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Un hombre falleció en Italia sin dejar cónyuge, hijos ni parientes conocidos. Diecisiete años después, un tribunal resolvió que toda su herencia pasara de forma definitiva al Estado italiano.

El caso, resuelto por el Tribunal de Módena, puso el foco sobre un fenómeno silencioso pero millonario: las “herencias vacantes”, esos patrimonios que quedan sin dueño cuando nadie los reclama. En Italia ya rondan los 8.000 millones de euros.

Diecisiete años sin que nadie reclamara la herencia

El difunto había muerto en marzo de 2009 en la provincia de Reggio Emilia, mientras que sus propiedades se ubicaban en la provincia de Módena. Durante años, nadie inició la sucesión: ni herederos nombrados en un testamento ni familiares con derecho a reclamar.

Por eso el tribunal declaró extinguida la custodia provisional de los bienes —la etapa en la que el Estado los administra mientras aparece un titular— y confirmó su traspaso automático. El motivo: había prescrito el derecho a aceptar la herencia de todos los posibles herederos.

Tras la muerte de un hombre, un tribunal resolvió que toda su herencia pasara de forma definitiva al Estado italiano.Imagen creada con ChatGPT

Qué dice la ley italiana y cuánto dinero mueve

La norma aplicada es el artículo 586 del Código Civil italiano. Establece que, si no existen herederos —incluidos los parientes hasta el sexto grado— ni un testamento válido, el patrimonio pasa al Estado de forma automática, sin necesidad de aceptación y sin posibilidad de renuncia.

El traspaso, eso sí, no es inmediato. El derecho a aceptar una herencia prescribe, por lo general, a los diez años desde el fallecimiento. Recién cumplido ese plazo, el Estado se queda de manera definitiva con el dinero y los inmuebles.

  • 8.000 millones de euros es el valor estimado de las herencias sin dueño en Italia en la actualidad
  • Podrían trepar hasta 20.800 millones en 2030
  • Y llegar a 88.100 millones en 2040, según la proyección de la Fondazione Cariplo

El avance se explica por dos factores combinados: el envejecimiento de la población y la escasa costumbre de testar. Según datos oficiales citados en ese estudio, apenas el 12% de los italianos deja un testamento, en su mayoría personas mayores de 70 años. A eso se suma la reducción de las redes familiares: cada vez más gente llega a la vejez sin hijos ni parientes cercanos.

Cómo evitar que todo termine en manos del Estado

La propia ley ofrece la salida. Con un testamento válido, una persona sin herederos puede destinar sus bienes a una fundación, una entidad benéfica o una asociación sin ánimo de lucro, en lugar de dejar que el patrimonio caiga por defecto en las arcas públicas.

Sin ese documento, y una vez vencidos los plazos legales, el traspaso al Estado se vuelve la regla.