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El economista Claudio Zuchovicki analizó el rumbo de la economía argentina y el esquema de crecimiento en el programa “Nada Personal: el debate de la semana”, que se emite por “El Cronista Stream”, conducido por Mariana Brey y con un panel integrado por Julián Yosovitch, Flor Barragán y Agustín D’Attellis.
En ese contexto, el economista rechazó las lecturas tradicionales sobre la forma de la recuperación y propuso una mirada alternativa. “¿Viste que todos le ponen letras? V corta, U, pipa de Nike. Yo vengo insistiendo con que Argentina es la K de kilo, y no hago una alusión política”, afirmó.

A partir de esa definición, el economista profundizó en la idea de una dinámica económica desigual, que no responde a una lógica uniforme ni puede explicarse únicamente por sectores ganadores o perdedores. Según planteó, la heterogeneidad atraviesa a toda la estructura productiva y se expresa incluso dentro de una misma actividad. “No es por sector”, sostuvo, y ejemplificó: “Hay empresas agrícolas que están en concurso y otras a las que les va bárbaro. Hay empresas energéticas en concurso y otras que les va muy bien”.
En esa línea, advirtió que las diferencias no solo son sectoriales, sino también territoriales. Cuestionó la mirada centrada en el Área Metropolitana de Buenos Aires y señaló que la realidad económica es distinta en el interior del país. “¿La Argentina es AMBA nada más?”, planteó, al tiempo que destacó que en varias regiones existen dificultades para cubrir puestos de trabajo, lo que evidencia tensiones en el mercado laboral que no siempre se reflejan en los grandes centros urbanos.
El análisis también incluyó el impacto indirecto de distintas actividades sobre el empleo. Frente a la idea de que algunos sectores generan poco trabajo, remarcó la importancia de los encadenamientos productivos. “¿Cómo transportás lo que produce la minería? ¿Quién provee? Eso también es empleo”, explicó, al subrayar que la actividad económica se articula a través de múltiples eslabones que amplifican su efecto más allá del núcleo principal.

De la macro a la micro: cómo se construye la actividad
Zuchovicki partió de una reflexión conceptual sobre la economía y su funcionamiento. “La macro es la suma de todas las micro”, afirmó, y explicó que variables como el consumo, la inversión, el gasto público y el sector externo se construyen a partir de decisiones individuales. “¿Quién paga impuestos? ¿Dónde está la gente? Entonces la macro es la suma”, sintetizó.
A partir de esa base, analizó el enfoque del actual esquema económico y el debate sobre cuál debe ser el motor del crecimiento. Según su visión, existen dos caminos posibles. Por un lado, el impulso del consumo como dinamizador de la demanda y el empleo. Por otro, la apuesta por la inversión como condición para sostener ese crecimiento en el tiempo.
“Vos tenés dos esquemas. El esquema que más te gusta a vos, (en alusión a Agustín D’Attellis) que es ‘vamos al consumo’. Eso hace demandar bienes y genera empleo. Ese es el derrame del consumo”, explicó. Sin embargo, advirtió sobre sus límites: “Si no invertís, tarde o temprano te quedás sin stock. Te quedaste sin carne, te quedaste sin energía”.
El análisis también incluyó referencias a la competitividad y a los desafíos de inserción en un contexto global. En sectores como el textil o el automotriz, mencionó la presión de la competencia internacional y la necesidad de diferenciarse. “Si compito con alguien que produce en escala, estoy en el horno. Si compito en algo que da calidad, es distinto”, explicó.
Dólar, precios y contexto global
Zuchovicki sumó el análisis del frente cambiario y relativizó la idea de un tipo de cambio artificialmente contenido. Según explicó, la dinámica del dólar responde, en buena medida, a factores de oferta y demanda. “La respuesta fácil es que el vendedor está siendo más grande que el comprador”, sostuvo, y vinculó ese fenómeno con una mayor generación de divisas por exportaciones y por financiamiento privado. “Argentina exporta petróleo, exporta gas, subió soja, subió trigo… tuviste una generación de dólares. Las empresas tomaron dólares”, detalló.

En ese sentido, rechazó que se trate de un precio fijado discrecionalmente por el Gobierno. “No es un precio manejado, no es que lo están poniendo a dedo el dólar”, afirmó. Por el contrario, remarcó que el Banco Central intervino comprando reservas. “Hoy compró 146 millones de dólares”, puntualizó.
Al mismo tiempo, introdujo un matiz en el debate sobre el atraso cambiario y lo vinculó con un fenómeno global. “Lo que está bajando en el mundo es el dólar”, explicó, al señalar que varias monedas de la región se apreciaron en el último tiempo. En esa línea, planteó que la percepción de encarecimiento en dólares no es exclusiva de la Argentina. “El mundo se hizo caro en dólares. ¿Por qué? Porque se depreció el dólar”, resumió.
Para ilustrarlo, recurrió a ejemplos concretos de precios internacionales. “Andá a Miami, sentate en cualquier lado: 60 dólares”, señaló, y extendió la comparación a otros bienes y servicios, así como a países vecinos. “Preguntale a un uruguayo cuánto paga de luz, de gas, en dólares”, agregó, en referencia al encarecimiento generalizado medido en esa moneda.










