Las vacaciones de invierno ya no se planifican únicamente en función de los paisajes o las pistas de esquí. Hoy, el turismo en Argentina se consolidó a través de los sentidos, abriendo paso a un viajero sibarita que busca redescubrir el territorio a través de su cocina nativa.
De cara al receso escolar, el mapa culinario nacional se renueva por completo con propuestas que dialogan directamente con el entorno: desde pescados de anzuelo frente al Atlántico hasta menús de pasos entre viñedos nevados o alta cocina andina. A continuación, la hoja de ruta definitiva para recorrer el país plato a plato este invierno.
1. Puerto Iguazú: el boom de la selva como despensa y una apertura clave
Con proyecciones de ocupación hotelera que los operadores locales estiman cercanas al 85% para julio, las Cataratas del Iguazú se preparan para una temporada alta histórica. El clima templado y la estabilidad del río transformaron a la ciudad misionera: ya no es un destino de paso de dos días, sino una escapada sofisticada para disfrutar una semana completa. En este contexto de expansión, la escena culinaria local vive su momento dorado.
La gran novedad que sacude la temporada es el desembarco de La Cabrera Iguazú. La emblemática y multipremiada casa de carnes creada por Gastón Riveira eligió el corazón de la ciudad (Avenida Córdoba 148) para inaugurar su nueva sede. Con el sello indiscutido que la consagró en Buenos Aires y el mundo, la marca traslada su mística intacta: cortes de exportación premium, porciones generosas, su clásico desfile de guarniciones calientes y frías en pequeñas cazuelas, y una cava exclusiva diseñada para la sobremesa familiar.
“Las Cataratas del Iguazú son una de las experiencias más impactantes del mundo. Queríamos que ese viaje tuviera una puerta de entrada a nuestra cultura: el asado argentino. La Cabrera Iguazú es el encuentro entre la maravilla natural y nuestra identidad culinaria”, define Gastón Riveira.
Para quienes buscan profundizar en el entorno natural, la ruta hacia el Parque Nacional (Ruta 12) esconde a Perobal, el restaurante de Overo Lodge & Selva. Allí, la propuesta gourmet pone en valor la despensa misionera con ingredientes frescos provistos por pequeños productores de la tierra colorada, fusionando la parrilla tradicional con experiencias guaraníes guiadas por chefs nativos.
2. Mar del Plata: el frío le sienta bien a la cocina de mar
La mítica ciudad balnearia demostró que tiene vida propia mucho más allá del verano, consolidando una de las escenas gastronómicas más sólidas de la provincia. Frente al puerto, Lo de Fran (del chef Francisco Rosat, formado en el País Vasco) se erige como la gran referencia de la cocina de mar contemporánea, destacando pescados de anzuelo a las brasas, tiraditos y arroces con socarrat de mínima intervención.
En tanto, en el centro de la ciudad, Sarasanegro (de Fernanda Sarasa y Patricio Negro) celebra más de dos décadas manteniéndose como el gran símbolo de la alta cocina marplatense y pioneros en el curado artesanal de piezas enteras. La misma dupla comanda Furia, el primer rooftop de la ciudad en el piso 9 del Edificio Essense, ideal para combinar coctelería de autor, cocina a las brasas y una vista panorámica perfecta para las noches invernales.
3. Mendoza: alta cocina con Estrellas Michelin entre viñedos nevados
Con la imponente Cordillera de los Andes completamente blanca como telón de fondo, Mendoza despliega su habitual encanto de invierno. En Luján de Cuyo, dentro de Bodega Lagarde, se encuentra Zonda Cocina de Paisaje (distinguido con una Estrella Michelin tradicional y una Estrella Verde por su sustentabilidad). Su propuesta consta de menús de pasos basados en la huerta orgánica de la finca centenaria, maridados con las grandes añadas de la familia Pescarmona.
Si el plan es quedarse en la ciudad, a pasos de la Plaza Independencia, el imperdible es Azafrán. También galardonado con Estrella Michelin y posicionado entre los 100 mejores restaurantes de América Latina, el chef Sebastián Weigandt propone un viaje culinario por la provincia reversionando recetas tradicionales como el tomaticán mendocino o el arroz negro con trucha, con un maridaje milimétrico.
4. Ushuaia y Jujuy: los extremos del sabor nacional
Para los que eligen los puntos cardinales más extremos de la Argentina, la recompensa gastronómica es total:
- En el Fin del Mundo: En Ushuaia, Kalma Restó es el embajador indiscutido de Tierra del Fuego desde hace quince años. El chef Jorge Monopoli diseña menús degustación íntimos que cambian a diario según la recolección del bosque y el Canal Beagle, llevando a la mesa joyas australes como la centolla, la merluza negra y el cordero fueguino.
- En la Altura del Norte: San Salvador de Jujuy vive la temporada alta de la Quebrada de Humahuaca y estrena Casa Finca, el nuevo espacio del chef Walter Leal. Su propuesta rescata técnicas ancestrales e insumos de la Puna profunda: carne de llama, papas andinas, quinoa de Cusi Cusi y perfumes locales como la rica rica y la muña muña en un ambiente de vanguardia.
Este invierno, viajar por Argentina es, fundamentalmente, sentarse a la mesa.
