La dicotomía constante de la Argentina no llegó con la grieta política. Campo o industria son dos sectores productivos que siempre se miraron de reojo.

El campo dice por lo bajo que le sacan plata para subsidiar al resto de la Argentina, incluso a las industrias que reciben subsidios para poder seguir en pie. El sector industrial se defiende argumentando que el país de 'ricos' que quiere el campo no existe y que el tejido formado por las empresas que fabrican bienes le da trabajo a millones de argentinos que de lo contrario, se sumarían a una desocupación más que alarmante, como la actual.

La actualidad de la economía argentina no se da no sólo por la crisis de la pandemia, sino también por la deuda (abultada durante el gobierno de Mauricio Macri) sumada a la desconfianza en la moneda y en el propio país. La desconfianza tiene que ver entre otras cosas con la importante historia de defaults sobre las espaldas del país a lo que se suman los cambios de reglas de juego.

Sin embargo, ante este oscuro panorama, el Gobierno logró respiro este año gracias al precio de las commodities. Los valores de los cereales y de la soja se dispararon y eso generó una abultada entrada de dólares al país. Ayer, la Cámara de la Industria Aceitera de Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), entidades que representan el 48% de las exportaciones del país, informaron que las empresas del rubro liquidaron durante el mes de junio 3358,4 millones de dólares, cifra que representa un aumento de 43,2%.

La agencia Reuters detalló que el ingreso de divisas de la agroexportación en los primeros seis meses del año sumaron 16.659,74 millones de dólares, récord para el mismo período en los últimos 18 años.

Desde Ciara/CEC acotaron que la cifra de junio resultó la más alta en las estadísticas de los últimos 19 años, excepto para 2018. Sin embargo, representó una baja del 5,2% con respecto a mayo.

Al mismo tiempo, el BCRA frena todas las importaciones posibles que no tengan que ver con bienes para producir en el país. Sí deja entrar los elementales para seguir la rueda productiva. Pero el cepo importador y también el cepo exportador de giros a casas matrices, sigue. Es decir, lo que trata de hacer el BCRA es que los dólares que entran no se vayan. De esta forma, tiene un colchón para responder antes los vaivenes del mercado ¿Es la fórmula? Tal vez no es la mejor, ¿pero qué sería de las reservas si se libera el cepo y la posibilidad de girar divisas de forma libre?

La inflación es otro capítulo. Lo proyectado para el año es casi imposible de cumplir. Sólo un milagro puede hacer que los precios suban sólo 29% en el año. Más teniendo en cuenta que la reapertura de paritarias le está poniendo un piso/techo a la inflación anual. En definitiva, 45% suena, a esta altura, más creíble que 29%.