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Mona Lisa y el Tano Pasman
Mauricio Macri reapareció públicamente. El líder del PRO asistió a una gala benéfica organizada por la ONG Hacemos! que encabeza María Eugenia Vidal. Cientos de personas hicieron donaciones para mejorar la educación de niños. Un clima de hermandad y solidaridad en uno de los salones principales del Hipódromo de Palermo, donde, sin embargo, emanó la tensión política.
Antes de la llegada del expresidente, acudió Jorge Macri. El jefe de Gobierno porteño fue una de las figuras en el inicio del evento, donde se mostró colaborativo con la consigna. Como presente se llevó un libro infantil para Vito, su hijo de seis meses: “Mona Lisa y El Libro de la Selva”, un cuento en el que la protagonista atraviesa las páginas de la historia que está leyendo y se adentra en la ficción.
Lo que no fue ficción fue la retirada del jefe de Gobierno porteño, quien no esperó el arribo de su primo, en una nueva señal de una división que crece y abre muchos interrogantes para el 2027. En la antesala de la entrada del exmandatario, se lo vio a Enrique Sacco. El periodista y esposo de la exgobernadora se lo vio activo. Rastreó a hinchas de Independiente en el salón. Cree que repuntará en las encuestas para ser presidente del Rojo, aunque crecen las versiones sobre una alianza con Gaudio.
También sobresalió la presencia de Emmanuel Ferrario. El legislador nació políticamente en el PRO pero actualmente es un alfil de Horacio Rodríguez Larreta, quien dejó el partido amarillo y coquetea con el peronismo en la Ciudad.
Instantes previos al desembarco de Mauricio, se subió al escenario José Chatruc. El futbolista e ídolo racinguista, de buen vínculo con el macrismo y Milei, empezó a palpitar el clímax de la noche. Lo hizo junto al “Tano” Pasman, que busca destronar al Mago Sin Dientes. No sería justo. Cuando saltó a la fama por River en 2011, cuestionaba públicamente al por entonces alcalde. Todo pasa, diría Grondona.
Llegó Macri y el auditorio lo ovacionó. Lo recibió Vidal con casi todos los integrantes de su gabinete en la Provincia de Buenos Aires. Era casi Volver al Futuro, pero con nostalgia.
Desde el Far West
No alcanzaba ir a La Rural en elegante sport. Había que asistir con indumentaria de cowboy. Vaqueros, camisas cuadros, botas texanas, camperas de cuero y sombreros de ala ancha. En lo posible cinturones de cuero con grandes hebillas, aunque nadie pudo empardar a Peter Lamelas. El embajador estadounidense humilló a todos con un cinto con la imagen de Trump besando su bandera con los 50 estados.
La embajada organizó un rodeo en la pista central de Palermo, en una atmosfera que podía confundir a más de uno con haberse teletransportado a Fort Worth. La actividad combinó exhibiciones de destreza ecuestre y acrobacias sobre caballos. A los presentes les ofrecieron probar con algunos de los equinos. No se animó Lilia Lemoine. La diputada oficialista llegó con un apósito en su rostro y aludió haber tenido problemas semanas atrás con una yegua “que no estaba domesticada” y se rehusó a ser domada por la libertaria. Paradojas.
Pero la maquilladora del presidente no fue la única. Concurrieron varios legisladores violetas y funcionarios del Gobierno, pero pocos respetaron el código de vestimenta como si lo hizo la diputada Juliana Santillán que se puso un gorro negro digno del Lejano Oeste.
Fátima Flórez apareció caracterizada como Dolly Parton y cantó “Jolene” en el cierre del colorido show. No está claro si todos los invitados VIP se percataron de la gran performance de la exprimera dama. Había muy buenos precios (en pesos) para comprar cerveza y vino. Estaban más contentos que de costumbre.
Un puma
Un respiro para la diplomacia. Tras dos jornadas de reuniones, los cancilleres del G20 fueron invitados por Marco Rubio para ver un partido de fútbol americano en un imponente e inolvidable estadio en Atlanta. Se trata del mismo reducto donde la Scaloneta derrotó a Egipto y a Inglaterra, por lo que lo habrá movilizado a Pablo Quirno.
El apasionante encuentro enfrentaba a los Florida Gators y los Georgia Bulldogs, un clásico para la máxima división universitaria. El secretario de Estado de EE.UU. es simpatizante de los caimanes. De hecho, su hijo Anthony juega en ese equipo, razón por la cual el ministro no tenía mucha opción.
El argentino disfrutó del cotejo y hasta tomó la ovalada. Es más chica que la pelota de rugby. El economista lo sabe bien. Observó muchos años a sus hijos en Newman y es un amante de Los Pumas. Se lo vio sonriente en su foto con Rubio y algunos pares aliados. Se desconoce cuál fue su semblante cuando el jefe de la diplomacia americana vio el partido al lado de Ed Miliband, secretario de Relaciones Exteriores del Reino Unido. La noche de Halloween terminó siendo de terror para Rubio: sus Gators perdieron 27-8 y marchan décimos.