Febrero, tras seis meses, marca la reanudación de las revisiones del acuerdo con el FMI celebrado en abril. Sabiamente ambas partes evitaron concretar el examen de las metas en la previa de las elecciones legislativas de octubre, por el ruido innecesario que iban a imponer en mercados, economía y desde ya la política doméstica. A diferencia de anteriores exámenes, se puede decir que tras el odio, surgió el amor entre las partes lo que quedó reflejado en los contactos informales que mantuvo Luis Caputo con Kristalina Georgieva en el Foro Económico de Davos el 22 de enero.
No hay nubarrones en lo que respecta a la revisión que hará el staff del organismo en los próximos días. Hoy se hará el pago por el equivalente a u$s 878 millones contemplado en el acuerdo para lo cual ya se adquirieron al Tesoro de EE.UU. los DEG (Derechos Especiales de Giro, la unidad de cuenta del FMI) a tal fin. Nada raro: a EE.UU. le sobran los DEG, a la Argentina le faltaban.

El BCRA empezó en enero con el shopping de divisas en el mercado cambiario, acumulando sólo en el primer mes u$s 1100 millones. Música para los técnicos del organismo que veían ese punto como el principal déficit del programa con Argentina. Históricamente la relación de la Argentina con el FMI fue de alta tensión, con escasos momentos de amor y muchos de odio visceral.
Basta repasar lo que fueron los programas en los inicios del kirchnerismo, los peligros de incumplimiento en los pagos, la cancelación de la deuda con reservas del BCRA y finalmente el programa acordado con Christine Lagarde. En la gestión de Alberto Fernández, la relación empeoró y llegó a situaciones extremas en los que el staff se tapó la nariz ante las atrocidades en materia económica de esa gestión.
En el mandato de Javier Milei, la tensión llegó con el cruce mantenido con quiera era el Director del Departamento del Hemisferio Occidental, el chileno Rodrigo Valdés. Finalmente, sucedió lo previsible: el FMI corrió a Valdés y nombró a Luis Cubbedu para timonear las negociaciones. Luego Valdés fue corrido del cargo de Director del Hemisferio Occidental e ingresó desde el 27 de octubre de 2025, Nigel Chalk, economista británico.
Con el Presupuesto 2026 aprobado, superávit primario y financiero, el BCRA comprando dólares y prudencia monetaria, no hay lugar para discusiones importantes con el FMI. Quien hizo mucho para mejorar las relaciones fue José Luis Daza, mano derecha del ministro Caputo. El 2026 contempla pagos al FMI por u$s 4500 millones y desembolsos por u$s 1400 millones. Lo normal es que con el paso de los años, la deuda con el FMI se vaya sustituyendo por deuda con los mercados, un paso más hacia la normalidad económica. Pero seguramente pasarán varios años hasta que ello suceda.
Lo importante es que reina el amor.
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