

La puesta en marcha del nuevo aeropuerto Jorge Chávez en Lima marcó el inicio de una nueva etapa para la aviación peruana. Desde su inauguración en junio de 2025, la moderna terminal opera como el principal hub aéreo del país y forma parte de la estrategia de Perú para consolidarse como un centro de conexiones en Sudamérica.
El proyecto respondió a la necesidad de modernizar la infraestructura aeroportuaria de la capital. Con una inversión superior a los US$2.000 millones, una nueva terminal y una segunda pista de aterrizaje, el aeropuerto incrementó su capacidad operativa, mejoró la experiencia de los pasajeros y fortaleció la conectividad internacional.
Infraestructura y capacidades clave para impulsar el desarrollo
La terminal cuenta con una superficie de aproximadamente 270.000 metros cuadrados y 46 puertas de embarque, lo que permite atender un volumen considerablemente mayor de pasajeros que la antigua infraestructura.
Además, la incorporación de una segunda pista de aterrizaje incrementó la capacidad de operaciones por hora, mientras que los nuevos sistemas automatizados para el control migratorio, el manejo de equipaje y la inspección de seguridad agilizan el tránsito de los viajeros.
Por su parte, el antiguo aeropuerto será reconfigurado para operaciones logísticas y de mantenimiento, liberando de esta manera la infraestructura pasada para usos complementarios.

Un proyecto que enfrentó demoras antes de su apertura
La inauguración del nuevo Jorge Chávez sufrió varios aplazamientos durante su etapa final de construcción. Inicialmente prevista para fines de 2024, la apertura se postergó en distintas ocasiones hasta que la terminal comenzó a operar oficialmente en junio de 2025, tras completarse las pruebas operativas y la adecuación de los sistemas necesarios para recibir vuelos nacionales e internacionales.
Esta versión elimina las referencias a proyectos futuros y refleja el estado vigente del aeropuerto a julio de 2026.









