

Los grandes puertos de América del Sur se transformaron en uno de los escenarios más importantes para las potencias asiáticas. En medio de inversiones multimillonarias y nuevas rutas comerciales, China y Corea del Sur avanzan con estrategias diferentes para fortalecer su presencia en el Pacífico y ganar influencia sobre el intercambio marítimo con la región.
Mientras Beijing apuesta por megaproyectos de infraestructura capaces de modificar el mapa comercial del continente, Seúl busca consolidar una presencia más técnica y enfocada en innovación, conectividad y modernización industrial. Esta competencia silenciosa se concentra especialmente en Perú, país que hoy ocupa un lugar estratégico para el comercio transpacífico.
El avance más visible corresponde al megapuerto de Chancay, desarrollado con capital chino y una inversión superior a los 1300 millones de dólares. Al mismo tiempo, Corea del Sur fortaleció su presencia alrededor del puerto del Callao, el terminal histórico más importante de Perú, donde impulsa proyectos vinculados a cooperación tecnológica, servicios logísticos y modernización marítima.
El Pacífico sudamericano se convierte en el nuevo centro de disputa comercial
La creciente competencia entre ambas potencias refleja la importancia que adquirió el corredor marítimo del Pacífico para el comercio global. China apuesta por controlar nodos logísticos estratégicos mediante infraestructura de gran escala, mientras Corea del Sur prioriza alianzas industriales y participación en sistemas portuarios ya consolidados.

En ese escenario, el puerto del Callao mantiene un esquema con múltiples operadores internacionales y una estructura más diversificada. Esto permitió la llegada de inversiones orientadas a mejorar la eficiencia y la conectividad sin depender de un único actor extranjero.
El puerto de Chancay cambia el mapa logístico regional
La construcción del puerto de Chancay representa mucho más que una obra de infraestructura. El proyecto aparece como una pieza clave para reducir tiempos de transporte marítimo entre Sudamérica y Asia, además de consolidar una nueva ruta comercial sobre el Pacífico.
Especialistas del sector consideran que la capacidad proyectada del terminal peruano podría posicionarlo entre los puertos más importantes del hemisferio sur. Con este avance, Perú se consolida como uno de los principales puntos de interés para las potencias asiáticas, en una disputa económica donde el control de los flujos comerciales y logísticos se volvió determinante para el futuro del comercio internacional.











