El potus, también llamado pothos, ganó un lugar especial en los hogares donde se busca sumar naturaleza sin complicaciones.
Su follaje verde intenso se adapta bien a rincones luminosos, estanterías, escritorios y hasta baños, lo que lo convierte en una de las especies más versátiles para decorar interiores.
Además de su impacto estético, esta planta sorprende por su resistencia. Quienes no tienen experiencia en jardinería lo eligen porque crece rápido, tolera olvidos de riego y no exige condiciones especiales para desarrollarse.
Una planta fuerte, decorativa y útil para el ambiente
El potus es originario del sudeste asiático y pertenece a la familia Araceae. Su forma trepadora permite que cuelgue de macetas altas o que se sostenga en tutores para crecer hacia arriba.
Hoy existe una amplia variedad de tonos y formas de hojas, lo que lo vuelve aún más atractivo para usarlo como punto focal en cualquier ambiente.
Su fama mundial no se debe solo a su belleza. A fines de los 80, una investigación de la NASA incluyó al potus entre las plantas capaces de reducir ciertos compuestos tóxicos presentes en espacios cerrados.
En esas pruebas se comprobó que puede disminuir niveles de formaldehído, benceno y xileno, elementos comunes en muebles, pinturas o productos de limpieza.
Aunque no reemplaza la ventilación natural, sí ayuda a mejorar la calidad del aire y aporta una sensación de frescura inmediata.
¿Dónde colocar un potus para que crezca mejor?
Uno de los secretos para que esta planta muestre un crecimiento vigoroso es elegir bien su ubicación. El potus necesita mucha luz, pero sin que el sol lo golpee de forma directa.
Lo ideal es ponerlo cerca de una ventana con cortina o en un rincón iluminado donde reciba claridad durante buena parte del día.
Si recibe más luz, desarrolla hojas grandes y de color intenso. En espacios más oscuros también vive, pero crece más lento y puede perder parte del tono original.
En cuanto a la temperatura, prefiere ambientes cálidos. Se siente cómodo entre 17 y 30 grados, algo habitual en la mayoría de los hogares. Lo único que conviene evitar es la exposición directa al frío, sobre todo en invierno.
Riego: el mayor error que hay que evitar
Una de las grandes ventajas del potus es que necesita poca agua. Esta planta soporta muy bien la falta de riego, pero no tolera el exceso. Por eso, la clave es tocar la tierra antes de regar.
- Si el sustrato está seco, se riega.
- Si todavía está húmedo, se espera.
Una vez por semana suele ser suficiente. En verano, se puede rociar el follaje cada tanto porque disfruta de la humedad ambiental.
Cómo podar el potus para que se mantenga sano
El crecimiento acelerado del potus hace que, con el tiempo, algunas ramas se debiliten o se extiendan demasiado. Para mantener su forma, es útil podarlo de vez en cuando.
- Lo mejor es hacerlo cuando la planta no está en etapa de crecimiento activo.
- Se cortan ramas débiles o dañadas.
- También se recortan las más largas para estimular brotes nuevos.
Los cortes deben ser limpios y hechos justo encima de los nudos. Es importante usar tijeras desinfectadas para evitar problemas en la planta.
El potus, una planta que combina belleza, resistencia y beneficios reales
Su facilidad de cuidado, su capacidad para adaptarse a distintos espacios y su aporte a la calidad del aire explican por qué se convirtió en una de las plantas más populares del momento. Para quienes buscan sumar naturaleza al hogar sin complicarse, el potus es una de las mejores opciones.
