Colombia enfrenta un posible cambio en sus condiciones atmosféricas ante la creciente probabilidad de un evento de El Niño durante 2026. Las proyecciones indican que este fenómeno podría modificar drásticamente las lluvias y generar impactos en varios sectores clave.
El monitoreo de variables oceánicas y atmosféricas muestra señales de transición hacia un escenario más seco. Aunque el inicio del año estuvo marcado por precipitaciones, los modelos apuntan a un giro progresivo hacia condiciones de menor humedad.
En este contexto, el país podría enfrentar episodios de sequía y estrés hídrico, especialmente en regiones como la Andina y el Caribe. Esto encendió alertas por sus posibles efectos en el abastecimiento de agua y la estabilidad energética.
Un fenómeno con alta probabilidad y posibles efectos extremos
Los pronósticos coinciden en que el fenómeno tiene altas probabilidades de consolidarse en el segundo semestre. De acuerdo con el exministro Amylkar Acosta, según recogió El Tiempo, “como pocas veces, esta vez la NOAA de EE. UU. y el ECMWF de la Unión Europea coinciden en su pronóstico de una probabilidad de que se presente el fenómeno de El Niño de un 80% en el segundo semestre de este año”.
Incluso, algunos análisis internacionales advierten sobre la posibilidad de un evento de gran intensidad, con temperaturas del Pacífico por encima del promedio histórico y efectos que podrían extenderse a nivel global.
Impactos directos en agua, agricultura y economía
El desarrollo de este fenómeno podría alterar el equilibrio climático del país y afectar múltiples sectores productivos en diferentes formas:
- Reducción de lluvias en amplias zonas del territorio nacional.
- Incremento de temperaturas y mayor evaporación del agua.
- Riesgo de afectación en cultivos como café, arroz y maíz.
- Disminución en la producción de leche y fertilidad de suelos.
El exministro Andrés Valencia advirtió que “sería muy grave un fenómeno de El Niño en un escenario de inflación como el que se está teniendo para este año”, debido a su impacto en la oferta de alimentos.
Sistema energético en alerta por posible racionamiento
El sector eléctrico aparece como uno de los más vulnerables ante la reducción de lluvias y niveles de embalses:
- Déficit actual en la oferta de energía firme cercano al 2%.
- Mayor dependencia de plantas térmicas para suplir la demanda.
- Incremento en la necesidad de importar gas.
- Posible aumento en tarifas para los usuarios.
Sobre este escenario, Acosta advirtió que “en un escenario de El Niño, con niveles bajos en los embalses, el país tendría que recurrir con mayor intensidad a las plantas térmicas”. Además, expertos del sector han señalado que existe riesgo de racionamiento si se materializa un evento de gran intensidad.
Las autoridades mantienen vigilancia constante sobre la evolución del fenómeno, mientras se ajustan las proyecciones para anticipar sus efectos en los próximos meses.