La sociedad hoy no avala, en su mayor parte, el retorno de la Argentina al déficit fiscal. Si un candidato en un año, en la previa de las presidenciales de octubre, se lanzara a prometer aumento del gasto público, y romper con equilibrio de las cuentas públicas, seguramente no tendrá chance de ganar o al menos de ingresar en un balotaje. Da la sensación que está encarnado en la sociedad el superávit fiscal. Es uno de los grandes logros de Javier Milei.

Ya en el Argentina Week de marzo en Nueva York, los 10 gobernadores que asistieron defendieron el balance fiscal. En la lista había mandatarios de todos los colores. El RIGI y el superávit, los intocables en el discurso político. Hace recordar, ojalá que no tenga el mismo destino, (“anulo mufa” como podría decirse en cábala mundialista), a lo que sucedía con la Convertibilidad en las elecciones de 1995 y 1999. El que hablaba en contra del “1 a 1” era un cadáver político.

Gobernadores de distintos espacios políticos participaron del Argentina Week en Nueva York y coincidieron en la defensa del equilibrio fiscal y la promoción de inversiones.

En El Cronista Stream, Sebastián Davidosky -quien conduce junto a Cata de Elía el programa “Cuentas Claras”- acuñó la sigla “PCEF” para definir al peronismo con equilibrio fiscal. Podría simplificarse la sigla al “PEF”. La primera duda sobre el “PEF” es si buscará el equilibrio reduciendo el gasto público y no aumentando impuestos.

La intención de Milei siempre fue la de un loop que vaya reduciendo gasto e impuestos de la mano del crecimiento. ¿Hará eso el PEF o buscará el equilibrio subiendo retenciones o con impuesto a ricos? Es bien diferente. Ayer Luis Caputo en el cierre del IAE Summit habló de la falta de credibilidad de los que defienden el superávit fiscal. “Sólo Javier Milei es capaz de soportar las presiones del dia día” dijo.

Final abierto.