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Unos 600 mil espectadores presenciaron la exhibición en un circuito montado en los bosques de Palermo. “La alegría que hoy nos dio a todos Franco solo es comparable con las grandes celebraciones de la historia argentina. Fue una gran oportunidad para mostrarle al mundo la pasión que tenemos por los fierros y la capacidad de la Ciudad para organizar eventos de este tipo”, expresó el Jefe de Gobierno, Jorge Macri.

Y completó: “Ya tenemos confirmado el MotoGP para el año que viene y queremos ir por más: que el sueño de la F1 en el Autódromo se haga realidad en poco tiempo”.

El 12 de abril de 1998 se corrió la última carrera de F1 en Buenos Aires. Actualmente, en el autódromo municipal Oscar y Juan Gálvez está en curso un ambicioso plan de obras (12 meses), para su renovación integral acorde a los estándares internacionales.

Una organización sincronizada

Fabián Turnes, secretario de Deportes de la Ciudad, comentó que las conversaciones con el equipo de Colapinto para esta exhibición comenzaron hace 5 meses. “Esto sirvió para mostrar la ciudad al exterior y darle la posibilidad a Franco, que se fue desde muy chiquito del país, de estar cerca de la gente que lo sigue cada vez que le toca correr”, destacó el funcionario.

Durante más de 4 horas, miles de fans se mostraron felices de verlo conducir en sus tres salidas y poder saludarlo a lo largo de más de 15 cuadras. Uno de los responsables de Alpine, el italiano Luca Mazzoco, en diálogo con ESPN precisó: “Este evento se armó con marketing, comercial y los integrantes del equipo de exhibiciones (12 en total). Cuando se empezó a hablar de este road show vinieron acá para ver el lugar, analizar la seguridad. Y después de eso comienza toda la máquina de organización, que en un equipo de F1 es una máquina militar. Nada queda al azar".

Y apuntó: “El Lotus (E20 motor Renault V8, versión 2012, utilizado por Franco en esta ocasión) finalmente llegó en avión porque no había tiempo para traerlo en barco. También se usa barco cuando hay tiempo”.

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La Flecha de Plata

Franco también salió a dar una vuelta con la famosa “Flecha de Plata”, portando una bandera argentina y saludando al público.

Una réplica del aerodinámico modelo Mercedes Benz W196, de color gris claro, histórico monoplaza bajo la conducción del legendario Juan Manuel Fangio, logrando el campeonato mundial en 1954 y 1955.

Inicios difíciles y costos elevados

Eduardo “Cacho” Gonzalez Rouco, pionero en trasmisiones de automovilismo deportivo, recordó sus inicios: “Franco corría en karting, partió de muy chico y le tocó vivir solo en España (14 años), con la ayuda económica de sus padres. Allí triunfó en la Fórmula 4 y se relacionó con Fernando Alonso. Luego pasó a la F3 e hizo algunas carreras en F2.

Como suele ocurrir con los mejores, enseguida lo testearon para Fórmula 1. Williams lo convocó para pruebas en Silverston (Inglaterra) que resultaron muy satisfactorias. Corrió las últimas 5 carreras para esa escudería sin tener contrato asegurado. Tiempo más tarde apareció la propuesta de Alpine”. Y acota: “No hay punto de comparación con la época de Fangio o Froilan Gonzalez (década de los 50), quienes se sentaban a los autos sin protección alguna y con un pequeño casco.

Hoy el piloto trabaja básicamente sobre el volante, es impresionante porque tiene todos los detalles en modo electrónico. Además, se entrena mucho en los simuladores y durante la carrera, desde los boxes se reciben todo tipo de instrucciones para solucionar problemas, algo impensado en el pasado”.

En tanto, David Coulthard, expiloto de F1 (1994/2008) con 13 Grandes Premios ganados (Williams, McLaren y Red Bull), recordó su experiencia en el podcast Up To Speed: “Si tienes suerte, entonces son unos 8 millones de libras (unos u$s 10,8 millones) para financiar desde el karting hasta estar en posición de estar listo para la Fórmula 1″. Y agregó: “Se trata de un deporte caro y, por lo tanto, algunos grandes talentos nunca pasarán del karting porque no tienen la financiación”.

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Naomi Schiff, excompetidora de la W Series y actual comentarista de Sky Sports, dio su opinión al respecto: “Me entristece que estos pilotos increíbles sean -en su mayoría- hijos de millonarios y multimillonarios, y los demás son todos hijos de ex pilotos de F1. Hay unos pocos, como Esteban Ocon y Pierre Gasly, Lewis (Hamilton), por supuesto, Fernando (Alonso), que vienen de una generación diferente, que han tenido un camino distinto.

Tiempo atrás, el propio Franco comentó sobre su experiencia europea: “En Latinoamérica estamos lejos de donde es necesario estar para llegar a la Fórmula 1, tenés que estar en Europa, no es fácil, siendo argentino y estando lejos es muy difícil”. Y añadió: “Los que están en Europa están con su familia y los de Argentina se cocinan arroz con la pava eléctrica. Eso es lo positivo de ser argentino, de crecer en un país donde las cosas no son fáciles.

Un sueño que inspira y crea esperanza

Dentro del universo “Colapinto” abundan niños, adolescentes, padres y abuelos, uniendo a diferentes generaciones. Se percibe un clima de emociones verdaderas desde uno y otro lado de la grilla de partida.

Desde la consagración de la Selección Nacional en el Mundial FIFA 2022, no se veía en Buenos Aires un evento de alegrías compartidas por cientos de miles fans.

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Entrevistado por ESPN, el extenista Diego Schwartzman dijo: “Franco tiene un carisma espectacular, no se trabaja, es natural. Los resultados y para quién corre pasa a segundo plano. Es lo que se ve en las calles, lo generó él. Creo que había locura por el automovilismo en el país, pero él la volvió a despertar. Está trayendo gente que no es del rubro. Ojalá que ayude a traer la Fórmula 1 al país”.

Franco ya se despidió de Buenos Aires, visiblemente conmovido por el cariño de la multitud que lo acompañó: “Ojalá que lo hayan disfrutado, me quedo sin palabras, realmente cumplí mi sueño. Nos merecemos volver a la Fórmula 1. Estoy feliz con la gente que estuvo hoy, estoy muy agradecido”.

Por estas horas está cumpliendo 23 años, pero no tendrá descanso. El próximo fin de semana lo espera un nuevo desafío en Miami. Una modificación reglamentaria en la “Era híbrida” de motores habrá de exigirle máxima concentración y una rápida adaptación en pista.

Su ejemplo de perseverancia nos hace recordar a Nelson Mandela (1918/2013), Premio Nobel de la Paz (1993): “El deporte tiene el poder de cambiar el mundo, de inspirar, de unir a la gente. Le habla a la juventud en un idioma que comprenden. El deporte puede crear esperanza donde antes sólo había desesperación”.