El nuevo escenario

Cinco lecciones que puede tomar Milei del experimento de la convertibilidad

El académico de la George Washington University y ex funcionario del Banco Mundial propone un curso de acción para el nuevo gobierno a partir de la experiencia de la Convertibilidad.

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Luego de la elección de Javier Milei como Presidente de la Argentina ahora viene la difícil tarea de transformar la suerte económica del país. A pesar de la retórica electoral, resulta difícil dolarizar la economía con una inflación galopante debido a la falta de reservas, casi todas comprometidas con  el FMI.

Una solución intermedia podría ser una variante del esquema de caja de conversión similar a la convertibilidad de la Argentina de los años '90. Por supuesto, esa época terminó en un fracaso y, justificadamente, dejó a la mayoría de los ciudadanos argentinos con malos recuerdos con un final que incluyó el corralito, que injusta y cruelmente confiscó el ahorro nacional.

Dicho esto, la nueva administración podría considerar una versión de la caja de conversión si, por ejemplo, fuera capaz de obtener un préstamo del Tesoro de los Estados Unidos para cubrir por lo menos el M1 y después de promulgar nuevas disposiciones para impedir su abuso.

Cinco reformas

Propongo cinco reformas fundamentales basadas en las lecciones aprendidas de la década de los noventa.

La primera sería una prohibición de que el Banco Central tome préstamos del sector bancario nacional para prestárselos al gobierno federal. El BCRA podría convertirse en una institución con funciones de prestamista de última instancia; sin embargo, estaría estrictamente prohibido financiar los déficits fiscales por la puerta trasera.

La segunda reforma sería una prohibición constitucional de endeudamiento externo por encima de un límite máximo. El despilfarro de préstamos externos fue un error tanto de los años de Domingo Cavallo como del gobierno de Mauricio Macri, y condujo a reprogramaciones de deuda en 2005 y nuevamente en 2020. Este límite debería eliminar la tentación de financiar los déficit fiscales con fondos extranjeros prestados.

La tercera área de reforma implica la promulgación de una regla fiscal estricta, algo que el presidente electo Javier Milei debería abrazar de buena gana. Los detalles sobre cómo aumentar la recaudación fiscal y corregir los abusos fiscales así como cómo reducir los subsidios y orientarlos mejor deberían quedar en manos del Gobierno y las acciones legislativas.

Cuarto, el Gobierno necesita reformar los principios de reparto de ingresos, ya que el sistema de coparticipación tal como está diseñado actualmente es defectuoso; es una gran transferencia fiscal que no está basado en desempeño ni acompañada de suficientes esfuerzos tributarios provinciales.

Quinto, los fundamentos del peronismo se basan en un conjunto excesivamente generoso de leyes laborales que dificultan crear nuevos empleos en el sector formal y, al mismo tiempo, separar los aumentos salariales de las ganancias de productividad. En un mundo con hiperinflación, la reforma laboral es un desafío importante; sin embargo, con una caja de conversión, se puede controlar la inflación y promover nuevos principios laborales que puedan ayudar a crear nuevos empleos proporcionando protección limitada de algunos beneficios pasados.

La agenda política

Es evidente que la importante agenda política esbozada requerirá esfuerzos políticos sin precedentes. Sin embargo, puede ofrecer una posible vía para pasar de la retórica electoral a la ejecución de políticas.

Se debe reconocer que la viabilidad de cualquier régimen de tipo de cambio fijo depende, en primer lugar, de la credibilidad fiscal; segundo, en la capacidad de atraer a nuevos inversores extranjeros directos; y tercero, en encontrar continuamente formas de mejorar la productividad, especialmente en el caso de los productos con precios sensibles a las exportaciones.

Es cierto que estas reformas son difíciles de implementar, lo que ayuda a explicar los recurrentes crisis en la medida en que los responsables de las políticoas las han eludido durante décadas.

Pero para que el presidente electo Javier Milei tenga éxito, su equipo necesitará elaborar una agenda política que aborde estos temas y al mismo tiempo actuar para detener la inflación galopante.

Si bien el diagnóstico de lo que aqueja a la Argentina es relativamente sencillo, el camino para resolverlos es estrecho y tortuoso y requerirá para su implementación grandes esfuerzos de habilidad política.

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