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Se sabe que Argentina y Brasil, los dos principales socios del Mercosur, compiten no solo por los mercados sino también por los resultados deportivos, con el fútbol como escenario emblemático. En los últimos años, a esa rivalidad se sumó la disputa política entre sus presidentes, Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva, que no pierden oportunidad para marcar diferencias y cruzar críticas, incluso con repercusiones diplomáticas.

Por si eso fuera poco, ahora la competencia suma un nuevo capítulo, esta vez en el mercado de la carne porcina. Mientras la producción argentina crece y el consumo alcanza niveles récord, la expansión de la oferta brasileña y la caída de sus precios abren un nuevo frente para los productores locales.

Un informe de la Fundación Mediterránea advierte que en agosto la cotización del capón argentino (cerdo macho castrado destinado a la producción de carne) superó en un 61,9% a la referencia brasileña. No es una situación aislada, ya que la diferencia se mantuvo por encima del 50% durante cuatro meses consecutivos y se ubicó entre las más elevadas de la serie histórica, aunque todavía lejos del máximo registrado en 2022.

El fenómeno coincide con un aumento de la producción brasileña y de sus exportaciones, mientras que las ventas de carne porcina de ese país a la Argentina también crecieron. Para los investigadores del IERAL, el efecto sobre el mercado local podría sentirse primero en los precios y no necesariamente en un desplazamiento inmediato de la producción nacional.

Carne porcina: la brecha de precios entre Argentina y Brasil

El Monitor Productivo N° 14 del IERAL, elaborado por Juan Manuel Garzón y Valentino Costamagna, calculó que el precio promedio del capón tipificado (cerdo clasificado según su peso y características para la venta) argentino fue en agosto un 61,9% superior a la referencia brasileña. Se trató de la séptima brecha más alta desde febrero de 2015 y de un valor cercano al percentil 95 de la serie.

La diferencia no alcanzó el récord histórico, que fue del 91,2% en enero de 2022. Sin embargo, el informe destaca la velocidad con la que volvió a ampliarse y su persistencia durante los últimos meses. “La particularidad del episodio actual no radica en haber alcanzado un máximo histórico, sino en la rapidez con que se abrió nuevamente la brecha y en el nivel elevado que alcanzó”, señalaron los autores.

La explicación principal no está en un salto excepcional del precio argentino, sino en el abaratamiento del producto brasileño. En la Argentina, el valor del capón tipificado pasó de alrededor de u$s 1,58 por kilo vivo en abril a u$s 1,45 en agosto. Durante 2026, la cotización se mantuvo dentro del rango observado entre 2016 y 2025 y por encima del promedio histórico mensual.

En Brasil, en cambio, la referencia promedio de los estados de Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul cayó de u$s 1,46 por kilo vivo en enero a u$s 0,89 en agosto, una baja cercana al 40% en siete meses. Desde mayo, el precio se ubicó por debajo del promedio histórico mensual.

“Es fundamentalmente este abaratamiento del cerdo brasileño el que explica el fuerte ensanchamiento de la brecha bilateral durante los últimos meses”, indicaron desde el IERAL.

Brasil aumenta la producción y las exportaciones de carne porcina

El retroceso de los precios brasileños coincide con una expansión de la oferta. Según las estimaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), la producción de carne porcina de Brasil pasó de 4,13 millones de toneladas en 2020 a 4,75 millones en 2025. Para 2026, el organismo proyectó 4,9 millones de toneladas, un crecimiento del 3,2% interanual, luego de una suba del 5,6% el año pasado.

Los datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) también mostraron un incremento de la actividad. Durante el primer semestre de 2026, la producción de carne porcina en establecimientos bajo inspección sanitaria alcanzó 2,93 millones de toneladas, un 6,4% más que en igual período de 2025. La faena creció un 4,8%; el resto del aumento se vinculó con un mayor peso promedio de los animales.

El crecimiento de la oferta se reflejó, además, en las ventas al exterior. El USDA estimó que las exportaciones brasileñas llegarían a 1,83 millones de toneladas en 2026, un 6,8% más que en 2025. De las 150.000 toneladas adicionales que se esperan producir este año, unas 116.000 se destinarían a los mercados externos.

En los doce meses acumulados hasta agosto, Brasil exportó 1,38 millones de toneladas de carne porcina, un 8,4% más que en el período anterior. El volumen fue el más alto de la serie que presenta el informe, que comienza en 2010.

Para el IERAL, el aumento de la producción ayuda a explicar el abaratamiento del cerdo brasileño, aunque no alcanza para explicar por sí solo toda la caída reciente de los precios.

Las importaciones argentinas de cerdo brasileño crecieron un 20%

La expansión exportadora de Brasil también se hizo visible en el comercio bilateral. Entre enero y agosto, la Argentina importó 41.400 toneladas de carne porcina brasileña, frente a las 34.400 toneladas del mismo período de 2025. El incremento fue del 20%.

El volumen superó ampliamente el registrado en los primeros ocho meses de 2024, cuando las compras habían alcanzado 5.700 toneladas. Además, fue el mayor para ese período desde, al menos, 2010, según la serie relevada por el IERAL.

A la suba de las cantidades se sumó una reducción del valor unitario de las operaciones. El precio promedio de la carne porcina brasileña exportada a la Argentina pasó de u$s 2.845 por tonelada entre enero y agosto de 2025 a u$s 2.562 en igual período de este año, una caída del 9,9%. En agosto, el valor unitario fue de u$s 2.412 por tonelada.

El informe sintetizó el fenómeno de la siguiente manera: “En otras palabras, el mercado argentino está recibiendo simultáneamente más carne porcina brasileña y a menores valores unitarios”.

La mayor presencia de importaciones, sin embargo, todavía no implica un desplazamiento masivo de la producción local. De acuerdo con el cálculo del IERAL, las compras externas representan alrededor del 6,2% del consumo aparente argentino, una proporción relevante, aunque no inédita: durante 2018 y 2019 superó el 7%.

La producción porcina argentina también crece a dos dígitos

La presión competitiva llega en un momento de expansión de la actividad local. Según los datos difundidos por la Secretaría de Agricultura, la producción porcina argentina superó las 592.000 toneladas entre enero y agosto, un aumento del 12,4% frente al mismo período de 2025. En agosto, alcanzó las 76.600 toneladas.

El organismo atribuyó el crecimiento a las inversiones productivas, la ampliación de la capacidad instalada y del número de madres, y el fortalecimiento de los planes sanitarios. También informó que el consumo promedio se ubicó en torno a los 20 kilos por habitante al año, un nivel récord que casi triplicó el registrado dos décadas atrás.

El aumento de la producción local ya había sido objeto de análisis en un informe anterior del IERAL, publicado en mayo. En ese momento, el crecimiento de la oferta se combinaba con márgenes ajustados y diferencias importantes entre establecimientos, según su nivel de eficiencia. La nueva brecha con Brasil suma ahora otro factor de presión sobre el mercado.

En su relevamiento, el IERAL estimó que la producción argentina alcanzó unas 877.000 toneladas en los doce meses terminados en agosto, un 11,5% más que en igual período del año anterior. Se trata del mayor volumen de la serie considerada por el informe.

Así, el mercado local enfrenta dos movimientos simultáneos: una producción doméstica que crece con fuerza y un aumento de las importaciones brasileñas. Para los autores, la combinación puede incidir sobre la formación de precios incluso si las compras externas mantienen una participación acotada.

“Por ahora, el principal canal de impacto parece ser el precio antes que el desplazamiento físico de producción local”, advirtieron.