

El actor Paul Walker, protagonista de la saga de acción Rápido y furioso, falleció ayer a los 40 años en un accidente de tráfico ocurrido en Valencia (California). Walker murió durante un evento benéfico y era el acompañante en el Porsche de un amigo, quién también perdió la vida.
El actor rodaba actualmente la séptima parte de Rápido y Furioso, la franquicia que le dio la fama global gracias a su papel de Brian OConner, un ex-policía envuelto en carreras clandestinas de autos.
La célebre saga automovilística es una de las más exitosas de los últimos tiempos, y lleva recaudados entre todos sus films u$s 2.400 millones en las taquillas de todo el mundo.
Pese a la consternación que existe en todo Hollywood, los productores de la nueva entrega confirmaron que las grabaciones continuarán, pero como un homenaje para él.
Mucha gente, incluyendo a parte de la producción, todavía ni siquiera se enteró de la trágica noticia, debido a las fiestas (Día de Acción de Gracias), pero es prácticamente un hecho que las filmaciones continuarán adelante en su honor, confirmó una fuente cercana al elenco de la película al portal especializado Hollywood Life.
Una vez que la gente vuelva a trabajar el lunes, deberemos tener varias reuniones, agregó la fuente, confirmando que la producción de la cinta deberá reformular el guión y las grabaciones, que se encontraban en proceso, por lo que ocurrirá algo similar a lo que pasó tras la muerte de Heath Ledger, quien dejó inconcluso El imaginario del Doctor Parnassus.
La primera entrega se la serie se estrenó en 2001, a la que siguieron Más rápido más furioso (2003), Rápido y furioso: Reto Tokio(2006), Rápido y furioso 4 (2009), Rápidos y Furiosos: 5in Control (2011) y Rápido y Furioso 6 (2013).










