

Un requerimiento de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) puede llegar en cualquier momento y suele encender las alarmas en empresas y trabajadores independientes. Aunque muchas personas lo asocian de inmediato con multas, muchas veces suele tratarse de un proceso de verificación originado por inconsistencias detectadas en la información tributaria.
De acuerdo con el gerente de Impuestos y Servicios Legales de la firma Crowe, John Helbert Ayala, citado por El Tiempo, la autoridad fiscal no se basa en explicaciones verbales sino en pruebas documentales. Si un negocio no logra demostrar con soportes claros cómo factura, recibe pagos y registra sus operaciones, la revisión puede extenderse y volverse costosa en tiempo y recursos.
Hoy, gran parte de estos procesos se activa por cruces automáticos de datos entre facturación electrónica, movimientos bancarios, contabilidad e información reportada por terceros. Cuando esas fuentes no coinciden, el sistema genera alertas que derivan en solicitudes formales de información.
Responder de forma ordenada y dentro de los plazos es crucial para evitar que una simple verificación escale a un problema mayor.
¿Qué hacer en los primeros minutos tras recibir el requerimiento?
El primer paso es leer con detalle el documento para identificar qué solicita exactamente la DIAN, en qué plazo debe responderse y por qué medio. Actuar sin comprender el alcance del requerimiento puede provocar errores o envíos incompletos.
El experto Ayala recomiendan designar un vocero único, normalmente el representante legal o el propietario, junto con un responsable técnico como el contador. Centralizar la comunicación evita versiones contradictorias y facilita el seguimiento del proceso.

Si la información no está organizada, conviene crear de inmediato una carpeta, ya sea digital o física, con ventas, compras, extractos bancarios, nómina y soportes contables ordenados por periodos. La desorganización es una de las principales causas de retrasos.
Otro punto fundamental es verificar que coincidan tres elementos clave: lo facturado, el dinero efectivamente recibido y los registros contables. Cuando estos datos cuadran, la respuesta suele ser más sencilla y sólida.
En qué casos se pueden generar alertas fiscales
Una de las inconsistencias más comunes es recibir pagos y emitir la factura en fechas distintas. En los sistemas de control automatizado, ese desfase puede interpretarse como irregularidad.
La DIAN también contrasta los ingresos declarados con los movimientos bancarios y exige soportes claros de compras, pagos a proveedores y conciliaciones. La falta de documentación puede derivar en nuevas solicitudes o ampliaciones del proceso.
La nómina electrónica es otro frente de revisión frecuente. No basta con pagar salarios: la información reportada debe reflejar correctamente incapacidades, licencias, horas extra y cualquier novedad laboral. Asimismo, los reportes de información a terceros deben coincidir con los datos declarados por otras empresas.
Documentos básicos que conviene tener listos
Contar con un archivo ordenado permite responder con rapidez y transmite control sobre la operación del negocio. Entre los documentos que suelen solicitarse se encuentran:
- RUT actualizado
- Reportes de facturación y ventas con sus soportes
- Extractos bancarios y conciliaciones
- Registros contables o balances de prueba
- Soportes de compras y notas crédito justificadas
- Información de nómina electrónica y sus novedades
- Contratos o acuerdos relevantes que expliquen la actividad económica

Cuando la empresa maneja más efectivo, es importante demostrar su trazabilidad mediante arqueos de caja, consignaciones y registros claros. Separar las finanzas personales de las empresariales también ayuda a evitar confusiones durante la revisión.












