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El tributarista César Litvin, CEO del estudio LL&A, participó este jueves del programa Pulso Financiero, en El Cronista Stream. Allí, analizó en detalle el nuevo régimen de Inocencia Fiscal dispuesto por el Gobierno, informó quiénes pueden acogerse a sus beneficios y advirtió por los riesgos que existen ante un eventual cambio de gobierno.

El especialista lanzó una advertencia a ciertos contribuyentes, dio una explicación técnica del mecanismo conocido como “bloqueo fiscal” y, además, respondió la pregunta clave que, según reconoció, más le formulan en este momento.

Inocencia Fiscal y una advertencia: quiénes pueden usar los dólares del colchón

Al analizar en detalle el régimen de Inocencia Fiscal, Litvin subrayó la importancia de tener en cuenta las condiciones de acceso y advirtió que “no todos pueden usar los dólares del colchón sin consecuencias”.

En particular, el especialista dirigió una advertencia hacia quienes actualmente están encuadrados en el régimen del monotributo y están analizando un eventual ingreso al nuevo régimen de Inocencia Fiscal.

“A los que están en el régimen simplificado de monotributo y se quedan en el monotributo y no son responsables inscriptos en [el Impuesto a las] Ganancias, yo les aconsejaría que piensen antes de irse al régimen simplificado de Ganancias porque esto puede tener consecuencias en el bolsillo y, cada vez que hay consecuencias en el bolsillo, también afecta a las emociones”, señaló.

En el otro extremo, Litvin delimitó quiénes quedan excluidos por superar los umbrales. El régimen simplificado exige que, en los últimos tres años, el contribuyente no haya registrado ingresos superiores a mil millones de pesos anuales ni patrimonios que excedan los diez mil millones.

“Los grandes contribuyentes nacionales o los que están por arriba del tope no pueden acceder”, precisó.

Para quienes sí reúnen los requisitos, Litvin explicó que el régimen simplifica radicalmente el trámite: “Ya no hay que suministrar en la declaración jurada anual datos del patrimonio, datos de la ecuación de consumo”.

De esta forma, “la declaración jurada pasa a ser una cosa muy simple: ingresos menos gastos deducibles, impuesto determinado”. En este sentido, añadió que este primer beneficio vale incluso para quienes no tienen dólares no declarados.

El segundo beneficio concierne específicamente a los fondos no declarados: “Los que están en el régimen simplificado son los únicos que pueden usar los dólares del colchón en la medida que provengan de actividades lícitas, pero que no están declarados ante el fisco”.

Aquí, Litvin trazó una distinción conceptual central: “Hay que tratar de distinguir lo que es dinero negro de dinero sucio. El dinero negro es una actividad lícita: una venta que no pagó impuesto, un honorario que no pagó impuesto. En cambio, el dinero sucio ya viene de una actividad ilícita: narcotráfico o alguno de estos ilícitos graves”.

El régimen, aclaró, no cubre este segundo caso: “No hay ningún tipo de limitación a las facultades de la UIF para investigar si ese dinero proviene de actividad ilícita”.

El “bloqueo fiscal”: qué es y por qué importa

Más allá de la simplificación administrativa y de la posibilidad de blanquear fondos no declarados, Litvin destacó un tercer beneficio que calificó como “el más importante”: el efecto de bloqueo fiscal sobre todos los períodos no prescriptos.

“El que declara bien de acá en más y coincide lo que declara con lo que tiene en su base de datos ARCA, tiene sobre esa declaración jurada un efecto liberatorio; o sea que el organismo fiscal no puede venir más a revisar si pagó bien ese año”, explicó.

Otra clave es que el bloqueo no opera solo hacia adelante, sino que también protege el pasado: “Provoca lo que se llama un bloqueo fiscal hacia todos los años no prescriptos, independientemente de cualquier pecado juvenil que pudo haber cometido —digo en los años no prescriptos—, independientemente de cualquier pecado, todos los años no prescriptos se supone, se presume, que son correctos. Es lo que se llama bloqueo fiscal”.

La pregunta clave: ¿qué pasa si cambia el gobierno?

Finalmente, Litvin se refirió a una de las preguntas que más le hacen: ¿qué pasa con los dólares del colchón volcados al sistema financiero a través del nuevo régimen de Inocencia Fiscal en caso de que cambie el gobierno?. Su respuesta en dos planos.

“Respecto del bloqueo fiscal, no puede pasar nada porque el bloqueo fiscal es un derecho adquirido donde, en mi experiencia de tantos bloqueos fiscales que ha habido en la Argentina —cada blanqueo es un bloqueo fiscal también—, nadie pudo meterse para atrás. Ninguna administración tributaria pudo hacerlo”, señaló.

Para dar contexto histórico, el tributarista evocó el blanqueo de la era Macri, que movilizó más de u$s 116.700 millones —récord mundial, según señaló-: “Cambió el gobierno y aumentaron los impuestos patrimoniales y la gente se sintió defraudada”. Sin embargo, esa experiencia no afectó la solidez jurídica del bloqueo fiscal.

El segundo plano de riesgo sí existe, y Litvin lo precisó con claridad: los fondos exteriorizados que no se consuman, sino que se reinviertan en activos gravables, quedan expuestos a eventuales incrementos impositivos futuros.

“Si exterioriza un dinero que no se consume y lo invierte en actividades gravadas, puede que aumenten los impuestos como pasó con el gobierno de los Fernández, o puede que aumenten los impuestos patrimoniales, que es lo que más afecta a ese canuto: el famoso impuesto a los bienes personales o el impuesto a la riqueza que existió”, indicó.

No obstante, Litvin relativizó ese riesgo a partir de una lectura sobre el estado de ánimo social y el umbral de tolerancia tributaria del contribuyente argentino.

“Creo que hay un punto de un límite de tolerancia de la gente que ya no está bancando tanta presión fiscal. Yo creo que está habiendo una nueva cultura donde el contribuyente ya llegó a su límite de tolerancia de seguir bancando tantos impuestos”, afirmó.