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Mayo abre el bimestre en el que las privatizaciones van a acelerarse. El Gobierno espera aliviar gastos y sumar u$s 2000 millones, además de acelerar las obras de infraestructura necesarias tras dos años sin inversión y otros tantos sin mantenimiento.

Como regla general, se descartó incluir cláusulas que impliquen el tratamiento en tribunales de conciliación internacionales, como el CIADI, para que las compulsas se resuelvan bajo legislación local. El punto había suscitado debates puertas adentro, pero terminó por definirse hacia los foros internos, incluso a pesar de lo que entienden como un nutrido interés de inversores extranjeros por las empresas argentinas.

Contrario a pensar que puede ser un aliciente para los inversores internacionales, en el Gobierno confían en que el proceso fue hecho de manera correcta y derivará, en el ideal de los casos, en que las empresas sean sostenibles en manos privadas y que no pasará como en los 90, que las empresas volvieron a manos del Estado, en muchos casos en peores condiciones a las que fueron entregadas.

Los despachos oficiales suman los avales de organismos multilaterales que supervisaron las transparencia de la confección de los contratos que verán la luz en estos dos meses. El objetivo de su involucramiento era garantizar la solidez de los contratos para evitar que eventualmente se abrieran frentes judiciales.

Uno de los fundamentos por los que las empresas por privatizar argentinas se volvieron activos atractivos, en particular dado el contexto internacional y el potencial energético. Algunos interpretan que son leídas como “reserva de valor”, tanto por locales como por extranjeros, a la espera de la mayor expansión del negocio de la energía.

El bimestre de oro

La empresa que generó la mayor competencia, tanto en términos económicos como por el nivel de los interesados, es Belgrano Cargas, empresa que integra las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza.

El compromiso con que las licitaciones de cada una de las líneas se haga por separado entre talleres, vías y material rodante, es inamovible. Al igual que lo es el open access. Lo que sí podrán hacer es los interesados licitar por las tres partes, pero las compulsas serán por separado.

La convocatoria a la licitación se conocerá en la primera quincena de mayo. El “precio” base ronda los u$s 800 millones. En realidad, se trata de una cotización estimada para el mínimo de obras necesarias para restablecer el funcionamiento óptimo de las líneas. Algunos interesados deslizaron que están dispuestos a invertir hasta u$s 3000 millones.

Una de las inversiones más relevantes es la finalización de la traza del San Martín que llega hasta la zona de las mineras, que están interesadas principalmente en ese tramo para poder llevar insumos y sacar la producción con destino a exportación.

Los interesados

Entre los cuatro interesados en la línea Belgrano se destacan dos que disputan a cielo abierto: Grupo México, que opera ferrocarriles en México y Estados Unidos, y el consorcio Belgrano Cargas, integrado por las principales agroexportadoras del país.

Sin embargo, para esta línea hay más interesados, siendo uno de ellos el Grupo Roggio, que ya cuenta con operaciones ferroviarias en el país, como Metrovías y Emova. La experiencia en este frente le genera una ventaja competitiva ante los otros interesados, además de contar con un ya desarrollado expertise en la construcción, lo que lo potencia ante la marcada necesidad de inversiones que presenta la red por licitar. Sin embargo.

A estos cuatro deben sumarse al menos tres interesados en quedarse con la línea San Martín, y otros dos en la Urquiza, en la que pisa fuerte una compañía de logística ferroviaria de Uruguay.

Si bien Belgrano es la más resonante por la ramificación de su red, la que mayor carga transporta hoy en día es la San Martín, a pesar del deterioro de sus vías. La Urquiza cuenta a su favor con sus múltiples conexiones fronterizas.

En esta compulsa debe sumarse un actor que opera de manera transversal: la Corporación Financiera de Desarrollo de Estados Unidos (DFC por sus siglas en inglés). La organización ya había manifestado en 2025 que discutía con el Gobierno la posibilidad de financiar inversiones en minerales críticos e infraestructura. La DFC entabló diálogos con distintos actores de la licitación para analizar su participación.

Si bien Belgrano es la más resonante por la ramificación de su red, la que mayor carga transporta hoy en día es la San Martín, a pesar del deterioro de sus vías. La Urquiza cuenta a su favor con sus múltiples conexiones fronterizas.

Las más avanzadas

El bimestre también está marcado por la venta de la participación del Estado en Citelec, controladora de Transener, la responsable de las redes de alta tensión eléctrica. Los fondos que sumarán el Estado por la venta de estas acciones se volcarán al Tesoro. La mayor oferta fue por u$s 356 millones, aunque se espera la adjudicación final.

Ese fue el primer paso para el desarme de Energía Argentina Sociedad Anónima (ENARSA), que seguirá con su desarme a través de la venta de las dos centrales termoeléctricas en los próximos meses.

También se venderán los parques eólicos en manos de ENARSA, así como su participación en los gasoductos, como el Perito Moreno, así como las regasificadoras que inyectan en gas licuado importado. Estas empresas se sumarán al listado junto a las hidroeléctricas que ya fueron adjudicadas en enero.

Respecto de las importaciones de gas, cuya privatización fue paralizada ante el conflicto internacional, se retomarían las operaciones recién en 2027.

Hubo dos interesados (Naturgy y Trafigura), pero sus propuestas no calzaron dentro de las aspiraciones del Gobierno.

AySA se suma a la lista de las que tendrán novedades pronto, ya que el Gobierno aprobó la semana pasada el plan para la venta en paquete del 51%, mientras que el resto será asignado a través del mercado de valores y el 10% permanecerá en manos de los trabajadores.

Lo mismo se espera para Intercargo, cuyo plazo de presentación vence el 10 de junio y para el cual también se esperan interesados internacionales. La apertura de la competencia, confían, no afectó la valuación de la empresa, que opera en 16 aeropuertos y ve su mayor competencia en los de mayor tráfico (Ezeiza, Aeroparque y Córdoba).

La otra gigante en agenda es Nucleoeléctrica, ocupada de gestionar las centrales nucleares Atucha I y II y Embalse. Su tamaño y complejidad en la cotización, ya que se debe determinar si se cotiza por el flujo de ingresos o su potencial, hace que su venta se espere para el segundo semestre. El año que viene entrará en agenda la posible venta del Correo Argentino.