En la cuenta regresiva hacia el 1 de mayo, cuando comienza a regir la aplicación provisoria del Acuerdo de Asociación entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), Bruselas blindar a sus productores del agro.
Mientras los bloques aceleran la aplicación provisoria del pilar comercial la Unión Europea aprobó un reglamento de salvaguardias significativamente más agresivo que el proyectado inicialmente.
“Con la aplicación provisoria, el Parlamento perdió su capacidad de bloquear el acuerdo anticipadamente, pero no la capacidad de hacerlo posteriormente. Por ejemplo, puede negar la ratificación cuando tenga el dictamen del TJUE o puede pedir salvaguardias adicionales”, apuntó un informe de la BCR.
“Por ende -agregó- es evidente que el Comité y el Parlamento se adelantaron al publicar un reglamento ´superador´ del borrador sobre salvaguardias bilaterales agrícolas, presentado en octubre de 2025, y asegurarse que las reglas de juego están vigentes para proteger a los sectores que más vocalizaron su oposición.
En este contexto, la reciente aprobación del Reglamento 2026/687 por parte del Consejo y el Parlamento Europeo marca un cambio de paradigma: las “cláusulas de escape” para proteger la producción sensible europea ya no son solo una posibilidad teórica, sino una herramienta de monitoreo constante.
Las cuatro llaves del blindaje europeo
Comparado con el borrador de octubre de 2025, el texto definitivo introduce cambios que los analistas consideran un “endurecimiento preventivo” para aplacar las protestas del sector agropecuario europeo.
El documento elaborado por Patricia Bergero, Guido D’Angelo - Julio Calzada, de la BCR, destaca 4 ejes centrales.
- Gatillos al 50%: Los umbrales para iniciar investigaciones se redujeron a la mitad. Mientras el borrador exigía variaciones del 10%, el reglamento final permite actuar si el volumen importado sube un 5% o si el precio de importación cae un 5% respecto al promedio de los últimos tres años.
- Vigilancia “Proactiva”: Se acabó el seguimiento semestral. La Comisión Europea ahora realizará un monitoreo “constante y proactivo” utilizando sus propios observatorios de mercado.
- Discrecionalidad: El artículo 17 permite a la Comisión cambiar la lista de productos sensibles por voluntad propia o a pedido de los productores, sin limitarse estrictamente a los umbrales cuantitativos si detecta un “deterioro económico”.
- Cláusulas anti-elusión: Se incluyeron mecanismos para evitar que los exportadores cambien rutas comerciales para saltarse los controles aduaneros.
Brasil se anticipa
Ante este escenario, el gigante sudamericano no se quedó de brazos cruzados. En febrero, el gobierno de Brasil publicó su propio decreto para regular la aplicación de salvaguardias bilaterales.
A diferencia del modelo europeo, Brasil optó por una definición de “industria nacional” (más amplia que la de “producción” de la UE) y no limitó la protección a una lista de anexos, sino a cualquier producto que goce de preferencias arancelarias.
Desde la BCR, esta jugada se interpreta como un mensaje de reciprocidad: el Mercosur también tendrá herramientas para protegerse si el flujo comercial genera desequilibrios.
Los productos argentinos en la “zona de riesgo”
A pesar de las oportunidades de apertura, el nuevo reglamento europeo coloca una lupa sobre las exportaciones “estrella” de Argentina.
En ese senido, los sectores con mayor riesgo de enfrentar presiones y posibles activaciones de salvaguardias son carnes (cortes bovinos refrigerados y congelados de alta calidad); biocombustibles (el biodiesel y aceites vegetales, ya bajo la presión de las normas ambientales -ILUC-) y las Economías Regionales (cítricos (limones, naranjas, mandarinas), arroz, quesos y leche en polvo).
La aplicación provisoria —que inicia el 1 de mayo— permite que las rebajas arancelarias comiencen a regir sin esperar la ratificación total de todos los parlamentos nacionales de la UE, un proceso que suele demorar años.
Si bien el avance hacia la aplicación provisoria es un triunfo político para el Mercosur, el nuevo Reglamento 2026/687 de la UE actúa como un contrapeso técnico para los países del otro continente.
“El reglamento aprobado endurece el monitoreo de las importaciones de productos agropecuarios originarios de países del Mercosur, introduce un control bien concreto frente a la evasión de medidas y si bien parece acotar los umbrales para iniciar investigaciones, en realidad da pie para la discrecionalidad de pasar por alto esos mismos umbrales. una enorme discrecionalidad para frenar importaciones ante cualquier señal de inestabilidad en sus granjas", plantearon los analistas rosarinos.