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Modelo ESCO, una oportunidad frente a la actualización de tarifas

ANTONIO M. MARCOS CEO de Sinergeia

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Modelo ESCO, una oportunidad frente a la actualización de tarifas

El modelo de eficiencia energética denominado ESCO (Energy Services Companies) está en etapa de desarrollo acelerado en buena parte de los mercados internacionales como Alemania, España, Canadá y Estados Unidos.

En España, por ejemplo, hay unas 80 empresas basadas en este modelo, en la Unión Europea unas 700, e igual cantidad en los Estados Unidos, mientras que en China, donde el crecimiento de este tipo de empresas ha sido exponencial, ya se registran más de 800.

Frente a este escenario Argentina está dando los primeros pasos. Así es como bajo esta denominación se engloban las iniciativas impulsadas por las Empresas de Servicios Energéticos que se dedican a desarrollar, instalar y financiar proyectos de eficiencia energética con el objetivo de reducir los costos operativos y de mantenimiento de un amplio universo de compañías privadas y organismos públicos.

Con esta modalidad absolutamente innovadora, la ESCO es la que asume los riesgos técnicos y económicos asociados al proyecto. Básicamente el sistema opera de la siguiente forma: luego de la etapa de diagnóstico en la que surgen las oportunidades, se plantea el desarrollo e implementación de las soluciones que son financiadas por la ESCO. En la etapa siguiente los ahorros son compartidos entre el usuario y la ESCO, que tiene el rol de operador de las soluciones para la recuperación de la inversión. Finalmente, dentro de lo estipulado en el contrato, los beneficios pasan a ser absorbidos por el usuario quien toma a su cargo la gestión integral de la operación.

En Argentina hay que considerar dos vectores críticos. Por un lado la necesaria actualización de tarifas impulsada por el Gobierno para reducir el déficit fiscal y que apuntala a que paulatinamente se reflejen los costos reales del sistema energético. Y, por otro, la creciente conciencia social que se va instalando en forma proporcional con la readecuación de los cuadros tarifarios, lo cual impacta en la toma de decisiones de quienes se encuentran a la cabeza de las compañías industriales y comerciales, los municipios, los organismos públicos, los centros de salud y hasta en los edificios de propiedad horizontal.

En el caso de los organismos públicos, todo paso que se pueda dar en la materia, permitiría liberar fondos para ser destinados a cuestiones prioritarias y propias del Estado, tales como la atención en materia de salud, seguridad y educación.

Como ejemplo cercano se puede considerar el alcance del programa ‘Gestiona Energía’, implementado en Chile a partir del cual cada servicio público de ese país debe designar profesionales para capacitarse en gestión de energía y reportar sus consumos para luego planificar, junto al Ministerio de Energía, una estrategia de eficiencia energética

apuntando a que el gasto del Estado destinado al pago de servicios energéticos, disminuya entre un 5% y un 15% en los próximos años, tomando sólo el gobierno central.

Precisamente como muestra de una medida orientadora que avala la política de Estado, uno de los primeros pasos dados ha sido la aplicación en la propia sede del ministerio.

No se trata entonces sólo de una cuestión puramente económica, apuntando a que el modelo se vaya desarrollando proactivamente por el impulso de los incrementos de tarifas. También hay que tener una mirada complementaria por el factor medioambiental que, a través de la conciencia social, hace que sea necesario considerar factores clave como la reducción de emisiones de CO2.

Es evidente que Argentina necesita que el modelo ESCO se consolide y, sobre todo, que se desarrolle de forma suficientemente profesional.

En la visión de los expertos y científicos, en los próximos 25 años se espera que para un aumento del 100% en el PBI mundial sólo será necesario aumentar un 37% el aporte energético. En Argentina, debido a las ineficiencias históricas y estructurales, la relación actual es de proporcionalidad, por lo que para lograr un aumento de una unidad de PBI se está necesitando un incremento equivalente de energía.

En pocas palabras: existe una gran oportunidad en el país. Un monumental margen del 66% de mejora con respecto al resto del mundo. Es el desafío.

 

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