas no realiza este análisis mediante herramientas financieras complejas. “Muchos lo hacen mentalmente, sin una planilla ni un cálculo técnico. Pero en su cabeza comparan esos dos valores: la tasa que pagan y la posible suba del dólar”, indicó.
En esa decisión también aparece otro factor: el costo de recomprar esos dólares en el futuro. Es decir, cuánto podría valer el dólar cuando una persona quiera volver a dolarizar sus ahorros.
El especialista también explicó que el tipo de deuda que tenga una persona influye en la decisión. Actualmente, señaló, existen más contratos y obligaciones en dólares que en otros momentos, desde créditos informales hasta alquileres pactados en esa moneda.
En ese contexto, agregó que la relación entre inflación y tipo de cambio cambia la conveniencia de cada tipo de deuda.“Hoy la deuda en pesos se corrige por inflación y la deuda en dólares se corrige por la depreciación del peso”, señaló.
Como la inflación viene creciendo por encima del ritmo de devaluación, Di Pace sostuvo que en el corto plazo quienes tienen deudas en dólares pueden enfrentar una carga menor que quienes deben en pesos.
El sesgo cultural de ahorrar en dólares
Más allá de los cálculos financieros, el economista destacó que en Argentina existe un fuerte componente cultural que influye en las decisiones de ahorro.
“Hay una aversión muy fuerte a perder dólares. Muchos piensan en el costo futuro de venderlos hoy”, explicó.
Según el analista, esa percepción está muy arraigada en la sociedad argentina y hace que muchas personas prefieran conservar sus dólares incluso cuando financieramente podría ser conveniente utilizarlos.
En ese sentido, señaló que aun cuando el tipo de cambio no ofrece grandes ganancias, los argentinos siguen apostando a la moneda estadounidense como resguardo.
El problema del endeudamiento en los hogares
Di Pace también advirtió sobre un fenómeno creciente en la economía doméstica: muchas familias están tomando nuevas deudas para pagar compromisos anteriores.
“Hay personas que pagan la tarjeta de crédito con un crédito personal, lo cual termina siendo más caro porque el préstamo tiene una sobretasa”, explicó.
Según el economista, este comportamiento responde en parte a un cambio en el contexto económico que muchos hogares todavía no logran interpretar.
En el pasado, explicó, las deudas podían licuarse con la inflación. Hoy la situación es distinta.“Ahora pagás tasas muy altas mientras los ingresos crecen mucho menos”, señaló.
Para quienes ya enfrentan problemas de endeudamiento, el especialista aseguró que no existen soluciones rápidas. “La única forma de bajar la deuda es aumentar los ingresos y reducir los gastos”, afirmó.
Según estimaciones de su consultora Focus Market, cuando una familia decide ordenar sus finanzas y aplicar ambas estrategias al mismo tiempo, el proceso para salir de deudas puede demorar entre ocho y doce meses.
Esto implica revisar gastos del hogar, ajustar consumos y evitar nuevas deudas mientras se estabiliza la economía familiar. “Es una combinación entre generar más ingresos y bajar el nivel de gasto”, concluyó Di Pace, resaltando que no hay otra alternativa.