

Chaparral, en el sur del Tolima, atraviesa una secuencia de sismos que concentró 138 movimientos en apenas dos días. Los eventos ocurrieron entre el 20 y el 21 de septiembre, dentro de un enjambre que acumulaba 140 sismos hasta el corte del informe analizado.
El fenómeno fue explicado por Rodrigo León Loya, profesor del Departamento de Geociencias de la Universidad de los Andes, a partir de los registros del Servicio Geológico Colombiano (SGC). El especialista también comparó la situación con dos episodios registrados en otros países, aunque aclaró que esos antecedentes no permiten anticipar qué ocurrirá en Chaparral.
Chaparral concentró casi toda la actividad en dos días
La actividad sísmica de Chaparral comenzó a finales de agosto y tuvo un fuerte aumento durante el fin de semana del 20 y 21 de septiembre. Para el 21 de septiembre, el SGC ya había informado que había registrado más de 130 sismos en el municipio entre la madrugada del 20 de septiembre y las 3:30 de la tarde del día siguiente.
El análisis de la Universidad de los Andes señala que la secuencia acumulaba 140 eventos, de los cuales 138 ocurrieron en solo dos días. Además, se trata de una actividad localizada en la corteza superficial, a unos 19 kilómetros de profundidad, debajo de una zona habitada.
Colombia atravesaba al mismo tiempo otras dos secuencias sísmicas. Una corresponde a las réplicas del terremoto de San José del Palmar, en el Chocó, de magnitud 7,4, ocurrido el 10 de agosto. La otra se desarrolla en Istmina, también en el Chocó, y acumulaba más de 1.200 eventos al momento del corte analizado.

¿Qué es un enjambre sísmico?
Un enjambre sísmico es una concentración de varios terremotos en una misma zona durante un periodo determinado, sin que necesariamente exista un único evento principal que explique toda la secuencia.
Estos episodios pueden tener comportamientos distintos. Algunos disminuyen hasta desaparecer, mientras que otros pueden estar relacionados con procesos geológicos más complejos. Por eso, la presencia de muchos movimientos en poco tiempo no permite por sí sola saber si ocurrirá posteriormente un terremoto de mayor magnitud. El análisis difundido por la Universidad de los Andes señala que la mayoría de los enjambres documentados termina sin un evento destructivo.
En el caso de Chaparral, además, todavía no existe evidencia suficiente para establecer que el enjambre haya sido provocado por el terremoto ocurrido en el Chocó el 10 de agosto. El informe señala que se necesitan estudios adicionales para confirmar o descartar esa relación.
Los dos países donde ya ocurrió un fenómeno similar
El primer antecedente mencionado por el especialista se produjo en Bombay Beach, California, Estados Unidos, en septiembre de 2016. Allí se registró un centenar de sismos de magnitudes entre 2 y 4,3 en el extremo sur de la falla de San Andrés.
Durante ese episodio aumentó la probabilidad estimada de que ocurriera un terremoto de magnitud 7 o superior en ese segmento de la falla durante la semana siguiente. Sin embargo, el enjambre terminó desapareciendo y no se produjo ese terremoto.
El segundo caso ocurrió en Iquique, Chile, antes del terremoto de magnitud 8,2 del 1 de abril de 2014. Durante al menos dos semanas se registró una intensa actividad sísmica, con varios eventos superiores a magnitud 6. Los estudios realizados posteriormente determinaron que esos movimientos formaron parte de una secuencia de sismos premonitores acompañada por un proceso de deslizamiento lento en la zona de subducción.
Los dos casos tuvieron desenlaces diferentes. Por eso, el análisis advierte que un enjambre puede elevar la probabilidad de un sismo mayor, pero ese aumento no significa que pueda predecirse que ocurrirá un terremoto destructivo.
¿Qué dicen las autoridades sobre los sismos?
El seguimiento de la actividad corresponde al Servicio Geológico Colombiano, que mantiene vigilancia permanente sobre la zona y publica actualizaciones a medida que cambia el comportamiento sísmico. El SGC informó el 21 de septiembre que continuaría con el monitoreo de Chaparral y pidió consultar sus canales oficiales ante cualquier novedad.
La actividad también llevó a las autoridades locales a activar medidas preventivas. Según el informe de la Universidad de los Andes, la Alcaldía de Chaparral ordenó la evacuación preventiva de la sede de la Alcaldía y de los colegios públicos y privados. Hasta el cierre de ese informe no se habían registrado daños estructurales ni personas heridas atribuibles a la secuencia.












