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Burford Capital, el fondo que impulsó la multimillonaria demanda contra la Argentina por la nacionalización de YPF, comenzó a delinear públicamente cuál será su estrategia después del duro revés sufrido en la Cámara de Apelaciones de Nueva York.
La firma confirmó que intentará primero que el pleno del Segundo Circuito revise el fallo favorable a la Argentina y, en caso de fracasar, buscará llegar a la Corte Suprema de Estados Unidos.
Sin embargo, la propia compañía admitió la sensación que ya circulaba en el mercado. Ante sus inversores explicaron que las chances de revertir la decisión son “bajas”.
El 27 de marzo, la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito revocó la sentencia de US$16.100 millones dictada contra la Argentina en los casos Petersen y Eton Park, una demanda impulsada originalmente por el Grupo Petersen y luego adquirida por Burford Capital, fondo especializado en financiamiento de litigios.
La decisión modificó radicalmente el escenario del juicio. De hecho, Burford reconoció esta semana que el valor contable del caso YPF cayó más de 90% en sus balances: pasó de unos US$1475 millones a apenas US$93 millones.
El intento ante el pleno del Segundo Circuito
El primer movimiento de Burford será presentar un pedido “en banc”, un mecanismo excepcional mediante el cual todos los jueces activos del Segundo Circuito pueden volver a analizar el caso.
Se trata de un recurso muy poco frecuente en el sistema judicial estadounidense y que raramente es concedido. La propia empresa reconoció en una presentación ante inversores que las posibilidades estadísticas de revertir el fallo son bajas.
Según explicó la compañía, para que prospere el pedido se necesita que una mayoría de los 13 jueces activos del tribunal acepte revisar nuevamente la decisión tomada por el panel de tres magistrados que falló a favor de la Argentina.
Si esa instancia fracasa, Burford ya adelantó que buscará llegar a la Corte Suprema de Estados Unidos.
Allí también las chances son limitadas: la Corte acepta tratar apenas una pequeña porción de los casos que recibe cada año.
La segunda estrategia: arbitraje internacional
Mientras intenta mantener abierto el frente judicial en Estados Unidos, Burford también prepara una nueva ofensiva internacional a través de arbitrajes basados en tratados bilaterales de inversión.
En particular, la firma analiza avanzar bajo el tratado bilateral firmado entre Argentina y España —en el caso Petersen— y bajo el acuerdo entre Argentina y Estados Unidos para el caso Eton Park.
La estrategia implica cambiar el eje del conflicto: ya no se trataría únicamente de la supuesta violación del estatuto de YPF durante la expropiación de 2012, sino de posibles incumplimientos de tratados de protección a inversores extranjeros.
En ese marco, esta semana la jueza Loretta Preska autorizó a Burford a reutilizar en esos arbitrajes internacionales parte de la evidencia recolectada durante el juicio desarrollado en Nueva York, incluyendo documentación, declaraciones y testimonios obtenidos durante el proceso de discovery.
Desde la Procuración del Tesoro minimizaron el impacto de esa decisión y sostuvieron que no modifica el resultado favorable conseguido por la Argentina en la Cámara de Apelaciones.
“El intento de reabrir ahora esa vía constituye un nuevo e improcedente esfuerzo de los demandantes por pretender revivir, sin credibilidad alguna, un reclamo que ya fue rechazado de manera contundente”, señalaron desde el organismo.
Juicio por YPF: un litigio que cambia de etapa
El escenario actual muestra un cambio profundo respecto del momento de mayor tensión del caso YPF, cuando la Argentina enfrentaba una sentencia multimillonaria firme en primera instancia.
Hoy, Burford pasó de una expectativa de cobro inmediato a una estrategia orientada a mantener abiertos todos los caminos posibles: revisión judicial, Corte Suprema y arbitrajes internacionales.
Aunque el fondo reconoce que las probabilidades de revertir el fallo en Estados Unidos son bajas, busca sostener con vida un litigio que perdió gran parte de su valor financiero, pero que todavía podría derivar en nuevas disputas internacionales de largo plazo.