Sebastián Galiani, economista y ex secretario de Política Económica

Galiani: "Si no ratificamos el rumbo de cambio, el costo será muy alto"

El ex funcionario calificó como "una buena decisión" haber renegociado con el FMI. Planteó que la "devaluación excesiva agravó la recesión".

Para el ex número dos de Nicolás Dujovne, "la devaluación excesiva de fin de agosto agravó la recesión". Así lo sostuvo el economista Sebastián Galiani en una entrevista con El Cronista, en la que señaló que fue optimista en creer que la inflación se iba a bajar rápidamente, que el riesgo país crece "para vencimientos posteriores al cambio de Gobierno" y en la que hizo una autocrítica de su paso como secretario de Política Económica, cargo que dejó a mediados de año.

Ya reinstalado en Estados Unidos, en donde da clases en la Universidad de Maryland, Galiani sigue de cerca y asesora al Gobierno, además de haberse incorporado al Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) como investigador principal.

En el intercambio con El Cronista, poco antes de llegar a Buenos Aires para pasar las Fiestas, reconoció que la manera en la que se adoptaron las metas de inflacion no fue la mejor. "No era necesario tener metas para todo el periodo de gobierno", señaló.

-¿Cómo evalúa la evolución de la economía desde que dejó el Ministerio deHacienda?

-Nadie esperaba lo que terminó ocurriendo: según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) de abril se esperaba un crecimiento de 2,5% para 2018 y de 3,1% para 2019. La devaluación excesiva de fin de agosto agravó la recesión.

La economía creció el primer trimestre del año, se contrajo por la sequía en el segundo trimestre, y luego creció en julio y agosto. Pero en septiembre la contracción fue severa. Lo mismo ocurrió con la inflación, que terminó siendo mucho mayor a la esperada.

-¿Por qué ocurrió esto?

-Por un lado, la situación financiera del país era frágil. El Gobierno ha bajado el gasto público todos los años de su gestión. También impuestos, y, aun así, bajó el déficit fiscal. Pero este era, y es, un proceso gradual, que esperemos concluya en el próximo gobierno. A mitad de ese camino, lamentablemente, se dieron un conjunto de shocks que afectaron fuertemente a la economía. Aun así, la visión que tenía el mercado en junio era razonable, especialmente dado que el Gobierno había alcanzado un buen acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

-Sin embargo, tuvieron que renegociar el acuerdo con el FMI...

-Los mercados no se reabrieron con ese acuerdo y entonces el Gobierno buscó mayor financiamiento de corto plazo para asegurar el programa financiero. Esto fue una buena decisión. Sin embargo, eso no implica que fracasó el primer acuerdo. El nuevo acuerdo es una extensión del primero, que conllevó también un cambio hacia una política monetaria más esquemática. Pero la regla de que el Banco Central (BCRA) no financie más al Tesoro ya estaba en el primer acuerdo.

-Guillermo Calvo afirmó que Argentina aún atraviesa un sudden stop y que, según la experiencia en otros países, esto terminó con caída de 20% en los salarios reales. ¿Qué opina?

-Cada experiencia es distinta. Si bien el Gobierno no ha logrado volver a los mercados internacionales de crédito, cuenta con financiamiento del FMI. Esto, de por sí, ya implica una diferencia importante con muchos otros casos anteriores. El mercado no está haciendo esa predicción para el país, más bien, lo contrario. Se espera una baja importante de la inflación y una recuperación de la economía, punta contra punta, y de los salarios reales para el próximo año.

-Algunos economistas como Broda o Marx señalan que el mercado cree que hay riesgo de reestructuración de deuda en 2020. ¿Cómo lo evalúa?

-No hay duda de que el riesgo país crece para vencimientos posteriores al cambio de Gobierno. Ello refleja el riesgo de volver al populismo que ha caracterizado el péndulo argentino. Si Macri es reelecto, eso no va a ocurrir y se continuará con el programa de normalización de la economía.

-¿Se hace alguna autocrítica de su paso por el Gobierno?

-En cualquier orden de la vida uno examina lo que ha hecho y hace un balance. El mío es positivo. Naturalmente, ello no implica que esté de acuerdo con todo lo que se hizo en los temas que me tocó participar. Sin embargo, cuando uno participa de un Gobierno acepta las reglas de juego y actúa responsablemente, incluso después de haber concluido su gestión. Se ha hecho muchísimo progreso para resolver los desequilibrios macroeconómicos heredados. Creo que cuando se lo examine históricamente, el gobierno de Macri será evaluado positivamente, especialmente si se continúa con este proceso.

En 2016, cuando no estaba aún en el Gobierno, escribí una nota en la que decía lo siguiente: "El Gobierno heredó una situación económica y social muy complicada. No se pueden esperar grandes logros en el corto plazo, y quizás tampoco en cuatro años". Por lo tanto, lo que digo ahora no es una justificación ex post. Ojalá podamos transmitirle esto a la sociedad pues si no ratificamos el rumbo del cambio, el costo será muy alto y se perderá todo el esfuerzo hecho en estos años. Comparto con el presidente Macri que hubo mucho optimismo en la posibilidad de bajar la inflación rápidamente, dada la situación fiscal y cambiaria heredada.

-¿Fue un error adoptar las metas de inflación?

-Las metas de inflación son una herramienta importante para encauzar las expectativas inflacionarias y es posible que el BCRA vuelva a adoptarlas. La forma en que se la adoptó no fue la mejor. No era necesario tener metas para todo el período de gobierno. Una meta anunciada cada año hubiese dado mayor flexibilidad para acomodar los shocks y las discrepancias que se dieron.

-Los indicadores marcan que los datos de pobreza del segundo semestre serán similares a los del inicio de la gestión de Mauricio Macri. ¿Qué cree al respecto?

-No sé si la tasa de pobreza volverá a superar el 30%. Seguramente será mayor al índice del primer semestre. También en 2016 argumenté que la verdadera tasa de pobreza heredada por el gobierno de Cambiemos era mayor a 30% pues el tipo de cambio real oficial estaba atrasado por la política cambiaria adoptada por el gobierno anterior. La corrección de ese desequilibrio implicaba una suba en la tasa de pobreza, que lamentablemente se reflejará en los indicadores de este año. Ahora bien, en el mediano plazo, la forma de bajar la pobreza es con crecimiento sostenido. Chile lo hizo y nosotros, si mantenemos el rumbo adoptado, también lo lograremos. Pero es un proceso de décadas.

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