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La inequidad del reparto deja al Conurbano sin fondo de reparación

"Hay que dejar de confundir federalismo con tirar del mantel y decir ‘sálvese quien pueda’. No hay país posible si con una distribución inequitativa juntamos a 40% de los pobres en el conurbano". La frase, surgida de un alto funcionario de la provincia de Buenos Aires, grafica la pelea judicial que hoy encarna el distrito más extenso y que concentra la mayor población del país con el resto de las jurisdicciones. 

El Fondo de Reparación Histórica del Conurbano Bonaerense se creó en 1992 con el 10% de la recaudación del Impuesto a las Ganancias para que Eduardo Duhalde aceptara la candidatura a gobernador de esa provincia. Pero aquel monto, que en tiempos de convertibilidad alcanzaba para realizar obras y atender programas sociales, se encontró en 1995 con un techo fijado en los $ 650 millones por la ley 24.621, que también estableció repartir el excedente entre el resto de las provincias. Desde entonces, devaluaciones e inflación mediante, inició una transformación que lo alejó de su destino inicial y creó una paradoja: hoy, el Fondo del Conurbano no beneficia a los bonaerenses. Por el contrario, es el distrito que menos dinero percibe por ese concepto, a excepción de la Ciudad de Buenos Aires, que nunca fue considerada para el reparto ya que por entonces no gozaba de su autonomía. Cuando se originó, el 100% del Fondo era destinado a la provincia de Buenos Aires. Este año, recibirá sólo el 1,2% de los $ 54.255 millones que se repartirán y la porción continuará achicándose en la medida en que se mantenga vigente el tope dispuesto, lo que ya le ha restado cerca de 3 puntos de la Coparticipación total.

Los $ 650 millones representan una cifra 10 veces menor a la que reciben Córdoba o Santa Fe. Inclusive es inferior a la de Tierra del Fuego y representa apenas $ 40 por habitante, contra los $ 4000 promedio del resto de las provincias que se quedan con el excedente, pese a que los bonaerenses generan un 37% de la recaudación nacional.

Los gobernadores tienen en claro que el hecho implica una situación de inequidad, sin embargo no están dispuestos a resignar partidas, sobre todo en tiempos complicados para la economía. Pero por la misma razón, también temen que, así como la Corte Suprema falló a su favor para que la Nación les devuelva el 15% retenido para la financiación de la Anses, esta vez la sentencia les cueste miles de millones. Por ello, reclaman que el debate se de en ámbitos legislativos, donde cuentan con números a favor, y no en los pasillos de Tribunales. La discusión tendrá una resolución recién cuando pase el tiempo de las urnas y se sumará al debate por la reforma fiscal y una nueva ley de Coparticipación. Parte de la eterna puja distributiva en un país donde los recursos no abundan.

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