China reveló un nuevo carro de combate principal de cuarta generación, un avance que introduce cambios significativos en el poder terrestre del país. El blindado incorpora desarrollos de última generación, como una torreta no tripulada, sensores y radares avanzados, sistemas de protección activa y soluciones de realidad aumentada, con el objetivo de elevar la supervivencia y el rendimiento operativo en escenarios de combate modernos.
La presentación oficial del modelo, conocido como Type 100, evidencia un salto evolutivo frente a los tanques previamente utilizados por el Ejército Popular de Liberación. De acuerdo con los datos difundidos, el proyecto pone el foco en la automatización y en la interconexión digital de sus sistemas, lo que permite disminuir la exposición de la tripulación y mejorar la velocidad y precisión en la toma de decisiones tácticas.
Un diseño con torreta no tripulada y nuevas capacidades
A simple vista, la diferencia más notoria entre el Type 100 y los tanques chinos anteriores es su torreta no tripulada, de aspecto futurista. En ella se aloja el armamento principal, que sería un cañón de 105 milímetros, acompañado por una ametralladora coaxial y una estación de armas controlada a distancia.
Este enfoque permite que las funciones de combate se ejecuten sin la presencia directa de personal dentro de la torreta, lo que disminuye la exposición de la tripulación y abre la puerta a nuevas formas de operación en escenarios de alta intensidad.
El cambio respecto a los tanques tradicionales de China
Hasta ahora, los tanques desarrollados por China contaban con torretas tripuladas, donde se ubicaban el comandante y el artillero. El paso a una estructura no tripulada representa un cambio doctrinal y tecnológico en el diseño de blindados.
Este avance posiciona al Type 100 como un modelo experimental que refleja la intención de China de modernizar sus fuerzas terrestres y alinearlas con las tendencias que ya exploran otras potencias militares en el desarrollo de vehículos de combate de nueva generación.