La inflación en Colombia vuelve a ubicarse en el centro del debate en medio de un contexto desafiante, impulsado tanto por variables internas como externas. El aumento del salario mínimo para 2026 aparece como uno de los factores que presionan los costos en distintos sectores productivos.
Expertos advierten que, aunque no se prevé un escenario descontrolado, sí se espera un repunte significativo en los precios, especialmente en alimentos. Este comportamiento responde a una combinación de factores como el clima, los costos de producción y decisiones dentro de la cadena agrícola.
Desde el frente interno, el impacto del salario mínimo ya se siente. Jorge Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, explicó que el ajuste implicó un aumento cercano al 23% en los costos laborales, lo que afecta principalmente a pequeñas y medianas empresas.
El salario mínimo y las tasas presionan la economía
Camilo Herrera, fundador de Raddar, aseguró a Portafolio que este fenómeno está influyendo directamente en la dinámica inflacionaria. “Colombia está en un ascenso de la inflación causado mayormente por el aumento del salario mínimo”, señaló, al tiempo que estimó que el indicador podría superar el 6,5% en el año.
No obstante, el mismo analista descartó un escenario extremo y precisó: “No creo que nadie esté viendo en este momento una inflación que supere el 8% en Colombia, en el peor escenario”. Esta visión coincide con otros expertos que prevén un aumento moderado, pero no fuera de control.
Crisis energética y tensiones globales elevan los costos
A este escenario se suman factores internacionales como las tensiones en Medio Oriente, que han impactado los precios del petróleo y del gas. Andrés Valencia advirtió que situaciones como las que se viven en el Estrecho de Ormuz podrían encarecer insumos clave para el agro.
“Eso va a afectar el comportamiento del precio del gas, del petróleo y por lo tanto de los fertilizantes como la urea”, explicó, subrayando el efecto directo sobre la producción agrícola y, en consecuencia, sobre el consumidor final.
Elecciones y deuda elevan la incertidumbre económica
El segundo trimestre también estará marcado por el calendario electoral. La primera vuelta presidencial se realizará el 31 de mayo y la segunda el 21 de junio, lo que añade presión sobre los mercados y las decisiones de inversión.
Lorena Gutiérrez, decana de la Universidad de San Buenaventura, explicó que el país enfrenta una combinación de riesgos: inflación persistente, tasas altas y una economía que crece, pero con limitaciones. “El país no está detenido, pero tampoco tiene mucho colchón”, afirmó.
A esto se suma el nivel de endeudamiento, que se proyecta en 58,7% del PIB para 2026, junto con tasas de interés elevadas. Este contexto, combinado con la incertidumbre política, podría traducirse en mayor cautela por parte de inversionistas y un impacto directo en el costo del crédito para los colombianos.