En el sur de Estados Unidos, un hallazgo inesperado llamó la atención de la comunidad científica y de los aficionados a la observación de aves. En un suburbio de San Antonio, Texas, biólogos documentaron un ejemplar extraordinario que no coincidía con ninguna especie conocida hasta el momento.
El ave presentaba una combinación poco habitual de rasgos físicos: plumas azules en el lomo y la cola, manchas blancas en las alas y una marca oscura sobre el ojo. Tras un análisis detallado, los investigadores confirmaron que se trataba de la cría híbrida natural de un arrendajo azul y un arrendajo verde, un fenómeno nunca antes registrado en vertebrados silvestres.
Con el avance de los estudios, los científicos señalaron que este tipo de cruces no es casual. La expansión de los territorios de ambas especies, impulsada por el cambio climático y la modificación de los hábitats, generó por primera vez zonas de contacto directo entre poblaciones que durante millones de años permanecieron separadas.
Cómo se produjo el hallazgo que sorprendió a los científicos
El descubrimiento comenzó cuando una vecina fotografió un pájaro extraño en el patio de su casa y compartió la imagen en redes sociales dedicadas a la observación de aves. La publicación llegó a manos de investigadores de la Universidad de Texas, quienes advirtieron que el ejemplar no coincidía con ninguna descripción conocida.
Tras varios intentos, el ave fue capturada de forma segura para realizar estudios genéticos y luego devuelta a su entorno natural. Los análisis de ADN confirmaron que era descendiente de un macho de arrendajo azul y una hembra de arrendajo verde, dos especies que se separaron de un ancestro común hace aproximadamente siete millones de años.
La expansión del arrendajo verde hacia Texas
El arrendajo verde es una especie típica de Sudamérica, Centroamérica y México, con presencia histórica limitada al extremo sur de Texas. Sin embargo, desde comienzos de los años 2000, su rango se desplazó más de 250 kilómetros hacia el norte, siguiendo el curso del Río Grande.
Especialistas en biología integrativa explicaron que el aumento de las temperaturas nocturnas y los cambios en el paisaje urbano hicieron que regiones cercanas a San Antonio resultaran más favorables para esta especie de origen tropical.
Al mismo tiempo, los arrendajos azules, comunes en el este de Estados Unidos, ampliaron su distribución hacia el oeste. Este solapamiento reciente de territorios creó las condiciones necesarias para que ambas especies interactuaran por primera vez.
Un híbrido con rasgos únicos
El ejemplar observado combinaba características de ambos padres. Del arrendajo azul heredó el color intenso de las plumas del lomo y la cola, así como las manchas blancas en las alas. Del arrendajo verde tomó la ausencia de cresta y la marca distintiva sobre el ojo.
Además, su comportamiento también resultó llamativo: seguía bandadas de arrendajos azules e imitaba parte de sus llamados, aunque emitía sonidos típicos de la variedad verde. Esta mezcla de rasgos físicos y conductuales reforzó la hipótesis de un cruce natural reciente.
Por qué este hallazgo cambia la forma de entender la biodiversidad
Los investigadores consideran que este caso es una muestra concreta de cómo el calentamiento global y la actividad humana pueden generar interacciones ecológicas inéditas. Especies que no habían tenido contacto en millones de años ahora comparten territorio y, en algunos casos, llegan a reproducirse.
Según los expertos, este tipo de eventos podría volverse más frecuente en el futuro, a medida que las especies se vean obligadas a desplazarse en busca de condiciones ambientales adecuadas. El híbrido de arrendajo azul y verde encontrado en Texas se convirtió así en una señal clara de los cambios profundos que ya están ocurriendo en el mundo animal.