Con los cambios normativos en vigencia, un esquema de pagos previsible y la continuidad del esquema de bandas cambiarias, el sector importador afronta un 2026 con nuevos desafíos, marcados por factores externos y presiones locales que pueden presentar crisis y oportunidades.
“No se trata simplemente de más importaciones, sino de importaciones diferentes”, explicó Gabriel Salomón, director de Jidoka, y puso énfasis en la flexibilidad como uno de los activos más valiosos en el nuevo escenario.
El salto de 24,7% interanual, que significó la demanda de u$s 75.791 millones más que el año anterior y una explosión del 270% en el régimen “puerta a puerta”, cambio el escenario y plantea nuevos interrogantes. Los empresarios ya no calculan cuánto se puede importar, sino cómo hacerlo con inteligencia en un entorno de “normalización” económica.
“Aquellos que permanezcan estáticos enfrentarán una presión creciente de competidores más ágiles”, agregó Salomón.

Según la consultora Abeceb, durante el tercer año de gestión de Javier Milei, las importaciones en Argentina tenderán a sostener un sendero de crecimiento, aunque con un perfil más selectivo y heterogéneo entre sectores, en un contexto macroeconómico que avanza hacia la consolidación de la normalización.
“El nuevo esquema de bandas cambiarias, una desinflación más gradual, la recalibración del acuerdo con el FMI y un proceso todavía incipiente de remonetización configuran un escenario en el que la apertura comercial continúa, pero sin derivar en un boom generalizado de importaciones”, analizan desde la consultora que lidera Mariana Camino.
Después de un año de transformaciones regulatorias, explosión del e-commerce y diversificación de proveedores la “agilidad estratégica” será el factor de supervivencia. Cómo capitalizar el acuerdo con EE.UU. y la diversificación de proveedores.
4 tips para captar oportunidades
1. El nuevo mapa de proveedores: Más allá de China
Aunque China y México dominaron el terreno en 2025, el 2026 exige una reconfiguración geográfica. La tendencia global hacia el friendshoring y el nearshoring obliga a mirar hacia el sudeste asiático.
- La clave: Explorar mercados en India, Vietnam y Tailandia. Estos destinos emergen como alternativas viables para evitar la saturación de stocks y diversificar el riesgo operativo.

2. Especialización “última milla”
El consumo cambió: solo en el primer semestre de 2025, los argentinos gastaron u$s 1500 millones en ropa y accesorios importados. Este flujo ya no viaja solo en grandes contenedores, sino en miles de pequeños envíos.
- La Clave: Los importadores que dominen la logística de pequeños envíos y el cumplimiento normativo de bajo valor tendrán una ventaja competitiva masiva frente a las estructuras tradicionales y rígidas.
3. Nuevo acuerdo comercial
La entrada en vigor del acuerdo comercial con Estados Unidos abre una ventana histórica para el ingreso de productos norteamericanos con beneficios arancelarios.
- La Clave: Existe una oportunidad de oro para quienes logren posicionarse como distribuidores de marcas estadounidenses en el país. La demanda de calidad y tecnología de origen EE.UU. será un motor de crecimiento en 2026.
4. Anticiparse al conflicto
La tensión comercial entre China y Estados Unidos genera “grietas” en los mercados globales que pueden ser aprovechadas por importadores atentos.
- La Clave: El monitoreo de cambios en aranceles y políticas comerciales externas permitirá realizar arbitraje geopolítico. Los importadores que anticipen estas tendencias podrán capitalizar flujos de inversión y cambios de precios antes que sus competidores.
“2026 promete ser un año determinante para el sector de importaciones en Argentina”, analizó Salomón y señaló que “aquellos que logren identificar oportunidades, diversificar riesgos, y adaptarse rápidamente a cambios, estarán posicionados para prosperar”.
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