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El actor canadiense Ryan Reynolds, reconocido mundialmente por su papel como Deadpool, llamó la atención en Colombia tras aparecer en redes sociales con la camiseta del Internacional de Bogotá, club del que forma parte como inversionista. El video publicado en su cuenta oficial de Instagram despertó interés tanto en el ámbito deportivo como en el mediático, al confirmar su vínculo con el fútbol colombiano.

Lejos de tratarse de una simple acción publicitaria, la publicación dejó entrever un vínculo más profundo. El tono humorístico del video, fiel al estilo del actor, contrastó con el fuerte impacto que generó en Colombia, donde el nombre de Reynolds comenzó a asociarse rápidamente con el fútbol local.

El clip, acompañado por un mensaje irónico sobre los regalos recibidos fuera de fecha, abrió la puerta a una historia que mezcla inversión extranjera, estrategia deportiva y figuras de Hollywood. Sin embargo, el verdadero alcance de su participación no se entiende del todo hasta revisar los detalles que surgieron después.

Ryan Reynolds y la compra del Internacional de Bogotá

La presencia de Ryan Reynolds como copropietario del Internacional de Bogotá se explica por la adquisición del club por parte de un grupo inversor estadounidense. Según información publicada por el diario La República, el consorcio está liderado por los empresarios Al Tylis y Sam Porter, conocidos por sus inversiones en el deporte profesional.

Reynolds forma parte de este grupo como inversionista, replicando un modelo que ya aplicó en otros proyectos deportivos. Aunque no se revelaron cifras oficiales, sí se confirmó que el nuevo conglomerado asumió una participación mayoritaria, con influencia directa en las decisiones estratégicas y deportivas del equipo capitalino.

El impacto mediático y deportivo del Internacional de Bogotá

La vinculación de una figura global como Ryan Reynolds generó un efecto inmediato en la visibilidad del Internacional de Bogotá. La camiseta, la bufanda y los objetos mostrados en el video se transformaron en símbolos de una etapa distinta para el club, marcada por una mayor exposición internacional.

Más allá del impacto mediático, el objetivo del nuevo grupo controlador apunta a fortalecer la estructura deportiva e institucional del equipo. La apuesta no se presenta como una revolución inmediata, sino como un proceso gradual que busca posicionar al Internacional de Bogotá dentro del fútbol colombiano con una visión empresarial de largo plazo.

La participación de Reynolds, lejos de ser solo anecdótica, funciona como un puente entre entretenimiento, negocios y deporte, una combinación que ya demostró ser efectiva en otros mercados y que ahora suma un nuevo capítulo en Colombia.