En esta noticia

El precio internacional del petróleo comenzó a ceder tras las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y por primera vez en 10 días volvió a perforar los u$s 100 el barril de crudo Brent. Sin embargo, todavía falta que esto se traslade al precio de la nafta, pese a que los combustibles ya subieron más de 10% desde el comienzo del conflicto en Medio Oriente.

Mientras los países de la región definen cómo será el traslado a precios y si aplicarán alguna forma de atenuar el impacto, en Argentina el Gobierno descarta una intervención directa, aunque puede influir mediante las definiciones de YPF, que controla más del 50% del mercado.

Durante casi dos semanas, entre el 11 y el 24 de marzo, el petróleo se mantuvo por encima de los u$s 100 el barril en el mercado de futuros Brent, con un pico de u$s 118 el pasado 25 de marzo. Noticias de las últimas horas lo hicieron retroceder por debajo de los u$s 100: Trump aseguró que está en “negociaciones” con Irán, mientras que Irán aseguró que dejará transitar buques por el Estrecho de Ormuz que no tengan vínculos con Israel o Estados Unidos.

Este escenario podría liberar el principal cuello de botella que impulsa el precio, que es la falta de oferta, debido al cierre del estrecho por donde circula el 20% del petróleo global, y que en el corto plazo no hay otra manera de sustituir. Este miércoles a última hora el crudo cotizaba a u$s 98, una baja de 5% con respecto a la semana anterior.

De todos modos, todavía quedan aumentos en el precio de los combustibles. De hecho, en Argentina los aumentos de nafta fueron de entre 10 y 20%, según la estación de servicio y la zona del país.

En países vecinos como Chile hubo subas de más de 50%, luego de que el gobierno entrante de José Antonio Kast decidiera no darle continuidad a un mecanismo estatal que amortiguaba la volatilidad, con el objetivo de mejorar los números fiscales. En el país vecino hubo largas colas en estaciones de servicio para poder cargar combustible.

Por qué más aumentos

El exministro de Energía, Juan José Aranguren, explicó los motivos por los cuales en Argentina no se registró un salto exponencial en los precios de combustibles, como sí ya se observa en otros países. Por un lado, por las circunstancias: “A diferencia de Argentina, Chile y Uruguay son importadores de energía”. En combustibles, Argentina prácticamente se autoabastece: se refinan 570 mil barriles por día para nafta, mientras que se producen casi 900 mil por día, por lo que el excedente se exporta. “Si no tuviéramos Vaca Muerta estaríamos muertos”, agregó.

Otro factor es la presencia en el mercado de YPF, la más importante y de mayoría estatal, indicó Aranguren: “La compañía más importante tiene el 55% del mercado, aunque no significa colusión, implica que las demás pueden decidir o no seguirla”.

Aunque el petróleo se vende a casi u$s 100 dólares, todavía no es lo que se observa en el mercado del downstream, lo cual explica por qué no se dio el salto: “Argentina aumentó entre 15 y 20% sus combustibles. Sus precios estarían en el mercado del downstream fijados con un crudo a 80 dólares, por lo que si se mantiene por mucho tiempo a u$s 100 vamos a ver más incrementos de precios en los combustibles. Salvo que se haga algo con la estructura de impuestos para morigerar ese aumento”.

Además, el ex presidente de Shell agregó en el programa Ahora Energía: “El principal tema a tener en cuenta es la duración del conflicto. Los precios suben porque el conflicto se desató, después los precios van a bajar cuando el conflicto se desarme. Algunas compañías pueden especular con que ahora no tienen la oportunidad de trasladar porque el mercado no lo puede pagar, y después cuando tenga que bajarlos no será tan rápido, porque recuperarán cuando el precio estaba en la suba”.

Mientras países de la región como Brasil o Ecuador definen políticas para amortiguar las subas de combustibles, el Gobierno argentino aseguró que no va a intervenir en el mercado. Para Aranguren, no serían eficientes políticas del pasado como un “barril criollo” o incrementar retenciones, sino utilizar como herramienta el impuesto a los combustibles (ICL).

Al respecto, Aranguren mencionó: “El ICL se aumenta con la inflación del trimestre anterior. La inflación de los últimos 4 trimestres no fue reflejada. Durante mucho tiempo se postergó. En el presupuesto 2026 decía que iba a ser uno de los impuestos con mayores aumentos porque tenía que ajustarse, pero lo más probable es que lo posterguen nuevamente. Van a aumentarlo, pero no tanto como se hubiera hecho por inflación”. De hecho, en marzo el ICL tuvo una suba del 1%, por detrás de la inflación pasada.

Un petróleo a u$s 100 debería implicar un traslado a precios del 37% y una incidencia del 0,5% en la inflación de marzo, según estimó GMA. Aunque el crudo está en ese precio, no fueron las subas que se verificaron en la práctica.

Impacto en exportaciones

La parte positiva del conflicto es el impacto en la balanza comercial energética. Aranguren proyecta que para fin de año se exportarán 500.000 barriles por día (hoy son 300.000), y ya el año que viene será 1 millón. Con una estimación moderada, afirmó: “A u$s 60 el barril, cada 100 mil de exportaciones son ingresos por u$s 2500 millones, estamos hablando de u$s 25.000 millones en ventas al exterior”.

Además, para el exministro de Energía, precios altos le permiten a las empresas “tener mayor flujo de caja para las inversiones y no tener que pagar tan cara la financiación”. En un contexto donde el riesgo país no perfora los 600 puntos. “Solo GNL en sus dos proyectos confirmados requerirá inversiones por u$s 35.000 millones, u$s 15 mil millones en infraestructura y u$s 10 mil millones en desarrollo de upstream”.