Augusto Costa acompaña al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, hace ya años. Desde su llegada a la gestión provincial, se consolidó como uno de los hombres clave del mandato.
Sus vínculos aceitados con el empresariado lo acercan a un sector que le rehúye al kirchnerismo. Reconoce la necesidad del orden de las cuentas públicas, pero define como “desastre” lo hecho por el Gobierno, por ‘esconder donde cayó el ajuste’ y el impacto en la producción.
¿Cómo ve la situación productiva de la provincia?
La provincia de Buenos Aires genera el 38% del PIB, pero el 50% de la producción industrial. La industria es el sector de mayor valor agregado y empleo en la provincia, cerca del 28% del producto. Si sumamos comercio y construcción, representan la mitad del producto geográfico.
Esos sectores son los más castigados por la política de Milei y generó una crisis inédita en la provincia, lo que llevó al cierre de 6000 empresas y la pérdida de 90.000 puestos de trabajo registrados, sin discriminar por tipo de empresa, trayectoria ni rubro.
Por ejemplo, Whirlpool, que en 2021 instaló una planta para abastecer de lavarropas al Cono Sur, en dos años decide descontinuar la producción e importar. También Fate, una empresa líder en neumáticos, que decide cerrar.
Estoy en contacto con empresas de todos los rubros y tamaños que te dicen: ‘Sobrevivimos a todas las crisis y estamos viendo cómo afrontar esta porque la vemos muy difícil’. Salvo refinación de petróleo y químicos, el resto está en rojo. El sector textil perdió un tercio de su valor; la minería no metálica, vinculada a la construcción, es de las más afectadas. Los sectores ganadores de este modelo no están en nuestra provincia.
¿Cómo puede la provincia dar impulso a sus sectores?
La realidad productiva provincial se define por la política nacional. Es imposible contrarrestar una macroeconomía hostil, con tipo de cambio atrasado, falta de crédito, suba de tarifas y apertura de importaciones, con el mercado interno desplomado por la pérdida de poder adquisitivo. Lo que puede hacer la provincia es contener el efecto de este tsunami. No manejamos la política fiscal, monetaria ni comercial.
Desde el Ministerio de Producción y otras áreas tratamos de contener con políticas vinculadas al crédito, con incentivos al consumo como Cuenta DNI, programas para financiar infraestructura en parques industriales o con políticas de alivio financiero desde ARBA. Cuando asumimos, por la agresividad de los regímenes de retenciones, se recaudaban tres meses de impuestos y eso era financiarse a expensas de las pymes. Lo bajamos a 0,9 años de recaudación anticipada.
El turismo también sufre: en la última temporada tuvimos un 13% menos de turistas que en 2023. Además, redujeron su estadía un 6% y gastaron un 35% menos. Es una caída de ingresos del 30%. Solo el agro, que es el 8% del valor agregado, muestra recuperación, el resto está en situación crítica.
Estamos haciendo una política agresiva de rondas de negocios. Hicimos 106 en los últimos seis años. Ya tuvimos la novena ronda internacional, conectando potenciales importadores de países de la región y España que tuvieron entrevistas con 120 pymes bonaerenses para que exploren el mercado externo como salida a la crisis local. Hoy la estrategia empresaria es encontrar algún mercado para exportar incluso a pérdida para poder enfrentar la crisis local.
El reclamo por ingresos brutos y tasas municipales está en boga, ¿cuál es su postura?
Los impuestos locales son marginales frente a los nacionales. El Gobierno nacional intenta culpar a la política tributaria local de los problemas de las pymes, pero es falso.
Lo que nos dicen los empresarios es: ‘Ya sabemos que Milei no nos va a dar nada, que va a seguir con la presión cambiaria, restringiendo el crédito, el incremento de tarifas, deprimiendo el mercado interno y la apertura importadora; entonces no esperamos nada del Gobierno nacional ¿qué pueden darnos ustedes?’.
Ingresos Brutos es el 75% de la recaudación provincial. ARBA tomó políticas de alivio: se subió el umbral para ser agente de retención, se estableció el régimen simplificado de Ingresos Brutos y el sistema de “riesgo cero” para buenos cumplidores, se bajaron alícuotas para sectores en problemas. Hay acompañamiento tributario a las pymes.
Los municipios también sufren la caída de la coparticipación y de transferencias nacionales. La Nación adeuda a la provincia $16 billones por leyes incumplidas, que son fondos para seguridad, salud y educación. Es el 40% del presupuesto de la provincia.
A la caída de los ingresos se suma el aumento de las demandas: en salud, educación, asistencia alimentaria, el costo de transporte y patrulleros, y los municipios son el primer mostrador.
Es una situación crítica y lo más perverso es que el Gobierno nacional, en vez de hacerse cargo, culpa a intendentes, gobernadores, empresarios o trabajadores de las consecuencias de sus actos.
Habló de su vínculo con los empresarios, ¿cree que tienen un prejuicio con el gobierno provincial?
Nosotros tenemos diálogo permanente. Nosotros ponemos la cara. Los empresarios nos dicen que la Nación o no los atiende o no les da respuesta. Los empresarios bonaerenses y sus organizaciones no son recibidas ni escuchadas por el Gobierno. Esto en la provincia no pasa. Nosotros los recibimos, los escuchamos y tenemos un diálogo franco. Nos traen sus propuestas e inquietudes, les planteamos las visiones que tenemos y es muy valorado ese diálogo.
Ahora, los prejuicios a los cuales vos te referís, deberías preguntárselos a los empresarios. Nosotros no tenemos prejuicio con ningún empresario ni tenemos una visión ni una política antiempresaria, al revés, creemos que es necesario que a las empresas les vaya bien y que la economía pueda crecer.
Habría que preguntarle a Milei si él quiere eso, porque está haciendo lo contrario.
¿Cuáles son las expectativas para el cierre de este mandato de Javier Milei en el universo productivo?
No son muy optimistas. Muchos sectores reclaman un cambio de política. Inicialmente muchos sectores tuvieron una expectativa de que Milei iba a encaminar variables macroeconómicas que requerían correcciones, resolver desequilibrios tanto de las cuentas públicas como la sustentabilidad externa, en la inflación. Había que tomar medidas, corregir y enderezar el rumbo.
Demostró que nada más lejos que eso y que por este camino solo puede generar problemas económicos, cierre de empresas, empeoramiento de las condiciones de vida de la sociedad y destrucción del aparato productivo. Ni hablar de la destrucción del sistema científico tecnológico, de la educación pública, de la salud, la crueldad con sectores como el de la discapacidad.
Nada muestra un cambio de rumbo y nadie ve que por este camino se revierta la tendencia al empeoramiento en las condiciones.
No somos muy optimistas respecto a que mejore la situación, no porque no queramos que ocurra. Lo que necesita el país es que la economía mejore, pero por este camino no va a ocurrir.
Habló de variables que había que acomodar, ¿reconoce algo sobre cómo hizo ese acomodamiento el Gobierno?
Sí, se hizo de una manera desastrosa.
Milei usó la motosierra y la licuadora, y cargó todo el costo del ajuste sobre trabajadores estatales, jubilados, beneficiarios de programas sociales y pensiones, las provincias y la obra pública.
A las provincias les trasladó el costo del ajuste con la súbita reducción de transferencias.
Si solo miras los números, y no ves cómo se hizo, perdés de vista sobre quién recayó el costo del presunto ordenamiento fiscal y la sustentabilidad del ordenamiento. Es insostenible que puedan perdurar unas cuentas fiscales ordenadas cuando necesitas recuperar salarios, jubilaciones, le tenés que transferir a las provincias lo que les corresponde.
No se hizo nada para mejorar el perfil de recaudación que de un tinte de progresividad. Al revés. Fue un proceso regresivo de cambios tributarios y llevamos ocho meses de caída, y encima perjudica a los sectores de menores ingresos.
Es un combo que no se sostiene.